Las series de televisión se destapan

Juego de Tronos

La polémica escena de sexo del tercer capítulo de la cuarta temporada en la exitosa Juego de Tronos entre la reina Cersei y su hermano Jamie ha vuelto a levantar críticas airadas entre los detractores de mostrar este tipo de imágenes en televisión, argumentando, entre otras razones, que se trata de giros de guión gratuitos que no aportan nada al desarrollo argumental. Y es que parece que, mientras Hollywood estrena películas en las que las escenas de sexo se presentan cada vez más recatadas, la televisión estadounidense ha decidido tirar de la manta y acabar con la elipsis ofreciendo, estén justificadas o no, explícitas escenas de desnudos y violencia sexual. Escenas que nos hacen plantearnos si el morbo y la provocación están realmente justificados con tal de lograr divertir al espectador. ¿La unión de series y sexo es una forma de valentía, de romper tabúes, o un simple reclamo barato?

Juego de Tronos

Hubo un tiempo en el que las series de televisión decidieron que querían vivir su particular etapa de destape. Principalmente las que se emitían en las cadenas por cable. Dejamos a un lado las ficciones de la televisión generalista, en la que los códigos de autocensura son férreos debido a la vigilancia de la FCC (Comisión Federal de Comunicación), un organismo que controla la emisión de escenas de sexo, violencia o palabras “inadecuadas”.

Una de las razones que parecen surgir al tratar de entender este destape es el tipo de consumo que los espectadores realizan de las series. La visión de una película es un acto que se realiza en grupo, por lo que ciertas escenas pueden resultar incómodas en ese contexto. Las series destinadas a un público adulto no familiar, sin embargo, son un producto que se consume en solitario o acompañados de la pareja dentro del hogar. Un espacio más propio para visualizar ficciones en las que las escenas de contenido sexual sin que resulte incómodo.

Lo cierto es que en los últimos años la televisión estadounidense ha roto con todo tipo de tabúes y muestra escenas de sexo y desnudos sin recato. Tanto que hace unos años la ONG estadounidense Kaiser Family Foundation publicó un estudio en el que declaraba que el sexo estaba más presente que nunca en la televisión.

La HBO, la reina del destape

Una de las pioneras y las que más provecho ha sacado del "destape televisivo" ha sido sin duda la cadena estadounidense HBO. En ficciones ya míticas como Los Soprano (1997-2009) o Sexo en Nueva York (1998-2004) empezaron a mostrarse los primeros pechos y torsos, aunque el destape más explícito tuvo lugar en series como, por ejemplo, Tell Me You Love (2007), una serie centrada en los problemas sexuales de tres parejas, en los que las escenas parecían sacadas de una película porno rodada por actores convencionales, o en Roma (2005-2007), donde no hubo reparos en recrear las aficiones más ocultas de los ciudadanos del Imperio.

True Blood

En la ficción de vampiros True Blood (2008-) este tipo de escenas ofrecen los momentos más delirantes y gratuitos que se hayan concebido en un guión (torsos, torsos y más torsos para regocijo de los amantes de este "placer culpable"), y en Juego de Tronos (2011-) el nivel de escenas “subidas de tono” es tal que algunas actrices se han pronunciado en contra de la obligación de desnudarse “por exigencias del guión”. Todo lo contrario a lo que le pasa a Lena Durhan, guionista, productora y protagonista de Girls (2012-), en las que habitualmente aparece desnuda mostrando sin pudor su cuerpo.

Pero la HBO no es la única en subirse al carro de la carne gratuita. La cadena Showtime ideó una serie en la que la trama giraba en torno a la adicción al sexo de su protagonista, Californication (2007-2014), una excusa para provocar y dar al público esa carnaza que se ha convertido en la seña de identidad de otros productos más toscos y directos en su tratamiento del sexo como Spartacus (2010-2013) o Da Vinci’s Demons (2013-), ambas emitidas en Starz. Showtime también buscó la complicidad del público gay entre 2000 y 2005, emitiendo la serie Queer As Folk, que contenía las primeras escenas sexuales entre hombres de la pequeña pantalla.

Californication

¿Acto de valentía o simplemente abuso?

El debate en torno al sexo en televisión no se encuentra sólo en el tipo de escenas o en el mero hecho de mostrar desnudos, sino en la intención cosificadora del cuerpo y las relaciones que se muestran. Parece como si la visión del sexo y la desnudez que las ficciones ofrecen se redujera a un simple medio y no en un fin en sí mismo: un medio para demostrar poder, humillar o, simplemente, ofrecer “carnaza” al espectador.

Estamos ante un juego con el espectador que no es capaz de reconocer su papel de “voyeur”, adoptando como algo totalmente aceptable el aluvión de escenas de sexo y desnudos forzados e injustificados. No se trata de plantear un argumento mojigato, sino de preguntarnos a nosotros mismos, como espectadores, si el tratamiento y banalización del sexo horada o no la calidad argumental de las series de televisión o, sin embargo, está plenamente justificado en aras de alcanzar la mayor audiencia posible. ¿Es un problema o simplemente un abuso que terminará por aburrir a los espectadores?

Este vídeo que incluimos a continuación plantea de manera irónica ese uso del sexo en las series de televisión, que dependiendo de dónde se emitan adquieren un estatus mayor que el de una simple película pornográfica. En él se parodia el lema que durante años definió a la cadena por cable estadounidense HBO, “It’s not televisión, it’s HBO” (“No es televisión, es HBO”), y lo convierten en toda una declaración de intenciones: “It’s not porn, It’s HBO” (“No es porno, es HBO”).

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