‘Kim Ji-young: Born 1982’, retrato de todas las mujeres (Kim Do-Young, 2019)

La historia de una mujer que una vez brilló con luz propia pero que se ve apagada, asfixiada, por el peso de las expectativas que penden sobre ella. No importa lo desarrollado que sea el país, hay conversaciones, sensaciones y situaciones que a pesar de encontrarnos en el 2021 nos encontramos viviendo aún hoy en esos lugares que llevan por bandera la libertad y la igualdad de sus ciudadanos.

Kim Ji-young es una mujer surcoreana promedio, con un nombre común, casada, con una hija y desempleada a inicios de sus treinta años. Es entonces cuando comienza a actuar de manera extraña, aparentemente poseída por su madre y su abuela fallecida.​

Asusta la palabra feminismo porque un 49% de la población mundial ha vivido en una situación de privilegio por encima del otro 51%. Esa situación vivida durante tanto tiempo crea sensación de que debe ser así porque así ha sido hasta ahora. Romper el techo de cristal es una ardua tarea y no todas las mujeres tienen el privilegio de una vida que les permita ni siquiera luchar por poder intentarlo. Este es un tema del que podríamos hablar largo y tendido, un tema con millones de ramificaciones y muchas más consecuencias. Un tema que debería abordarse y cuestionarse a diario en un intento de hacer del mundo un sitio más justo para todos sus habitantes, a pesar de lo lejana y etérea que pueda parecernos a veces.

‘Kim Ji-young: Born 1982’ es una preciosidad hecha en papel que vendió más de un millón de ejemplares nada más lanzarse y que luego en celuloide conquistó cada país que visitó. Una obra de esas que levantan ampollas porque muestran verdades desnudas, de esas en las que nadie quiere reparar pero que marcan la vida de cientos de miles de personas. Nada más empezar te das cuenta del peso que sobrecoge a Kim Ji-young, interpretada por una sensacional Jung Yoo Mi. Esta mujer, que ha dejado atrás su carrera profesional para cuidar de su hija siente como las paredes de su apartamento se ciernen sobre ella, encogiendo día tras día su mundo, un mundo en el que no se reconoce, en el que no se quiere, pero en el que se ve confinada por los constructos sociales opresivos contra los que luchamos cada día de nuestras vidas como mujeres.

Su vida es la vida de la gran mayoría de mujeres. Una vida llena de discriminación en cada una de sus etapas. Una vida en la que antes de que nazcas ya se espera de ti seas un varón, pues es mucho mejor para la familia. Una infancia en la que se te inculcan los cuidados y el ser servicial hacia los varones de tu entorno, una juventud en la que pese a las oportunidades, el esfuerzo y motivación se te ofrecen en más medida unas salidas profesionales que otras y en la que por supuesto se te va a pagar menos por ser mujer.

Una vida en la que tienes que todas tus decisiones se cuestionan, da igual la decisión que sea, siempre vas a estar bajo fuego enemigo, porque por desgracia los juicios de valor y moral están tan enraizados a nivel social, que llegan de todos lados e incluso de nosotras mismas. ¿Quieres vivir de forma independiente? ¿Quieres tener una gran familia? ¿Ser una profesional tremenda y tener hijos? ¿O vas a ser una profesional tremenda y a no tenerlos? ¿No estás casada ya? ¿Te has casado tan joven? Da igual cual sea tu elección vital, los palos caen igualmente, y esos si que no segregan.

‘Kim Ji-young: Born 1982’ nos presenta a su vez un retrato familiar íntimo, amable, bien compensado y lleno de amor. Es una maravilla ver a Gong Yoo en el papel de Jung Dae Hyun, mientras lucha por conseguir lo que para el es una vida justa, sana y equilibrada para su familia. En él se reflejan la problemática que por supuesto también sufren los varones que se enfrentan a un sistema machista y obsoleto. Conforme pasan los minutos de metraje, le vemos cuestionar su posición social y profesional con la de su pareja. Reconoce las situaciones injustas y frustrantes de un sistema que no ha permitido a los hombres ser padres y parejas en todo su espectro.

Así, en un papel convincente, Gong Yoo nos presenta a alguien que decide poner por delante las necesidades de su familia, sin obviar las suyas, consiguiendo un equilibrio no fácil de adquirir y mucho menos de mantener mientras la sociedad a tu alrededor no comprende tus motivaciones ya sea por miedo, desconocimiento o falta de empatía.

Kim Mi-kyung, es la madre de Corea y de eso no hay dudas. No se puede cuadrar más un casting, tenerla es acertar de pleno. La has visto en tantos K-dramas y cintas que es imposible hacerle justicia a su carrera con solo unos pocos títulos (It’s Okay to Not Be Okay, Healer o When I Was Most Beautiful). Aquí su presencia es vital para dar voz a una generación más mayor que ha luchado contra viento y marea para no ser devorada en la vorágine que es el capitalismo adornado de patriarcado. Su vida no es suya, muchas de sus elecciones le fueron negadas antes de siquiera poder tomarlas, pero si una cosa es, es ser madre por encima de todo, y eso es algo que no puede arrebatarse por mucho que se intente. Es por ello que su presencia completa ese retrato de todas las mujeres, porque todas hemos sido hijas y hemos visto la lucha y sacrificio en ellas, aunque nos haya costado un tiempo valorarlo como se merece.

Es la conjunción de todos los personajes dentro de la dinámica familiar la que hace de esta cinta, una joya. Hay momentos de desesperanza que lo inundan todo, aunque nos permite respirar con esos rayos de esperanza, ganas de superación, ambición y de amor propio de todos ellos, que llegan, sorprenden y llenan de posibilidades el día que está por venir.

No podríamos finalizar esta lectura sin hacer referencia a esas otras presencias femeninas y a temas vitales para conseguir crear una sociedad que nos acoja a todos. Esas amigas que aunque no comparten tus decisiones intentan comprenderlas y las apoyan, esas compañeras de trabajo que te ayudan a diario a ser mejor profesional y esas jefas que han triunfado y no olvidan de donde vienen. Esos temas tabú de los que nadie quiere hablar como son la salud mental, el machismo enraizado en las dinámicas familiares o los derechos laborales que giran en torno a la paternidad y maternidad.

Una preciosa cadencia de secuencias nos introduce en la rutina de la protagonista. El agotamiento que destilan sus ojos cae sobre nosotros y nos sentimos abrumados por ello. Se palpa la desesperación en sus acciones, cada vez mas mecánicas y lentas. Conforme ella se apaga la impotencia crece tornándose en rabia. Los colores, los escenarios y los personajes son cotidianos, no hay nada extravagante, bien podría ser nuestro día a día y esto es lo que hace de la cinta de Kim Do-Young, una infinitamente identificable y necesaria.

‘Kim Ji-young: Born 1982’ es un canto necesario a la rutina de miles de mujeres y familias que saben cual es su valía y su lugar en el mundo, y que pese a venirse abajo durante el largo camino que hay hasta conseguirlo, nunca cejan en el empeño.

Tráiler

¿Nos encanta?
Overall
4.2
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Guion adaptado
  • Edición y montaje
  • Banda Sonora
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Puntos fuertes

  • Un guion precioso y acertado en todo momento con su puesta en escena.
  • Ellas, que se comen la pantalla con sus miradas valientes, cansadas y siempre fuertes.

Otras cintas coreanas que no puedes perderte son:

‘Miss Baek’, encontrar a la persona adecuada (Lee Ji-Won, 2017) | A Buenas Horas

‘A Distant Place’, la mirada de los otros. (Park Kun-young, 2020) | Filmin

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