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‘Moss’, ¿Es posible la redención? (Kang Woo-suk, 2010) | A Buenas Horas

Ryu Hae-Kuk (Park Hae-Il) entra en una aldea rural solitaria para asistir al funeral de su padre. Durante su estancia investiga la causa de la muerte de su padre y descubre lo que parece ser una conspiración. ¿Por qué los aldeanos actúan de manera tan extraña? ¿Por qué siguen preguntándole cuándo regresará a Seúl? Así comenzarán a alimentarse sus sospechas, que le llevarán enfrentarse al líder de la aldea, Cheon Yong-Deok (Jung Jae-Young). Con el paso de los días secretos del pueblo comienzan a desvelarse… Comienza ‘Moss’.

‘Moss’ es una de esas cintas psicológicas o de terror ‘light’ que lo intentan tanto que se acaban liando. Las premisas sobre las que trabaja son muy buenas, todas las subtramas se ven interesantes, pero cómo no llega a mostrarlas y desarrollarlas de forma coherente, quedan relegadas a una amalgama de posibilidades por realizar. Toda una pena, porque de haber tenido Kang Woo-suk más claro lo que quería entregar al público probablemente ‘Moss’ sería una de esas cintas de las que todos los aficionados del género hablan.

El paraje escogido para la grabación de la cinta nos atrapa desde el primer momento. Hay un aire terrorífico en esa montaña en la que un grupo de hombres con mucho que esconder y más aún de lo que arrepentirse pasan sus días intentando redimir sus pecados, o esa es la idea, al menos. ‘Moss’ acierta en sus localizaciones, aunque no tanto en su maquillaje. La historia pasa por dos líneas temporales que nos muestran a los mismos protagonistas en una época mucho más joven y ya casi en la ‘recta final’ de sus vidas. Aquí ya chirría, porque la caracterización no es todo lo buena que debiera. Aún así, si somos capaces de obviar que ciertos detalles técnicos en este apartado, podemos bucear mucho más en la historia, que trae cola y mucho.

La tensión se construye de forma interesante en la primera parte de la cinta. Se nos dan a conocer los personajes en sus vidas pasadas y presentes, y se introducen las figuras actuales que nos acompañarán a lo largo de todo el misterio. Ryu Mok-Hyeong, interpretado por Heo Jun-Ho y Cheon Yong-Deok (Jung Jae-Young), son los protagonistas clave de la historia pasada. El primero de ellos es considerado una especie de predicador que busca expiar sus pecados llevando una vida asceta y lo más natural posible, mientras que el segundo es un detective corrupto que finalmente encuentra su vocación como ‘jefe’ del pueblo que mantiene bajo su yugo a esas almas descarriadas a las que salva de prisión, haciéndolas deudoras por su libertad.

Todos los personajes están ligados por eventos violentos ocurridos en su pasado. Así la muerte, la violación y el maltrato se reúnen bajo un mismo techo y muy diferente mirada en cada uno de los protagonistas. Con la llegada de Ryu Hae-Kuk, el hijo de Ryu Mok-Hyeong, a la aldea, se desata una espiral de muerte y destrucción. Su presencia pondrá en alerta máxima a los habitantes del pequeño poblado. La paranoia, alimentada por los secretos que guardan, hará que se despierte el lado salvaje de esas personas que perdieron su humanidad mucho tiempo atrás. Habían conseguido esconder sus acciones pasadas tras una fachada de normalidad, pero las bestias que un día fueron, y el hecho de que realmente no buscarán la redención, hará que sea demasiado fácil volver a las viejas formas.

Esta es quizá la parte más interesante del film. Ese desvelar, tirando poco a poco del hilo de quienes fueron y que se traen entre manos estos habitantes con los que el padre del protagonista se alejó de todo para vivir, supuestamente en armonía. El problema de la historia es que se introducen personajes, que quizá dispersan la atención al no estar bien desarrollados. Para empezar nunca sabemos por qué padre e hijo casi no mantenían contacto, viviendo alejados el uno del otro. Además, aparece un joven fiscal que ha sido destituido y que tiene lazos con Ryu Hae-Kuk, quien ayudará a investigar la muerte del padre del protagonista, no sabemos muy bien su historia común cual es, ni que motivaciones finales tiene para ayudar, pero ahí está, intentando dar cuerpo y sentido a la parte final de la historia, algo que ya pasarás a decirme si consigue o no desde tu punto de vista.

Ver ‘Moss’ es disfrutar de muchas cosas que nos encantan en los thrillers de terror. Miradas por encima del hombro, estrés brotando del protagonista a manta y personajes de los que no sabes que esperar o pensar, pero también es un cacao mental con un montaje que deja mucho que desear y una banda sonora tan intensa que agota e incluso prepara en demasía al espectador para lo que está por ocurrir. Llega a delatar los momentos de tensión en vez de a construirlos. Un fallo imperdonable en una cinta de este tipo.

En definitiva, ‘Moss’ no es una obra de arte del género, pero si tiene una primera parte muy interesante y un par de giros argumentales ya en la parte final, que no verás venir y que hacen que las dos horas largas de cintas no sean una total pérdida de tu tiempo. Ahora la pregunta es ¿Le darás una oportunidad? Si es así, pásate y déjanos un comentario con tu opinión.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
2.8
  • Guion
  • Banda Sonora
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Edición y montaje
  • Originalidad
Sending
User Review
5 (1 vote)

Resumen

  • Una mezcla de sonido que aturulla más que horroriza.
  • Interpretaciones planas en los protagónicos, mucho mejor en los secundarios.
  • Algún que otro giro argumental que no ves venir.

Otras cintas coreanas, muy intensas, de las que puedes disfrutar son:

‘The Wailing’, terror en todas sus modalidades (Na Hong-jin, 2016) | A Buenas Horas

‘La negociación’, nada es lo que parece (Lee Yong-seok, 2018) | A Buenas Horas

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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