‘The Red Sleeve’, quien nos hace sonreír (Ji-In Jung, 2021) | Viki

Si quieres un K-drama repleto de un mágico aura que lo envuelve todo con la infinita complejidad de un amor que nunca podrá ser como uno desea, el peso de las decisiones vitales que lo transforman todo y la belleza de vivir una vida que no te robe el alma, ni tu forma de ser, has encontrado la serie de tu vida, y no estoy exagerando ni un ápice. ‘The Red Sleeve’ será un antes y un después en tu viaje por Dramaland.

La serie presenta el romance entre Yi San el futuro rey de Joseon, cuya prioridad es la nación sobre el amor y Seong Deok-Im, una dama de la corte que quiere proteger la vida que ha elegido.​

Ambientada en el siglo XVIII, ‘The Red Sleeve’ es un viaje al pasado, ese no tan lejano pero si distante. Supondrá descubrir una forma de vivir que se nos hace extraña a nuestros ojos actuales y occidentales. Por eso deberás dejar atrás los prejuicios de quien vive una vida moderna y, sumergirte, sin criticar muy duramente a sus personajes, en un mundo donde el tiempo corre distinto, donde las horas se alargan y acortan junto con las estaciones y donde, a pesar de las muchas restricciones sociales y de etiqueta, nuestros protagonistas intentarán encontrarse a sí mismos, aunque eso no siempre lleve implícito una vida feliz.

Tan cerca pero tan lejos

Dos mundos colisionan en ‘The Red Sleeve’, y aunque ambos comparten la esencia de servir a un propósito elevado que trasciende la importancia de sus vidas, no podrían encontrarse más alejados. Sung Deok Im (Lee Se Young) es una joven dama de la Corte. Recuerda levemente su vida antes de llegar a palacio, aunque no son recuerdos amables. El palacio será su hogar y allí servirá, de por vida, a la Nación mientras trabaja en el pabellón real del Príncipe Heredero Yi San (Lee Jun Ho), donde el futuro rey aprende sin descanso todo lo necesario para poder gobernar cuando llegue su hora.

Tanto Sung Deok Im como Yi San crecerán el uno al lado del otro, marcando sus destinos con encuentros fortuitos y eventos predestinados que les harán compartir momentos de tremenda ilusión e imposible tristeza. Su etapa infantil y de juventud estará colmada de momentos de aprendizaje que les prepararán para las difíciles decisiones que la vida adulta les pondrá en su camino.

La vida en palacio no deja supervivientes, nadie escapa a su rigidez ni normas. Seas quien seas, todos tienen un lugar y un papel que desempeñar. El poder no dura para siempre. La sensación de que una traición está en ciernes niebla los días del monarca, y encontrar honestidad es tan refrescante como improbable, por eso el vínculo entre Deok Im y Yi San será tan fuerte.

Ellas, formidables.

Ellas lo son todo en ‘The Red Sleeve’. Este es un K-drama con una fuerte influencia femenina. Su directora, Jung Ji-In, y la guionista, Jung Hae Ri, se hacen cargo de ello cuando ponen en nuestras pantallas historias de mujeres resilentes, ambiciosas y llenas de vitalidad que navegan en un mundo pensado y creado para hacerlas invisibles.

No importa el rango o estatus social. Escojas el personaje femenino que escojas, todos ellos te fascinarán y sorprenderán por su profundidad y verismo. Desde la reina a la sirvienta de más bajo nivel. De la más anciana a la más joven, todas ellas tienen algo que enseñar y mucho que aprender. Este K-drama es excelso en eso, en mostrar las complejidades vitales de sus protagonistas. Todas las vidas importan y no se olvida de contarlo. La sororidad se escribe con mayúsculas en la lealtad de un grupo de amigas que cuida incansablemente de sus miembros. Sus diálogos, que dejan una enseñanza tras otra, y donde predomina el alto nivel de inteligencia que deben demostrar para vivir dentro del Palacio son una de las cosas que antes te harán volverte adicta a ella.

Sung Deok Im es el ingenio personalizado, una superviviente nata. La vemos crecer, sufrir, cambiar de opinión y forma de pensar tanto como lo haría cualquiera en su situación. Se nos presenta como una mujer consciente de las limitaciones a las que siempre se verá sometida. Ella será una sirvienta, sea cual sea la ropa que le pongan, su estatus nunca cambiará, pero eso jamás le prohibirá ser ella misma, pues es algo que jamás podría perdonarse.

