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‘Night in Paradise’, crónica de una muerte anunciada (Park Hoon-jung, 2020)

El director Park Hoon-jung, quien nos trajera ‘The Witch: Part 1. The Subversion’ y la algo más desconocida ‘V.I.P’, nos ha dejado una joya visual de más de horas para disfrutar en Netflix bajo el título ‘Night in Paradise’. Y una cosa es segura, no te sobra ni un minuto de metraje cuando se cierra de forma magistral un thriller como no solemos ver que no hace más que asentar con esta sexta cinta la carrera de un director que está comodísimo en un género en el que es difícil no repetirse.

Tae-gu, un criminal de una banda liderada por Mr. Yang, intenta corregir el rumbo de su vida para ayudar a su hermana enferma y su sobrina. Hasta que un día su hermana y su sobrina son asesinadas de forma accidental cuando querían matar a Tae-gu y éste decide vengarse.

‘Night in Paradise’ es un clásico , un thriller con todas las de la ley. Es venganza y traición al más puro estilo coreano y no hace más que mejorar cuando se le añade un ingrediente extra nada común: una relación de iguales que se complementan dentro de una miseria infinita. La voz de Eom Tae-gu resuena en nuestra cabeza. Su voz rasgada es calmada, pero encierra una tremenda fuerza que no acabas de discernir hasta que estalla sorprendiéndose a si mismo y al espectador.

La interpretación que nos regala este más que asentado actor al que hemos visto en otras producciones de gran presupuesto como ‘The great battle’, borda lo perfecto. La intensidad que mantiene en todas las escenas, con unos primerísimos planos que pondrían nervioso hasta al más veterano nos fascinan por su naturalidad y madurez, y ya no hablemos de las infinitas escenas de acción, donde con complejísimas coreografías no pierde ritmo salvo cuando debe, proporcionando con ello, unas secuencias que te dejan sin aliento y que te meten de lleno en la historia que se está contando.

Por su parte Jun Yeo Bin, a quien conocimos en el k-drama ‘Save Me’, está rompedora. Simplemente espectacular. Con un papel de enorme complejidad emocional nos permite presenciar cómo una joven con una sentencia de muerte debido a una enfermedad vive con su enfermedad y con su fatídico destino. Los toques irónicos que captamos en su forma de hablar, las palabras que elige para hablar y sus acciones chillan a los cuatros vientos que el pánico a morir sola la come por dentro. Esa marabunta de sensaciones y emociones se contienen en su rostro, pero se deja ver en sus ojos, dándonos la oportunidad de empatizar enormemente con su personaje gracias a su cuidada puesta en escena.

Mientras se desarrolla la historia vemos como se mezclan géneros, niveles de acción e intensidad. Muchos achacarán que el largometraje pierde fuelle por esa parte mas melódica de la relación que mantienen Tae-gu y Jae Yeon pero realmente genera unos espacios de calma antes de las infinitas tormentas que son, no solo necesarios, sino clave para el buen devenir de la historia y la forma de contarla. Gracias a esa relación todos los aspectos emocionales adquieren un calado más profundo y la película pasa a ser algo más que una secuencia increíblemente larga de golpes bien dados.

Por supuesto, esto no nos quita una de las señas de identidad que todos esperamos encontrar. Vas a tener peleas, peleas y más peleas, tantas que no sabrás cual fue el último golpe que se dio. Las habrá cuerpo a cuerpo, con las manos desnudas, con armas de fuego, armas blancas y con elementos que jamás creerías son peligrosas, pero eso sí, todas ellas serán ‘empuñadas’ sin piedad o miramiento alguno, solo habrá en ellas ansías de venganza o pura supervivencia.

Pero si queremos hablar de elementos que de verdad chillan ‘thriller de éxito’ entonces tenemos que hablar de la presencia de Cha Seung Won, un hombre que no necesita presentación y que ha bordado papeles en el género cómo ‘Man on high heels’ (2014). Con él se rellena ese espacio de poder que se genera en las tramas de estas cintas. Su presencia es absolutamente rompedora. Nada más verlo una cantidad de sentimientos encontrados te atacan desde la nada y aunque sabes que estás ante el malo malísimo, su tridimensionalidad no te permite simplemente encasillarlo, dándole aún más cuerpo a la trama.

Cerrando el reparto principal está Park Ho San, quien se ha ganado un hueco en nuestros corazones gracias a papeles como el que interpreta en ‘My Ahjussi‘, con el que rompe moldes. En ‘Night in Paradise’ presenta una enorme variedad de caras y su gestualidad nos ofrece un papel completo que no ha tenido que ser fácil de grabar por las muchas escenas de acción que lleva asociadas.

La banda sonora y la mezcla de sonido te ponen el corazón a mil en cada una de las persecuciones, te sobresalta cada vez que el cargador de una pistola se dispara a la par que relaja tus pulsaciones con una melodía calmada en las escenas junto al mar. Todo ello, acompañado de unas localizaciones en la isla de Jeju que, nos muestran el paraíso al que todos querríamos ir de vacaciones antes de ver lo sangriento que puede ser, son el complemento perfecto para una de las mejores fotografías que hemos visto recientemente.

Cada uno de los fotogramas refleja la profundidad y elevado nivel de trabajo que se ha puesto en cada una de ellos. La paleta cromática salta dependiendo de la emoción y la acción que vaya a tener lugar. Los colores no son nunca estridentes pero captan tu atención enormemente gracias a unas tonalidades de ensueño haciéndote olvidar durante segundos que estás viendo una cruenta secuencia de golpes, muerte y destrucción. Además, los encuadres se abren para dejarnos panorámicas que a pesar de ello no pierden ni un ápice de detalle. Con ellos cogemos aire, respiramos junto a los protagonistas y nos preparamos para lo que está por llegar. El final de ‘Night in Paradise’ es apoteósico. La sangre y la brutalidad pareciera empañan la pulcritud con la que su cinematografía nos ha llevado por casi toda la cinta, pero solo es la guinda ideal para una cinta que entrega lo que promete desde un principio.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
3.8
  • Fotografía
  • Guion
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Originalidad
  • Edición y montaje
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Puntos fuertes

  • No escatiman en balas
  • La mejor fotografía que pudieras imaginar en un thriller
  • Todo en su sitio, sin más

Otras cintas coreanas en las que se dan mas o menos los mismos palos son:

‘Man on high heels’ (Jang Jin, 2014)

‘El hombre sin pasado’ (Lee Jeong-beom, 2010)

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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