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Crítica de 'The Farewell' (Lulu Wang, 2019)

Tras descubrir que su querida matriarca padece un cáncer de pulmón terminal, su familia decide que ella no lo sepa, y convocan una reunión familiar en China a la que se espera que acudan todos los miembros que la han conocido a lo largo de su vida. Aunque los padres de Billi, que viven en Nueva York, se niegan a participar en lo que para ellos es una farsa, su joven y tozuda hija pone rumbo a China para poder despedirse de su abuela y, de paso, volver a forjar los vínculos perdidos con su familia a causa de la distancia.

Pocas veces se pasa en cuestión de segundos de un drama a una comedia o viceversa. Pues esto es lo que ha hecho Lulu Wang a la perfección con la ayuda de una grandísima actuación de Awkwafina digna de ser mencionada.

Bili (Awkwafina), de origen chino, lleva la mayor parte de su vida viviendo en New York con sus padres. La nostalgia y la tristeza se apodera de ella cuando sus padres le comunican que su abuela, Nai Nai, que reside en China, padece un cáncer terminal. La familia decide no contar nada a la propia Nai Nai y deciden viajar a Oriente, asique a modo de despedida, organizan un banquete para una boda donde se reunirán todos los familiares para poder “despedir” a la matriarca.

Que Lulu Wang y su entrañable película puedan optar a todo este año no sería una sorpresa, ya que podemos estar ante una de las mejores comedias dramáticas de los últimos años. Esta aborda con una habilidad inmensa temas varios como el amor, la familia, la cultura… con una delicadeza pasmosa, ya que la historia la vive en sus carnes la propia directora, de ahí a su cuidado trato con los personajes.

Los ingeniosos diálogos y puesta en escena entre nieta y abuela desprenden una nostalgia que nos será muy familiar a cada uno de nosotros.

Si has estado fuera de casa por un largo tiempo, o vives en otro país lejos del tuyo natal, esta película te va a encantar ya que vas a ver por los obstáculos que tiene cada uno de los personajes al no tener cerca a algún miembro familiar. Podemos ver con claridad la diferencia cultural entre el mundo oriental y en occidental en infinidad de escenas y como en el mundo en el que vivimos hoy en día existe una gran riqueza cultural. La guinda del pastel que ha puesto Lulu Wang en su obra para que notemos esas grandes diferencias culturales es que ha tenido el ingenio de utilizar en el metraje dos lenguajes distintos, el inglés y el chino.

Una película de cine doméstico, para toda la familia, para llorar, para reír, pero sobre todo para disfrutar.

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