Junto a ella, imposible no destacar el papel de la reina Jeongsun, interpretada por Jang Hee Jin, una mujer que solo tiene su título para hacerse valer y cuya situación puede asemejarse a vivir al borde de un precipicio, un lugar con mucho poder, pero altamente inestable, o el papel de Kang Mal Geum, que hace las veces de madre del Yi San. Es en ellas donde vemos como el privilegio es un arma de doble filo, que no les permite dejar pasar un día sin tenerlo todo bajo control, ya que sus vidas dependen de ello.

Aunque para hablar de sacrificio e instinto de supervivencia tenemos que hablar de las damas de la corte, destacando el papel interpretado por Park Ji Young mientras da vida a la dama Cho. Una interpretación que te hiela la sangre, ya que absorbe toda nuestra atención mientras se come la pantalla, una vez más. Es, por eso, uno de los personajes con más presencia y fuerza de la historia, al igual que el interpretado por Jang Hye Jin, que lleva a la vida a la dama Seo, la mujer que cría y enseña a Deuk Im. Imprescindible para entender la dulzura y buen hacer de la protagonista.

Estas mujeres son sabedoras de su valía y también de la fragilidad de su situación. Un mal gesto, una palabra equivocada o una mirada directa podría acabar con sus vidas, y aún así, todas ellas disfrutan de su tiempo en la Tierra intentando crear la mejor de las vidas posibles siendo fiel a sus convicciones. Hay momentos duros, amables y compasivos a un mismo tiempo en sus relaciones, pero reconocemos la complejidad que eso conlleva y lo mucho que puede suponer el simple gesto una amiga que te recoge el pelo o te sonríe con la mirada mientras te dice lo increíblemente bien que se te ve, justo cuando más lo necesitas.

¡Inquieta vive la cabeza que lleva una corona!

Una mención especial es necesaria para un niño que nunca pudo serlo. El príncipe que nunca soñó con ser nada más que rey, porque así se lo inculcaron. Un personaje tenaz, comprometido e increíblemente leal a su deber y privilegio. Cómo evoluciona este personaje, maravilla al mas quisquilloso de los espectadores. Yi San logrará cambiarlo todo, y nada, muy a su pesar. Es el rey que todos los reinos querrían tener. Un hombre culto, sensible a las necesidades del pueblo y dispuesto a desafiar las convenciones que mantienen asfixiado a sus súbditos. La suya es una vida de devoción, estudio y sacrificio que le llevará a ascender al trono, donde consciente de que su vida no le pertenece, muy pronto, se resignará a una vivir una vida de servicio, donde la felicidad personal no forma parte del plan.

Su pretendida rigidez se desmoronará cuando lo pillemos mirando a Deuk Im de soslayo, o cuando no pueda evitar reír o correr hacia ella. Será en esos momentos de vulnerabilidad cuando encontremos al verdadero hombre bajo la máscara, y Lee Jun Ho no podría estar más acertado en su interpretación.

Con quien ser tu mismo

Una de las cosas que más atrapan de ‘The Red Sleeve’ es la vitalidad y forma de ser de sus protagonistas. Dos personas con unas fuertes convicciones que tienen muy claro lo que quieren, pero ¿Podrían sobrevivir al peso de su rutina y deberes sin una vía de escape? ¿Podrán vivir el uno sin el otro?

El sentido de deber, fidelidad y amor tomarán un nuevo sentido conforme los minutos corran. Las luchas internas que los protagonistas sufren se reflejan en sus acciones, miradas y diálogos. Yi San querrá que Deok Im esté a su lado, pero, ¿Será capaz de ver más allá de su felicidad y sus sentimientos? ¿Será capaz de comprender las repercusiones que tendrá para Deok Im estar a su lado? ¿Cómo puedes serle fiel a alguien si tu vida no te pertenece?

Los libros que se leen, cuando, con quien y cómo se disfrutan.

La vida no sería igual sin esas maravillosas historias que nos acompañan en forma de libro. Si has tenido la suerte de ver cambiar tu vida por uno de ellos, verás la gran fuerza que en ‘The Red Sleeve’ tiene y lo necesarios que se vuelven para que nuestros protagonistas mantengan la cordura.

Una vez hayas hayas visto la serie, probablemente los momentos más trascendentales que recuerdes tengan a sus personajes con un libro en las manos. Libros de cubiertas anaranjadas, escritos con la maestría que solo años de practica conceden y la delicadeza que aportan el pincel y la tinta. El poder de la lectura y la habilidad de contar historias se empodera en el guion de ‘The Red Sleeve’ mientras se tejen entre sus diálogos, descubriéndonos folklore, tradición, poesía e historia de una forma sutil e inolvidable.

