‘Sandglass’, camino a la democracia (Jong-hak Kim, 1995) | SBS

Que Dramaland está llena de joyas es algo que no voy a descubrirte yo ahora, pero que ‘Sandglass‘ es una gran desconocida entre quienes hemos entrado en este mundo recientemente es una realidad. Esta serie de 1995 es como una de esas viejas glorias de Hollywood. Una eminencia a la que todos deberían reconocer por sus logros y calidad artística, pero a la que el paso del tiempo ha hecho caer en el olvido, relegándola a un lugar oscuro en una estantería sobre la que solo cae polvo. Mucho antes del éxito de ‘El juego del Calamar‘ o ‘My name‘, ‘Sandglass’ arrasó en casa con un 64.5% de audiencia, nada mal para un melodrama con tintes políticos y sociales, ¿Verdad?

Ver ‘Sandglass’ es, a pesar de los años pasados, un soplo de aire fresco. Ya no se cuentan historias así, esto no es un tópico, es más bien una realidad a la que muchas veces intentamos quitarle importancia. Pero el mérito de contar y proyectar momentos cruciales en la historia de un pueblo en una serie que alcanza a un porcentaje de la población muy elevado, que pone sobre la mesa eventos históricos que no deben ser olvidados, es un trabajo que merece ser reconocido, porque se pueden hacer dramas que vayan más allá del mero entretenimiento y ‘Sandglass’ es el rey de todos ellos.

‘Sandglass’ se desarrolla desde finales de los 70 hasta principios de los 90. Los personajes son Hae-rin, la hija del magnate de un casino; Jae-hee Baek, el guardaespaldas y protector de la joven heredera; Woo-suk, un joven testarudo que vive su vida de acuerdo con sus creencias, y Tae-soo, que vive como miembro de una pandilla mezclada con políticos. ‘Sandglass’ aborda el delicado tema de las manifestaciones estudiantiles de los años 80, el movimiento a favor de la democracia en Kwang-ju y el gobierno del presidente Park.

Corea del Sur, como otros tantos países ahora democráticos y estables económicamente, no fue siempre la nación que a día de hoy es. Ningún lugar del planeta es perfecto en los tiempos que corren, hay cosas que son sencillamente utópicas, pero ciertamente mucho ha llovido y más aún ha cambiado desde los años setenta en la península coreana. Ver ‘Sandglass’ es darse cuenta de ello sin tener que hacer esfuerzo alguno. El nivel de inmersión del espectador es sobrecogedor. Desde que la serie comienza hasta que termina pasan unos veinte años y puedo asegurarte que, aunque no hayas vivido en esas décadas, te parecerá como si estuvieras respirando el mismo aire que los protagonistas.

La puesta en escena, el enorme trabajo de búsqueda de localizaciones y preparación de las mismas es impecable. No se escatima en detalles dentro de su cotidianeidad y eso la hace creíble de principio a fin, siendo este uno de sus grandes fuertes. Fue la primera vez que se usaron materiales de archivo, video, sobre la represión militar y las protestas civiles de Gwangju en televisión, y este dato ya nos permite ver que ‘Sandglass’ estaba destinada a marcar un antes y un después en el mundo del entretenimiento.

Para aquellos espectadores que la vieron en emisión en 1995 ‘Sandglass’ tuvo que ser una especie de terapia, una oportunidad de reconocer y sanar heridas. La posibilidad de hablar de temas tabú como la corrupción política durante la dictadura, el fraude fiscal o la ‘Masacre de Gwangju’ de forma abierta con compañeros de trabajo, familiares y amigos. La serie abría esas puertas de par en par cada semana con la emisión de sus episodios, haciendo de ella el éxito del que aún hoy se habla. Pero, ¿Qué es ‘Sandglass’? ¿Qué nos cuenta realmente?

Sandglass’ es el lienzo que recoge la vida de cuatro jóvenes que lo tienen todo y nada en común. Sus historias se desarrollan a lo largo de 24 episodios vinculándose intrínsecamente las unas a las otras. Conocerse, alejarse y volverse a encontrar supondrá para cada uno de ellos darle la mano a un destino que ni olvida ni perdona. Sus historias y la trama de ‘Sandglass’ es melodramática, terrible y angustiosa a la par que vibrante, llena de vida e ilusión. Un retrato honesto de lo que supone vivir, sea cual sea nuestro tiempo sobre la faz de la Tierra.

Mientras sus vidas acaecen, los años pasan y nuestros protagonistas maduran, eventos drásticos y de primer orden transcurren de fondo, dejándonos pinceladas de una historia pasada que moldeó el presente de forma contundente. Así escucharás a los personajes comentar el asesinato del presidente Park Chung-hee el 26 de octubre de 1979 a manos del jefe de la Agencia Central de Inteligencia (‘The man standing next‘ es la película perfecta para descubrir este evento), verás como nunca antes lo habías hecho escenas recreadas y reales de la Masacre de Gwanju y como, antes de eso, se llevaron a cabo a lo largo de todo el país movimientos estudiantiles y huelgas de trabajadores como la de YH Trading Co., una empresa de costura cuyas trabajadoras fueron asaltadas brutalmente por la policía y bandas criminales contratadas expresamente para ello.

