.

Mulán (Barry Cook y Tony Bancroft, 1998) | A buenas horas

Mulán, una joven china hija única de la familia Fa, en lugar de buscar novio, como sus amigas, trata por todos los medios de alistarse en el ejército imperial para evitar que su anciano padre sea llamado a filas para defender al Emperador del acoso de los Hunos. Cuando el emisario imperial lleva a cabo la orden de reclutar a los varones de todas las familias, Mulán se hará pasar por soldado y se someterá a un duro entrenamiento hasta hacerse merecedora de la estima y de la confianza del resto de su escuadrón.

Puede que la misma cara que tiene Mulán en la imagen que acabas de ver sea la que se te ha quedado a ti al ver un post de #Abuenashoras sobre esta película. No acabo de verla por primera vez ahora. Mulán es mí película Disney por excelencia, no creo que haya otra que me guste más o haya visionado en más ocasiones.

Dentro de unas semanas, una nueva versión de la leyenda de Mulán llegará a nuestros cines, y por eso era primordial recordar lo mucho que se disfruta con la versión de animación con la que nos hemos criado, ya que nada volverá a ser cómo antes una vez esa fecha llegue.

Es la cinta perfecta porque tiene todos los ingredientes para ello. Personajes inolvidables, una banda sonora que roza la perfección y una trama que a día de hoy no nos parece revolucionaria, pero que marcó por su acentuado feminismo a toda una generación de jóvenes que comprendieron que se puede romper el molde de ‘perfecta muñeca de porcelana’ para ir a encontrar tu lugar en el mundo.

Esa búsqueda del lugar que nos pertenece y no aquel que nos otorgan es uno de las premisas sobre los que gira la película. Una joven que no reconoce su reflejo, pues este no le representa. Una joven que se saltará todas las convenciones sociales y normas para hacer lo que cree es justo en un momento en que hablar fuera de turno y además decir lo que piensas está severamente penalizado a nivel social.

Mulán se deshace de todo lo que la marca como mujer. Oculta su pecho y corta su cabello, y así deja atrás todo lo que conoce, sabiendo que, de ser descubierta, su pena será la muerte.

La trama contempla momentos de una elevada tensión y tristeza. La presión social se construye entorno a una mujer que no puede ser aprisionada dentro de unas convenciones sociales que solo buscan hacer de ella una buena y sumisa esposa. Salvar a su padre es la excusa para salvarse a sí misma, aunque ello suponga la muerte y la deshonra.

Pero como buena película Disney no todo puede ser drama, la narrativa se hace fácil de seguir gracias a personajes memorables como son Mushu o la abuela. Los momentos más cómicos y divertidos se dan cuando el dragón, que no lagarto, intenta enseñar a Mulán a comportarse como un hombre o la abuela suelta una de esas frases sin tapujos que todos tenemos en mente.

Aquí todas las frases épicas de la película

Esas escenas que compilan una serie de situaciones de ‘usos y costumbres’ altamente exagerados ponen de manifiesto lo absurdo de la situación. Es en este momento de la historia cuando de forma más clara el patriarcado queda patente y señalado de forma más rotunda. Solo tenemos que analizar las canciones o diálogos con frases cómo ‘Todo un hombre haré de tí o ‘Me enviaron nenas, tal vez a jugar…’

Mulán sufre durante el entrenamiento, más incluso que algunos de sus compañeros de batallón, o al menos así lo muestra el guion, pero todos los obstáculos son superados gracias a una gran resilencia, esfuerzo, determinación e inteligencia. Es ahora cuando se muestra que no solo la fuerza bruta consigue resultados.

El momento clave para mí, tras muchas visualizaciones y dejando de lado ese climax cuando Mushu llama a Khan ‘vaca’, es ese en el que arrojada a la fría nieve con el mayor desdén del mundo, se le acusa de alta traición.

Este es el momento en que se descubre que es una mujer, el mayor de los pecados. Minutos antes a su versión masculina lo adoraban y un segundo más tarde el simple hecho de ser mujer la hace ser objeto de su ira y odio. Este momento es trascendental porque nada ha cambiado, bueno sí, su género. La misma inteligencia, valentía y arrojo siguen presentes en ella, pero ya nadie puede verlo, porque solo ven el reflejo de una mujer.

Al menos, alguien es capaz de ver más allá de todo ello. Tendremos que esperar a ese momento cumbre en que el emperador de China se inclina ante ella, para que, por imitación que no convicción, el resto de ciudadanos demuestre su respeto.

Solo unos pocos personajes son capaces de aprender que el género no importa, si lo hacen en cambio nuestras acciones y cómo reaccionamos ante la adversidad. Una lección que queda expuesta y pendiente para todos aquellos que se acercan a ver Mulán, ya sea por vez primera o no.

¿Pasa el corte?
Overall
4.4
  • Originalidad
  • Animación
  • Banda Sonora
  • Montaje
  • Guión

Puntos fuertes

  • Mushu
  • Grillo
  • Espectacular banda sonora
Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

Deja un comentario