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‘Una rubia muy legal’ (2001) | A buenas horas

Elle Woods es una rubia auténtica, además de muy popular, buena estudiante, presidenta de su hermandad y Miss Junio en el calendario de la Universidad. Ha disfrutado de una vida maravillosa y está enamorada de Warner Huntington III. Pero todo se derrumba cuando su novio decide romper con ella debido a que es demasiado rubia y no lo suficientemente formal para su futura carrera en el mundo de la política. Decidida a salir adelante, Elle se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard, asumiendo un reto aún mayor de lo que esperaba.

Los años vuelan, el tiempo inexorablemente pasa y 19 años después seguimos casi donde lo dejamos. ‘Una rubia muy legal’ se estrenó en 2001 pero aún hoy está fresca en nuestra memoria. ¿Quien no recordaría a una rubia vestida de rosa (en cualquiera de sus variantes) con un adorable perrito en las manos? Y sí, ese es el único recuerdo que tienes de la película protagonizada por Reese Whiterspoon. Por eso quiza toca revisionarla, para así darte cuenta que es mucho más que solo una comedia con una rubia muy legal.

No vamos a obviar en ningún momento que se trata de una cinta muy ligera, en todos los sentidos. Divertida, fácil de ver una tarde cualquiera. No es necesario analizarla en profundidad para ver que cuenta con una perspectiva y óptica feminista a la que no estamos tan acostumbrados. ‘Una rubia muy legal’ no es un peliculón épico como puede ser ‘El color púrpura’ o ‘Erin Brockovich’, pero hace el trabajo de igual manera, dándole una vuelta a temas por donde no se suele pasar.

Cuando vemos a Elle Woods (Reese Whiterspoon) en acción desde nuestro punto de vista como espectadores caemos siempre en la bien tendida trampa, la del topicazo y los prejuicios. Cuando empieza la película directamente encasillamos a la protagonista en esa horrorosa caja que dice ‘tienes un valor x, el que la sociedad te otorga por ser de determinada manera’. Elle es una joven ingenua, rica, amable y por supuesto rubia. Por ello cae directamente en la caja de ‘las tontas que solo sirven para vivir de compras y esperar a su marido en casa’.

Pero, desde un primer momento, vemos como la protagonista lucha y descubre su valía personal poco a poco. Quizá en primera instancia sus acciones se ven movidas por motivos erróneos como el de intentar captar la atención de alguien que solo entiende de conveniencia y apariencias, pero poco a poco, y a lo largo de todo el metraje, el personaje crece de forma muy positiva, siempre con unos valores honestos por bandera.

La película presenta en todo momento tópicos, desde el uso desproporcionado del color rosa hasta las amigas ‘superficiales’ que afrontan todos sus problemas con una manicura. Cada uno de esos tópicos son luchados con un trozo de diálogo que desmonta el mito, o con una escena en la que la rubia deja a más de uno con lo que se merece, una muestra de que las apariencias casi siempre engañan.

Nos encontramos ante una joven que es menospreciada por todas las cosas que el patriarcado echa sobre nuestros hombros. Su supuesta ‘perfección’ es el hecho por el que no es tomada en serio. No puedes ser rubia, guapa, alta y delgada y además ser inteligente, amable y todo lo que quieras ser. Esa disyuntiva en la que siempre nos encontramos las mujeres, ese papel que se nos impone, el de la perfección irreal, en la que da igual lo bien o mal que lo hagas, siempre serás demasiado o muy poco. Una batalla que nos hacen pensar no se puede ganar.

Esta rubia muy legal si que la gana. Supera cada uno de los obstáculos que se le presentan. Es capaz de matarse a estudiar y sacrificar su diversión por un objetivo, en este caso entrar en una de las más prestigiosas universidades de derecho americanas, Yale. Y lo consigue gracias a su esfuerzo y al apoyo de sus amigas, esas ‘superficiales’ que la apoyan en todo y acompañan mientras recorre su meta. Esas que parecen acaban de ganar un mundial de fútbol cuando se enteran de la nota de Elle en su examen de acceso a la universidad.

Conforme avanza la cinta, Elle Woods se enfrenta a otros muchos ‘monstruos’ que el patriarcado lanza de forma continuada en sociedad. De los prejuicios físicos ya hemos hablado, del menosprecio por ser quien quieres ser, pero no hemos hablado de algo que se suele mostrar en muchas cintas pero sobre lo que no se profundiza, la falta de sororidad. Nos han enseñado a batallar las unas con las otras en vez de a recorrer el camino juntas, y aunque en pleno 2020 esto ya tiene otro color y un recorrido más amplio, en esta película muestra ese lado que no siempre queremos ver.

Este es, para mí, el punto más feminista que tiene toda la película, cómo se trata el tema de desestimar a otra mujer, siendo mujer por el simple hecho de que esta es demasiado o muy poco femenina. Esta parte se trabaja a través de la protagonista y la que se supone es su ‘antagonista’, otra joven aspirante a abogada que además es la novia del ex de Elle.

Solo hay una cosa en la que la película falla brutalmente en no tratar, el caso de abuso. En un momento determinado de la trama, Elle se enfrenta a su profesor y mentor cuando este la toca inapropiadamente, y, aunque la respuesta primaria es la de hacer frente y contar la situación, luego la historia no desarrolla una lucha posterior en la que ese profesor es puesto en el punto de mira y castigado por sus acciones. Este es un fallo flagrante que queremos pensar no se cometería de haberse rodado hoy el largometraje.

¿Sigues pensando aún que se trata solo de una película tonta sobre una rubia tonta? Elle Woods es un personaje sobre el que aprender y del que podremos volver a hablar cuando se estrene ‘Una rubia muy legal 3’.

¿Pasa el corte?
Overall
2.9
  • Originalidad
  • Interpretación
  • Fotografía
  • Banda Sonora
  • Guion
  • Edición y montaje

Puntos fuertes

  • Ligera y divertida
  • Reese Witherspoon
  • Da que hablar
Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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