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‘Når støvet har lagt sig’, cuando el polvo se asienta de repente (2020) | Filmin

Es fascinante la verosimilitud con la que se enlaza la trama, cimentada a través de una estructura de salto y fundamentada en unos personajes fantásticamente construidos, dibujados con absoluta precisión.

La llegada de las distintas plataformas ha ensanchado el mapa cinéfilo y seriéfilo, permitiendo que podamos ver series europeas, o de cualquier otro continente, de gran calidad. De Dinamarca por ejemplo nos han llegado bastantes series interesantes como ‘Borgen’, ‘Forbrydelsen’, ‘Bron/Broen’, ‘Arvingerne’, entre otras. En Filmin encontramos casos como ‘1864’, ‘Greyzone’, ‘Darkness: La huella del crimen’, ‘Cara a cara (Forhøret)’, o la reciente ‘Bedrag’ que aquí se tradujo como ‘La ruta del dinero’.

El martes llega a la plataforma ‘Cuando el polvo se asienta’, su última incorporación danesa, un excelente drama que sigue la vida de ocho personajes cuyas vidas se ven entrelazadas a raíz de un atentado terrorista que sacude la ciudad de Copenhague.

El primer minuto de la serie ya es impactante. Vemos como la velada en un concurrido restaurante transcurre con total normalidad (la cámara deambula entre las mesas y recoge conversaciones habituales) hasta que tres siluetas entran por la puerta y sin piedad abren fuego contra los clientes. Después un fundido en negro.

Lo cotidiano se ha visto alterado, y para los sobrevivientes de ese tiroteo nada va a ser igual (un día cualquiera puede condicionar el resto de nuestros días). Tras el brutal comienzo, la historia se relata a través de flashbacks, que mostrarán la vida de algunos de los involucrados en los días previos al ataque.

La primera idea que se pone de manifiesto es la fragilidad del ser humano, algo que constantemente eludimos. Aunque lo neguemos somos vulnerables, y nuestra vida o la de nuestros seres queridos se puede acabar en cualquier momento.

Uno de los aciertos de la serie es su afán totalizador, ya que aborda tanto la vida anterior como posterior del atentado, utilizando a ocho personajes principales, cuyas existencias, por azar, en algún que otro momento se entrelazan, coincidiendo todos en el día fatídico. Quizá todo sea producto del azar y cuando éste se presenta logra incomprensiblemente la sucesión y encadenamiento de todas las cosas.

Esta idea, la causalidad, a menudo involuntaria e indeliberada, es fundamental, las consecuencias importantes que los gestos más banales o los pasos más inocentes pueden tener en el encadenamiento de todas las cosas. La tesis de que todo principio racional de causa-efecto resulta arbitrario se encuentra en la serie, los personajes no son conscientes del alcance que tiene cada decisión que toman.

Es fascinante la verosimilitud con la que se enlaza la trama, cimentada a través de una estructura de salto y fundamentada en unos personajes fantásticamente construidos, dibujados con absoluta precisión. Dicho de otra manera, formalmente puede observarse una estructura narrativa basada en la alternancia entre tramas diferentes que en un principio no interactúan entre sí. Esta bifurcación sirve para desarrollar la historia de cada personaje al mismo tiempo y nivel.

 Lo que presenta la primera parte de la serie (los cinco primeros episodios) son unos personajes que de alguna u otra forma están vinculados, llevan vidas imperfectas, y tienen carencias que los hacen ser infelices. Están unidos por el miedo.

De vez en cuando aparecerán abruptamente brevísimos retazos de imágenes del atentado para contraponer la monotonía de sus vidas con el trágico suceso que les condiciona para siempre. Abundan los primeros planos, que enfatizan el poder comunicativo de las expresiones faciales. Para obtener más intimidad y realismo en el primer plano se utiliza la cámara en mano.

El quinto capítulo supone un punto de inflexión, donde el espectador puede ver la catástrofe de una forma realista, cruda y desgarradora sin artificios. Del costumbrismo pasamos al terror más absoluto. Las piezas del rompecabezas poco a poco van encajando y nos damos cuenta de que las pequeñas historias de cada uno acaban fundiéndose a causa del tiroteo en el restaurante.

A partir del sexto episodio se nos muestran las consecuencias de este evento inhumano, con ello se introducen temas como el racismo, el fascismo o la homosexualidad. Ahora los protagonistas de este relato coral, aludiendo al título, están asentados en el polvo. En la serie aparece la angustia que, en mayor o menor medida, está dentro de todos nosotros. Todo el mundo está amenazado por su propia desaparición y se siente impotente por la ausencia de respuestas.

Lo importante es la construcción minuciosa de los personajes, la disección que se hace del individuo, para hablar de él y de sus circunstancias (un retrato humano del danés en la era del miedo que perfectamente puede universalizarse). Hay un personaje en concreto que, contra todo pronóstico, disfrazará su identidad, pretendiendo dejar de sentir. Se mostrará escéptico ante todo camino posible y se rinde a lo inevitable, recurriendo a la droga como mecanismo de consuelo para huir de la realidad.

Este hombre se refugia en inventarse un determinismo para excusarse, es decir, para no responsabilizarse. Cada personaje elegirá cómo se siente: esperanza, recuerdo, duelo, locura, fanatismo, melancolía, desorientación, dolor, culpa, rabia, olvido. Están marcados por la inseguridad, fragilidad y terror emocional.

Las inseguridades e incertidumbres (ya de por sí inherentes al ser humano) con este suceso trágico se agrandan. Hay una preocupación por la existencia concreta del individuo. Los protagonistas se preguntan por las condiciones de la existencia en una situación límite, que les ha llevado a tener una sensación continúa de vacuidad, orfandad y desarraigo.

Que no se aclare el motivo del atentado es una declaración de intenciones de los creadores, que dejan bien claro que no pretenden dar respuestas al misterio que plantean, sino que quieren enfocarse en el dolor de los protagonistas y hablar del individuo, asunto principal, entre muchísimos autores, para Miguel de Unamuno, quien considera al ser humano no como un ente abstracto, ni como una esencia fija, animal racional, u organismo biológico, sino el hombre viviente, el que nace y muere, y mientras tanto se hace una personalidad, es decir, una vida, una historia (el espectador asiste a la vida de estos personajes, sus vaivenes emocionales fruto de las circunstancias).

‘Cuando el polvo se asienta’ deja patente que la gente puede morir en cualquier momento, los de nuestro alrededor pueden dejarnos (desaparecer). Para poder sobrellevar esto, el ser humano quizá haya inventado las religiones, los mitos, el amor, la familia, cualquier cosa. Buscamos una esperanza en la que anclarnos para poder seguir viviendo.

Es decir, construimos cualquier tipo de creencia para hacer habitable el abismo que sentimos, para paliar la pérdida y la insignificancia en el mundo. Y en última instancia, del final, inferimos que a pesar de lo funesto del azar y, pese a que los protagonistas se hayan deshecho en el polvo (en la pérdida), la vida continua y la esperanza siempre acaba floreciendo.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
4
  • Originalidad
  • Fotografía
  • Guion
  • Edición y montaje
  • Interpretaciones
  • Banda sonora

Puntos fuertes

  • Las interpretaciones de todo el reparto.
  • El afán totalizador de la historia.
  • La construcción de los personajes.


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Filólogo hispánico. Máster de Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana. Me encantan las series, el cine y la literatura.

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