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‘The K2’, cuando la guerra acabe (2016)

¿Quieres ver una serie intensa donde la política y la estrategia sean el hilo conductor? ‘The K2’ ofrece los mejores golpes psicológicos y políticos inimaginables a través de un guion que no decepciona y que presenta tantos matices que no podrás creer que acabes de descubrir de su existencia.

‘The K2’ es el drama de dramas. Es todo lo que se espera de una serie coreana, añadiéndole giros inimaginables, secuencias de acción que bien podrían haber salido de un vídeo juego de última generación y un guion que en más de una ocasión te pillará con la guardia baja, sorprendiéndote gratamente.

Perseguido por su propio gobierno, forzado a huir y esconderse, Kim Je Ha (Ji Chang Wook) es un ex-soldado que sobrevive haciendo trabajos peligrosos. Para vengar a la mujer que amaba acabará trabajando para Choi Yoo Jin (Song Yoon Ah), la esposa del candidato presidencial Jang Se Joon (Jo Sung Ha). Choi Yoo Jin es una mujer de gran poder que busca ocultar el mayor secreto de su marido, la hija que tuvo sin ella, Go Ahn Na (Im Yoon Ah).

Introduciendo la historia

La serie comienza con escenas rápidas, presenta tensión desde el minuto uno y te promete, con ello, que el resto de la serie será así, episodio tras episodio. No defrauda.

Cómo todos los personajes llegan a estar ‘bajo un mismo techo’ es un gran trabajo de guion. No se trata de una mera contratación, sino más bien de la concatenación de necesidades personales en pos de la supervivencia, el ansía de poder o la venganza, dependiendo de a quien le preguntes dentro del reparto.

‘The K2’ tiene aires de Kingsman y un poquito también de agente 007. Todo bien agitado, pero no revuelto gracias a la presencia de sus dos personajes clave Kim Je Ha, interpretado por Ji Chang Wook y la fascinante Choi Yoo Jin, quizá el personaje femenino más complejo y completo que hemos visto, llevada a la pantalla por Song Yoon Ah.

La acción discurre sin censar y lo hace acompañada de una banda sonora que recorre un espectro tan grande como es el pasar del heavy metal a la música conventual en latín. Y puedo asegurarte, acabarás tarareando ambas.

Por supuesto nos cala, y mucho, que la historia comience rodándose en nuestro país, rápidamente se reconocen las calles de Barcelona y su impecable modernismo.

Técnicamente, además, no podemos dejar de mencionar las secuencias de acción, que como hemos dicho anteriormente, son uno de los grandes pilares que sustentan la serie. Los golpes, que no son pocos, son reales, las explosiones y las coreografías de las peleas, sean en exterior o interior están realmente bien trabajadas.

La búsqueda de localizaciones tiene otro diez, lo mismo estás en el metro de Barcelona, que en el desierto, habiendo pasado por las cristaleras de un rascacielos de esos que dan verdadero vértigo y ya no digamos las infinitas mansiones o las siempre memorables escenas de tejado.

Doscientos pasos por delante

Pero hablemos de esos primerísimos planos que resaltan la belleza de un rostro perfecto. Un personaje de mil complejos, miedos y sentimientos que al exterior es solo medida frialdad e ira contenida cuya explosión nadie quiere experimentar.

La joya de la corona no es en esta serie la historia romántica entre Go Ahn Na (Im Yoon Ah) y Kim Je Ha (Ji Chang Wook), sino la trama que gira en torno a Choi Yoo Jin.

Profundamente dañada por sus experiencias vitales Choi Yoo Jin solo quiere que sus elecciones y sacrificios no caigan en saco roto. En un mundo predominantemente dirigido por hombres debe presentarse como despiadada, calculadora e implacable.

No la ves venir, esa es la realidad. Va doscientos pasos por delante de los demás. Sabe cuando retirarse y cuando golpear. En cada segundo que tiene en pantalla quedas rendida ante ella. El brillo en sus ojos, la comedida sonrisa, la carcajada que resuena por pura resignación o las lágrimas que nadie ve son solo un reflejo de la profundidad que se le da al personaje.

Una mujer que vive con miedo mientras lo infunde. Los enemigos que tiene a su alrededor no son fáciles de discernir y las líneas entre el amor, la lealtad, el odio y el resentimiento se borra con una facilidad pasmosa.

Esa es la riqueza que muestra ‘The K2’. Todos los personajes de peso son tridimensionales, imperfectos y humanos. Rechazamos muchos de sus comportamientos pero los comprendemos, casi todos. Sus relaciones personajes son profundas y se desarrollan y toman forma con el paso de la acción.

Quizá la relación más floja sea la de los protagonistas más jóvenes, el guion los vincula desde muy pronto, pero Go Ahn Na, el personaje interpertado por Im Yoon Ah, no tiene la fuerza o fondo que por el contrario si tiene el resto de personajes.

Se presenta su historia y todo parece girar en torno a ella, pero su personaje es tan plano, se presenta tan desvalido en tantas ocasiones que no acabamos de conectar emocionalmente.

Ji Chang Wook, como ya hiciese en ‘Healer’, se come la pantalla con su presencia. El papel le queda como un buen traje hecho a medida, y gracias a eso lo vemos en registros muy variados, llegando a todos ellos de manera creíble y saliendo muy reforzado en todas las escenas.

‘The K2’ cuenta con la fuerza suficiente para quedar en la parte alta de la tabla. La forma en la que teje y liga las vidas y decisiones de sus protagonistas, manteniéndose siempre firme a su trama principal hace que sea sólida y atractiva en todos los niveles.

Por supuesto la serie se toma sus licencias, ¿y cual no? Esto nos permite esos momentazos que al final de la serie siempre resuenan. Pero para ellos, habrá un post especial. Mientras tanto nos despedimos con uno de ellos.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
3.8
  • Originalidad
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Guion
  • Fotografía
  • Edición y montaje
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Puntos fuertes

  • Las escenas de acción perfectamente coreografiadas
  • Banda sonora potente
  • Interpretaciones contundentes

Si quieres seguir con la acción, el drama y series intensas entonces estas son las que debes ver ahora.

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Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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