Estas son solo algunas pinceladas que dan forma al fondo social, político y económico de la trama. Todo ello aderezará una historia al más puro estilo ‘Gangnam Blues‘, donde el mundo de la mafia lo corrompe todo mientras plaga Corea de construcciones ilegales, casinos, corrupción y violencia. ‘Sandglass’ es algo rara de ver. No estás acostumbrada a su fotografía, ni siquiera a su formato y por supuesto el sonido nos chirría porque la calidad a la que estamos acostumbrados ahora se halla, ya, a años luz. Es fascinante ver como han evolucionado las series técnicamente, sean de donde sean.

Choi Min-soo será Park Tae-soo mientras que Park Sang-won dará vida a Kang Woo-suk. Dos amigos que crecen juntos en una zona rural, y que pese a vidas y formas de pensar radicalmente opuestas siempre se respetan y quieren. Una amistad que se enfrentará al paso del tiempo y a la distancia además de a elecciones personales que los separarán aún más. Park Tae-soo será el jefe de una banda criminal, un líder nato que es capaz de ver la valía de aquellos que le rodean. Kang Woo-suk estudiará derecho buscando ser fiscal aun a sabiendas de que eso le hará enfrentarse a Tae-soo al final del camino. Su sentido de la honestidad y lo correcto marcará cada una de sus decisiones vitales y nosotros tendremos un asiento en primera fila para verlo.

A estos dos amigos debemos añadir el personaje protagónico femenino interpretado por Go Hyun-jung, Yoon Hye-rin en la serie. Hye-rin es una joven de posición acomodada, la hija de un mafioso que quiere por encima de todo alejarse de su familia mientras se descubre a si misma. Una mujer que luchará contra todo lo preestablecido, sin importar lo alto que sea el precio que deba pagar por ello. Este es uno de esos personajes que no paran de evolucionar de forma marcada y continua. Su viaje es fascinante y su presencia esencial para comprender las ramificaciones de una época, como poco, tumultuosa.

Por supuesto hay tiempo para el romance, todos sabemos que las relaciones sociales y nuestros sentimientos son los que nos mueven como personas. Hye-rin estará fuertemente vinculada a los dos personajes masculinos descritos ya, pero quien verdaderamente cambiará su vida y será su mayor punto de apoyo será Baek Jae-hee, el personaje interpretado por Lee Jung-jae. A través de su figura se reflejarán el sacrificio, la lealtad y la compostura. Un personaje comedido e infravalorados que a nosotros nos permitirá conocer que ocurre en todo momento, pues, por así decirlo, será quien, como espectadores, nos represente en la trama.

Los vínculos inquebrantables que se forjan a través de eventos traumáticos y el paso de los años los mantendrán unidos. Eso no significará que sus relaciones sean siempre cordiales, cálidas o amables. Solo supondrá que sus vidas están ligadas de tal forma que las acciones de cada uno de ellos tendrán repercusiones directas sobre el resto. ‘Sandglass’ es por este motivo una de las series más complejas a nivel argumentativo que he visto hasta la fecha. Cada palabra dicha, mirada o decisión tomada repercute de manera tangible en las vidas de Park Tae-soo, Kang Woo-suk, Hye-rin o Jae-hee, y todos ellos pronto aprenderán que, para bien o para mal, nunca estarán solos mientras vivan.

La puesta en escena y el juego de cámaras es versátil y muy ágil, no hay una escena que se parezca a otra. Hay movimiento continuo cuando se debe y una quietud pasmosa cuando solo la luz baña la escena y el diálogo desaparece permitiendo a los personajes sencillamente existir frente a nosotros sin más que su presencia física. Aunque, si debiéramos destacar algo a nivel técnico por encima de todo lo demás sería la banda sonora. Una música que a día de hoy todavía es recordada por toda una generación que vivió el drama en pleno apogeo. Melodías que van desde la música clásica a ‘The Beatles’ y que siempre nos deja con una sensación de acompañamiento muy curioso. Otra cosa de las que ya a duras penas se hacen es darle a cada personaje su melodía, su tema, y ‘Sandglass’ completa a cada uno de ellos con una música inolvidable que puedes rememorar aquí.

‘Sandglass’ no debería pasar de largo o quedarse durante mucho tiempo en tu lista de pendientes. Necesitas verla para reconocer la enorme trayectoria de sus protagonistas y para estar un pasito más cerca de la cultura coreana. Este K-drama es parte de la historia del entretenimiento surcoreano, y una vez te adentres en él reconocerás al instante su valía y mérito, que aún perdura en la memoria de aquellos que la han visto.

Tráiler de ‘Sandglass’

¿Nos encanta?
Overall
5
  • Edición y montaje
  • Banda Sonora
  • Guion
  • Interpretaciones
  • Fotografía
  • Originalidad
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5 (1 vote)

Puntos fuertes

  • Una historia que atrapa por su verismo y crudeza.
  • Personajes ante los que caer rendido.
  • Un guion de esos en los que los personajes casi no hablan pero lo dicen todo con la mirada.

Otros K-dramas donde disfrutar de este elenco son:

El juego del calamar’, los rostros de la desesperación (Hwang Dong-hyuk, 2021) | Netflix

Extracurricular’, el negocio de la explotación (2020) | Netflix

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