.

‘Big Fish’ (Tim Burton, 2003) | A buenas horas

Una bonita forma de mostrar algo tan triste.

Ante todo, debemos de empezar diciendo que estamos frente a una película de Tim Burton, ese director tan querido y odiado por un grandísimo número de personas. En su filmografía nos encontramos con algunas joyas del cine moderno, como la grandísima ‘Eduardo Manostijeras’, y otras pertenecientes al contemporáneo entre las que destacaría ‘La novia cadaver’.

Plagada su filmografía de un cine de una temática, casi siempre fantástica-gótica, Tim nos trajo en 2003 una película que encajaba perfectamente en estos adjetivos. Con el perdón de ‘Eduardo Manostijeras’ (cumpliendo 30 años éste 2020) yo, personalmente, tengo las ganas de decir que ‘Big Fish’ es la mejor película de este director.

William Bloom (Billy Crudup) no tiene muy buena relación con su padre (Albert Finney), pero tras enterarse de que padece una enfermedad terminal, regresa a su hogar para estar a su lado en sus últimos momentos. Una vez más, William se verá obligado a escucharlo mientras cuenta las interminables historias de su juventud. Pero, en esta ocasión, tratará de averiguar cosas que le permitan conocer mejor a su padre, aunque para ello tendrá que separar claramente realidad y fantasía, elementos que aparecen siempre mezclados en los relatos de su progenitor.

Con el paso de los años nos damos cuenta que hemos escuchado todo tipo de historias, de todo tipo de personas. Recuerdo cuando era un niño escuchar asombrado las historias que me contaba mi padre. ¿Ha estado el vuestro en la “mili” con Chuck Norris? no, ¿verdad?, Pues el mío sí. Sería su forma de contarme su historia y a mí me gustaba. 

De todo esto es de lo que nos habla esta película. De la fantasía que más se acerca a la realidad. 126 minutos dotan a ‘Big Fish’ de un encanto incalculable, un humor bonito y un drama tremendamente feliz. Siento que Burton, de algún modo, nos ha dedicado toda la historia a nosotros, a nuestros padres. Una actuación “pobre” de Ewan McGregor, sobre el que cae todo el peso interpretativo, es de los pocos fallos que le veo. Vale la pena todo lo demás para disfrutar de algo tan bello, y a la vez tan triste.

Nos encontramos ante una obra maestra, un poema fantástico visual, nominada tan solo al Óscar a mejor banda sonora. Ésta, una grandísima banda sonora muy emotiva de Danny Elfman, es la guinda de este dulce pastel. Difícil también de olvidar ese toque de humor que la da Steve Buscemi, al más puro estilo ‘Reservoir Dog’.

Sin lugar a dudas es un ejercicio de nostalgia y sentimentalismo, que aun viéndola en 2020, gracias a Netflix (de nuevo), es una película que esta envejeciendo muy bien.  

En resumidas cuentas, Big Fish es una historia madura contada con algún adorno, en un mundo real, con personajes ficticios.

BSO.

Tráiler.

¿Pasa el corte?
Overall
3.8
  • Fotografía
  • Guion
  • Originalidad
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora

Deja un comentario