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‘Sense8’, los fans tienen el final que merecían

* (Antes de leer este artículo, recomiendo que le echéis un vistazo a los escritos de Jaime Garzía Iglesias y Marta Pedraza publicados en MagaZinema a propósito de esta serie).

Los fans tienen el final que merecían

Amor Vincit Omnia. Así se titula el capítulo final de ‘Sense8’. Esta frase en latín (El amor todo lo vence en español) hace referencia al verso 69 de la “Égloga X” de las Bucólicas, de Virgilio. Omnia vincit Amor, et nos cedamus Amori, o lo que es lo mismo, el Amor todo lo puede, démosle paso al Amor. También es un homenaje a El amor victorioso (Amor Vincit Omnia), una obra de Caravaggio. Estas alusiones tienen que ver con el significado último de la serie: la luz del amor ha de ser más relevante que la oscuridad del mundo.

La serie no acabó de funcionar como se esperaba. Obtuvo una segunda temporada in extremis, que no gustó tanto, pero que generó culto entre sus seguidores. Una vez cancelada, la presión de los fans fue tal que Netflix acabó aceptando producir un episodio especial, de dos horas y media, que sirviera para cerrar las subtramas de la serie. Gracias a los seguidores acérrimos, que exigieron un colofón, tenemos este especial dirigido por las hermanas Wachowski.

Sin duda, es un merecido cierre para los fans que les dejará satisfechos. El final es una reafirmación del discurso de una serie en que lo fundamental son las emociones que transmite. De hecho, la parte del misterio no importa tanto, es un mero vehículo para contar la historia de cada personaje (la angustia existencial que padecen) y sus conexiones transcendentes, motivo por el cual llega la salvación y la redención de cada uno de ellos. En este sentido, me recuerda a ‘Lost’, una serie envuelta en un halo de misterio y que continuamente rompía las expectativas del espectador, de ahí la adicción que causó. Sus cliffhangers fueron seña de identidad (los finales de cada episodio de ‘Sense8’ también utilizan este recurso narrativo).

El mensaje es claro. Nunca hay que rendirse ante las adversidades y no tenemos que albergar odio en nuestro corazón. Así el amor vencería a la guerra. Pero, el baile y la violencia (la vida y la muerte) siempre van de la mano, una no se entiende sin la otra. Por ejemplo, el milagro de la vida puede darse en condiciones inhumanas y horrorosas. Esto es el arte en todas sus formas. Una danza, pero al mismo tiempo una pelea. En cada individuo hay una lucha que tiene lugar en nuestra mente y corazón. Como dice Hernando en la primera temporada, en algún momento nos enfrentamos a nuestra parca negra, aquello que nos da miedo y nos impide ver lo que sabemos que podemos ser. Si no la vencemos, no conoceremos la paz.

‘Sense8’ es un canto al amor y a la amistad, sentimientos universales que hacen tener fe en las personas (creer en ellas). Es como el arte, tiene que ser libre. Todo es efímero, por eso hay que disfrutar de la vida, sin hacer daño a los demás. A pesar de que hay cosas que no se entienden (cada país puede ser un mundo), los sentimientos son universales. Vivimos pensando que las emociones no importan tanto como la razón. Parece que tenemos miedo de sentir, una gran equivocación porque dejar de sentir es estar muerto. Los sentimientos son lo más importante que tenemos, los que nos hace personas. ¿Qué es el ser humano? Pues quizá sea la respuesta a otras cuestiones: ¿Quién soy?, ¿qué he hecho?, ¿qué temo?, ¿qué sueño?, ¿a quién amo?, ¿qué he perdido?, ¿qué he ganado?, todas ellas se podrían plantear en negativo.

Otras lecciones por las que aboga la serie es el valor, importantísimo para ver la belleza que sigue existiendo en la humanidad, al margen de las atrocidades, que siempre existirán. Los personajes constantemente lo están buscando. Los ocho se sienten apartados del resto, pero nos enseñan que si nos sentimos solos hay que pedir ayuda (la fe en la humanidad siempre está latente en la serie).

Los protagonistas nacieron en el mismo momento, compartieron el mismo aliento. De alguna manera están unidos de por vida. Es como si tuvieran un cordón umbilical que permanece sin cortar hasta la muerte. La conexión entre los ocho personajes y el inverosímil desarrollo de los acontecimientos, sirve como alegoría de todo lo que estoy comentando. No existen los fantasmas, son recuerdos. Los lazos que nos unen a otras personas, en realidad, sólo existen en nuestra mente. Es una idea que comparte Jonas mientras lee el volumen 6 de En busca del tiempo perdido, obra magna de Marcel Proust, que reflexiona profundamente sobre el amor, el deseo y el paso del tiempo.

Está claro que la serie tiene una voluntad artística. Hay un estilo narrativo sustentado en lo visual y, con frecuencia, recargado. Las escenas de acción están muy bien rodadas (recuerdan a ‘Matrix’, filme de las mismas directoras). Para las creadoras, el arte necesita algo de misterio, tiene que resistirse un poco. Con él, critican duramente la desigualdad y la injusticia de un mundo que se rige por el dinero, el poder y las propiedades, que condenan al ser humano y absorben hasta la última gota de humanidad.

En realidad, ‘Sense8’ es una ficción que tiene que ver con la historia del cambio de sexo de sus creadoras, quienes con su arte han logrado hacer un canto a la amistad, al amor, a los sentimientos y a las sensaciones, que nos hacen humanos (la materialización de los deseos en su forma más pura). Es una serie que se ha caracterizado, sobre todo, por mostrar la sexualidad de una manera muy frontal. No olvidemos que existimos gracias al sexo, no hay que tenerle miedo. Está ahí para honrarlo y gozarlo.

Y deja un mensaje muy positivo y esperanzador que, aunque pueda resultar cursi y tópico, en los tiempos que corren es necesario. El poder del amor en todas sus formas es tan grande, que es el motor que deberíamos utilizar para no rendirnos, para superar juntos las dificultades, para aprender a afrontarlas. El amor no tiene nacionalidad, no debería ser un muro, sino un puente que une a todos. Ha de unirnos, a pesar de las diferencias y propiciar un mundo en que la pluralidad sea vista como igualdad. Debemos aceptar que hay diferentes culturas y maneras de ver el mundo. No hay que tener miedo a lo diferente, que cada uno respete la libertad del otro, ya que las etiquetas son todo lo contrario a entender. En definitiva, destaco la importancia de ‘Sense8’ por atreverse a dar voz a un colectivo, el LGTB, poco representado en televisión (aunque lentamente, esto está cambiando) y por tratar cuestiones identitarias mediante una trama que aborda de manera directa asuntos que otras series rehúyen.

Filólogo hispánico. Máster de Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana. Me encantan las series, el cine y la literatura.

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