El arte de tirar piedras, la belleza de las pequeñas cosas.

Lo que hace inolvidable a un K-drama son sus pequeñas cosas. Los gestos de soslayo de sus protagonistas, los cambios de cámara que te introducen, aun más en la escena, y esa sensación de estar ahí, junto a ellos. Ver K-dramas es viajar y olvidar lo que te rodea mientras dura el episodio. En ‘The Red Sleeve’, nos envuelven y enamoran todos esos gestos y detalles que no creemos vitales o que podrían pasar desapercibidos.

El papel, pintado con delicadas flores, de las linternas que alumbran el camino de una joven que sirve a un rey. El brillante color de la seda que adorna sus cuerpos e incluso los pétalos rojos que flotan en el baño. Momentos todos ellos únicos e íntimos de los que, como esos objetos, nosotras somos partícipes. El reflejo de las figuras sobre la superficie del lago, mientras los protagonistas se enfrentan el uno al otro, diciéndolo todo con gestos contenidos, hará las delicias de tu día. Hay una delicadeza especial en estos momentos, que se salpican a lo largo de los diecisiete episodios, y que son un oasis, dentro de una trama que no cesa, ni perdona, ni olvida.

Pero, por supuesto, ‘The Red Sleeve’ es sonreír de oreja a oreja e incluso reír a carcajadas. De eso se hacen cargo algunos de esos pequeños momentos, que en en este caso, vienen acompañados o de comida y confidencias con amigas, o de piedras, frustración y un lago al que lanzarlas para así no lanzárselas a otro a la cabeza. La forma en la que fluyen los personajes, la naturalidad con la que actúan, sus palabras, enfados y formas de desestresarse encuentran también un lugar en el metraje. Es un golpe de aire fresco ver como se ‘cura’ la frustración de personajes que deben ser ‘perfectos’ de la misma forma en que tu curarías la tuya.

Todos estos detalles estarán bañados por una fotografía que destaca por una luz taimada en el interior de una biblioteca, ese lugar que querrás convertir en tu hogar. O quizás sea una luz limpia y despejada como la que se ve en días fríos de invierno, y que nos acompaña mientras paseamos por palacio la que te rodee casi imperceptiblemente, aunque probablemente quedes más embelesada por esa mucho más cálida, que solo se disfrutan a través de una ventana.

La magia de entrar en un mundo que te atrapa tanto con su puesta en escena que no puedes evitar seguir indagando para conocer su historia es la magia que encontrarás en ‘The Red Sleeve’. Una esencia que vive en los sageuks o dramas históricos coreanos. No podrás perderte detalle. No olvides nada, cada pequeña cosa te hará falta para entender la siguiente, y, cuando creas que algo ha quedado atrás, no lo pierdas de vista, volverá para sorprender a nuestros protagonistas. Lo que también agradecerás muchísimo son los golpes de sarcasmo e ironía que de cuando en cuando adornan la escena llegan siempre en el momento adecuado.

La banda sonora, como el resto de aspectos técnicos es sublime, de ensueño. Hemos hablado de la fotografía y el color, del guion, pero todo esto perdería la emoción que transmiten si no fuese por una música que acompaña a la historia y se hace imprescindible. La banda sonora es vívida y muy alegre cuando presenta la energía de la juventud de sus personajes, se vuelve bella y lenta cuando nos narra su historia de amor y torna gris y desalentadora cuando el corazón de nuestros protagonistas se rompe.

Con un primer episodio de esos que te capturan y te hacen sonreír, porque las escenas que se suceden son cálidas, amables y muy divertidas, te encontrarás pensando que llevabas mucho tiempo sin ver algo tan bonito. Un sentimiento que irá creciendo cuando descubras, con el paso de los episodios, que esta serie tiene mucho que enseñarte cuando te diga a voces que la felicidad se encuentra en las decisiones propias, incluso cuando estas parecen ser tomadas sobre cosas nimias.

Has llegado a ‘The Red Sleeve’, probablemente, porque no parás de escuchar hablar de ella, y una vez te atrevas con ella y la acabes, seguramente te unas a las hordas de seguidoras que lo recomendamos. Puede que creas que aquí no se haya dicho mucho de la trama, de las vivencias de sus personajes y de la épica historia de amor que nos presenta y, el único motivo para ello, es, que mereces descubrirla, llorarla, reírla y recordar que, en la vida hay días felices y días tristes. Bienvenida a Dramaland.

Tráiler de ‘The Red Sleeve’

¿Nos encanta?
Overall
4.7
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
  • Banda Sonora
Sending
User Review
5 (2 votes)

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