‘Huida de Mogadiscio’ (Ryoo Seung-Wan, 2021) | A Buenas horas

Si buscas una película con una trama lo suficientemente intensa para mantenerte enganchado y expectante mientras en su primer tercio desarrolla una historia con grandes puntos cómicos y matices cargados de dramatismo para después darte un subidón de adrenalina gracias a situaciones insostenibles y persecuciones para salvar la vida, tienes que ver ‘Huida de Mogadiscio’ porque es todo lo que estabas buscando.

En 1991, Mogadiscio, capital y ciudad más poblada de Somalia, estaba pasando por una guerra civil. El personal y las familias de la embajada de Corea del Sur, aislados sin poder comunicarse, aguantaron como pudieron. Una noche, el personal de la embajada de Corea del Norte llamó a la puerta pidiendo ayuda. El objetivo de ambas embajadas era huir de la ciudad.

El director Ryoo Seung-Wan no defrauda en su última película. ‘Huida de Mogadiscio’ tiene dos horas de metraje que vuelan y que te hacen disfrutar de lo mejor de todos los géneros en pequeñas dosis que se van presentando justo en el momento indicado a lo largo de la cinta. Esto no quita que la película cuenta con puntos flojos de los que ahora hablaremos, pero en líneas generales podemos hablar de entretenimiento mayúsculo y sin excesos, lo cual es un lujo en este tipo de superproducciones.

Basada en hechos reales, ‘Huida de Mogadiscio’ nos lleva al corazón de Somalia a comienzos de la década de 1990. La película en ningún momento deja ver cómo es la situación social en el país africano, y quizá esta sea la primera cosa que achacarle. Cuando comienza la película vemos a Kim Yoon-seok en el papel del embajador Han Sin-seong intentando por todos los medios conseguir una reunión con el dictador Barre, es primordial conseguir que Corea del Sur entre en la Organización de Naciones Unidas y él puede ser ese ticket para hacerlo.

Así, la película se centra en mostrar las dificultades que los surcoreanos tienen en hacerse entender y notar en la ciudad de Mogadiscio, siendo adelantados por la derecha, en todo momento, por los norcoreanos, quienes le ganan la partida haciéndose notar frente al gobierno local. Este es para nosotros ese trasfondo argumental y social. Embajadores intentando llevar buenos resultados a sus gobiernos, pero la realidad somalí es harina de otro costal.

Con más de 300.000 fallecidos por inanición durante el año previo a los eventos, la rebelión tiene sustento más que de sobra para acabar en revolución y aunque los protagonistas aun no lo saben pronto se verán intentando sobrevivir en un país literalmente envuelto en llamas.

Con un reparto estratosférico, las buenas interpretaciones y la solidez están aseguradas independientemente del momento de la cinta en el que nos encontremos. Así, esa primera parte en la que se nos arranca más de una sonrisa gracias a las vivencias y enfrentamientos ‘diplomáticos’ entre coreanos, pronto pasa a género de terror cuando las embajadas empiezan a ser asaltadas y la situación en las calles se vuelve cruenta e infinitamente peligrosa.

Aquí es donde el guion flojea al caer en la inevitable propaganda surcoreana, que intenta siempre mostrarse en lo alto de su precioso caballo salvando a esos pobres norcoreanos abandonados por un estado que no cuida de sus ciudadanos. Esto es lo único reprochable dentro del guion, ese espíritu salvador lleno de superioridad que suele destilar este tipo de producción, y qué, bueno, teniendo en cuenta que es un producto nacional surcoreano, tampoco podemos achacarle en exceso.

Para cuando los coreanos tienen que ponerse manos a la obra y trabajar juntos el caos ya está ampliamente desatado y no falla la película en mostrarlo en pantalla. Las calles en llamas, cuerpos masacrados por todos los rincones y brutales escenas fratricidas nos hielan la sangre si somos capaces de mostrar la empatía y comprensión que el guion no le da, al menos con suficiente cuidado, a la situación humanitaria que se está viviendo en el lugar de los hechos. No ayuda en absoluto el uso en pantalla de niños soldado a los que se les da un tratamiento bastante frívolo.

Con todo y con eso te va a encantar el dinamismo de las transiciones de cámara, el cuidado al detalle que se muestra en escenas que nos hacen sudar casi tanto como lo hacen los protagonistas y lo bien montada que está la acción de las escenas. ‘Huida de Mogadiscio’ es trepidante ya sea a pie o en coche, es interesante por el desarrollo psicológico de sus personajes y nos hace creer en todo momento que estamos en el lugar de los hechos gracias a una puesta en escena que cuida los detalles ambientales y de vestuario en todo momento.

La carga psicológica viene dada no solo por las situaciones de vida o muerte a las que se enfrentan, sino por el hecho de tener que trabajar y cooperar de manera coordinada con quien hasta hacía cuestión de minutos eran ‘enemigos’ de su estado. Ver las dinámicas entre sur y norcoreanos es muy interesante si se dejan atrás los topicazos. ‘Huida de Mogadiscio’ es una apuesta segura para disfrutar de una buena película. ¡Atrévete con ella y cuéntanos tus impresiones!

Si por algún casual ya has visto la película te toca seguir navegando por nuestra web para encontrar un breve artículo con los detalles reales que vivieron en Somalia en 1991 los coreanos que allí se encontraban en labores diplomáticas.

Tráiler de ‘Huida de Mogadiscio’

¿Nos encanta?
Overall
3.5
  • Guion
  • Fotografía
  • Edición y montaje
  • Interpretaciones
  • Edición de sonido
  • Originalidad
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Puntos fuertes

  • Alto nivel de entretenimiento.
  • Intensidad en sus escenas de acción y diálogos.
  • Buena mezcla de géneros para disfrutar de una película completa.

Otras cintas coreanas basadas en eventos históricos son:

Children…’, un caso real (Lee Kyoo-man, 2011) | A Buenas Horas

A Taxi Driver: Los héroes de Gwangju’, periódicos en blanco (2017)

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