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‘The Lighthouse’, la culpa de lo divino, lo soberbio y lo mundano

The Lighthouse se nos presenta como una película de época, oscura, nictofobica, eremofobica llena de metáforas y laberintos, una historia que no tiene una única interpretación y que no tiene un solo camino o por lo menos no lineal, siendo ambigua a propósito e inspirada en Ingmar Bergman, Orson Welles, Tarkovsky y con referencias a películas como ‘Metrópolis’, ‘Nosferatu’, ‘Sed del Mal’ y ‘Persona’. Su personaje no es ni Pattinson, ni Dafoe que hacen tal vez sus mejores actuaciones (en Dafoe es mucho decir) es la escenografía, su fotografía, el diseño de arte pero a su vez lo que vemos en ella no es la mitad de lo que el director que es llegado como un regalo de los dioses, Robert Eggers, nos quiere decir.

Todo comienza el 7 de octubre de 1948, el escritor Edgar Allan Poe muere en extrañas circunstancias y en un estado delirante que muchos denominan locura. Su último escrito se titula ‘The Lighthouse’ (nombre otorgado por el biógrafo George E. Woodberry), una obra incompleta pero que junto a sus últimos poemas y cartas denotan intensa melancolía, desesperación, derrotismo mundano, aprensión y paranoia. En la obra el protagonista a modo de diario describe un lugar solitario, aislado y su deseo de controlar un faro, finalmente hay una hoja en blanco que según algunos intérpretes de Allan Poe simbolizan la desaparición y muerte del personaje principal escritor del diario. Robert Eggers, en su deseo de realizar una película basada en el escrito de Poe se encuentra con la desaparición en el Faro de las Islas Flannan de Escocia en 1900 de James Ducat, Thomas Marshall y Donald McArthur de quienes no se rescató cuerpo y a la actualidad no se sabe lo que sucedió, las creencias populares hablan que los hombres se volvieron locos asesinando entre ellos y siendo tragados por el mar.

Con estos dos relatos Eggers piensa una historia que permita hacer una reflexión y un análisis de las desgracias mundanas en su deseo de la perfección y la divinidad, el director finalizará diciendo: “Es una película para reírse de las miserias humanas”. Para ello, se basa de las historias mitológicas de Prometeo, Proteo principalmente pero también podemos interpretar a Icaro, Hades, Stix en un tejido de ideas.

La historia habla de un millenial interpretado por Robert Pattinson que se va volviendo loco, incluso el espectador no sabe que es y que no es real y, un anciano interpretado por Willem Dafoe quienes tienen que trabajar juntos para cuidar un faro, allí se representan las peleas discursivas contemporáneas entre las habilidades y el deber ser según la interpretación de cada edad, son dos hombres inmorales que no pueden trabajar juntos, caen en una competencia inmadura, en la lujuria y en el abuso del poder, la generación vieja no siente que la generación nueva se ha ganado su lugar, los jóvenes se creen superiores, carecen de respeto por los mayores, no soportan las jerarquías de poder, sin ninguna experiencia se creen tan listos y preparados como para tener la luz, para llegar a lo más alto posible, mientras vamos observando la debilidad que existe en sus mentes que están más susceptibles a la tentación e impulsivas emocionalmente, el alcohol es un catalizador de ello, por eso en un segundo se están amando al punto de casi besarse y al siguiente sin explicación se golpean a punto de matarse, es así como se puede cambiar de trabajo, de país y hasta de nombre.

Una interpretación de la película puede llevarnos a creer que los dos Thomas son la misma persona, solo un hombre que se odia a si mismo, un anciano que en su juventud es culpable de haber dejado morir a un hombre cambiando de identidad constantemente, él se desprecia y se atormenta, sus acciones, su forma de trabajar, la manera en que ganó las cosas, es una constante lucha interna entre el auto desprecio, una lucha constante, el antiguo trabajador desaparecido representa esa lucha que ha vuelto en Robert Pattinson

Por otro lado, la película también puede estar transcurriendo en otra vida, en la travesía de Estigia o mito de Estix, que llegando en una barca después de la muerte Pattinson debe enfrentarnos a el juicio de si es o no merecedor de llegar a la luz, al paraíso, el lugar donde se encuentra el faro es una especie del purgatorio y Willem Dafoe representaría Hades, por eso su personaje transita de lo divino, lo sagrado y lo mundano, él es el guardián del conocimiento y lo pone en prueba obligándolo a trabajar, intentándolo con el alcohol, engañando para que le cuente sus secretos, (y acá el spoiler) por ello él nunca aprendió las lecciones, no adquirió ni la paciencia ni la sabiduría, mata al viejo e intenta llegar a la luz sin estar preparado por lo cual vivirá el eterno castigo, cada día sus entrañas será devorada por las gaviotas, las mismas que presagian que algo va a salir mal, con ello reproduciendo el mito de Prometeo pero Pattinson antes de ser castigado se le permite ver la belleza de la luz, la iluminación el conocimiento pero al ser consumido por la curiosidad, por su falta de bondad, su curiosidad, sin ser capaz de entender la luz y ni la sabiduría sufre al igual que Ícaro que por su soberbia termina quemado.

“Prometeo”, obra de Peter Paul Rubens

Robert Pattinson vendría siendo Prometeo, el buscador de la luz. En las leyendas antiguas Prometeo subió hasta el monte de los dioses para robar el fuego divino y traer el conocimiento a la humanidad. El protagonista de la película, de la misma forma, siente la necesidad de subir a la luz, siempre preguntándose qué secretos oculta. Prometeo, tras robar la luz fue castigado por Zeus a vivir eternamente encadenado mientras todos los días aves bajaban a comer su hígado, además de ello, la gaviota que termina devorándolo es el guardián anterior puesto que al igual que este le falta el mismo ojo.

También existe Proteo que como dios del mar, amigo de las bestias, odiaba compartir su conocimiento. Willem Dafoe representa a este dios que era conocido por esconderse en las playas a descansar, se decía que quien fuera capaz de capturarlo podría escuchar predicciones del futuro pero este podía cambiar su forma para escaparse. Dafoe en la película inventa historias de su pasado y admite que en verdad nunca suelta sus secretos.

Finalmente la escena de la sirena nos lleva al pecado judeocristiano, ellas representan el deseo, la carne, una especie de perdición que es castigada espiritualmente, la masturbación es vista como un pecado, un daño contra si mismo, cuando Pattinson llega a ella, es cuando empieza a perder su lucidez, condenando con ella su existencia y su alma, además porque para el cristianismo Tomás es un apostol de Jesús, incrédulo, quien siempre se pone en duda las cosas de Jesús, y su etimología en arameo significa gemelo, igual que en griego, lo que le da fuerza a la teoría de que los personajes son los mismos.

Para terminar, pero todo indica a que la historia es un sin fin cíclico, algunos darán otras interpretaciones, como que Dafoe se enamora de Pattinson feminizando su personaje hasta generar un final tóxico entre ellos. Nada de ello, ninguna de ellas están cerradas.

Adrián Cantor Rocha.
Twitter: @AdrianCantorRoc


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