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‘Hotel del Luna’, entre la vida y la muerte (2019)

Jang Man Wol (IU) es la CEO del Hotel del Luna. El hotel está situado en el centro de Seúl y tiene una apariencia muy misteriosa. Ella cometió un gran pecado hace muchos años y, debido a esto, ha estado atrapada en el Hotel del Luna. Goo Chan Sung (Yeo Jin Goo), por designios divinos, comienza a trabajar como gerente en el Hotel del Luna, rodeado de fantasmas.

‘Hotel del Luna’, una de esas series que en la vida habría visto y que ha cambiado por completo mi percepción en torno a los kdramas. La mayoría de las veces leemos las sinopsis y es necesario un salto de fe enorme para atreverse con ellas. Menos mal que lo di. Tu estás tardando si aún no la has visto.

Una de esas series que mezcla un poco de todo y lo borda. Lo mismo estás en pleno siglo XXI que en la Edad Media. Puedes tener delante gente viva o muerta interactuando entre iguales o entre ambas partes. Hay escenas de ‘miedo’, románticas, otras infinitamente divertidas y otras terriblemente tristes.

Y todas y cada una de ellas tiene sentido, la emoción perfecta y encaja a la perfección en el hilo argumental. No ha tenido que ser fácil la tarea de las directoras y guionistas, pero todo el tiempo que hayan invertido en la crear ‘Hotel del Luna’ ha merecido la pena por su excepcional resultado de conjunto.

Con banda sonora se disfruta mucho más la crítica.

Un puente al más allá

Vas a pegarte una panzá de llorar. Yo lo sé, tu quizá aún no, pero prepárate. También es cierto que con la trama que nos trae poco corazoncito había que tener para no acongojarse en algunas escenas.

No olvidemos que ‘Hotel del Luna’ es ese sitio al que los fantasmas van cuando aún tienen cuentas pendientes con el mundo de los vivos. Solo por eso ya sabemos que las historias tristes van a ser la tónica de la serie. Se trata de manera frontal la pérdida de seres queridos, el vacío que se queda tras su marcha.

Pero hay una cosa que verdaderamente me caló mientras la veía y es que se le da una importancia tremenda a esos espíritus. El trabajo de Jang Man Wol y Goo Chan Sung es hacer que esos entes encuentren el camino al más allá antes de desaparecer por completo. Y hay un momento en el que la protagonista le dice a uno de esos fantasmas que no es su responsabilidad preocuparse por la vida de los que quedan atrás. Son los que quedan atrás los que deben aprender a convivir con su nueva realidad.

Mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero ahí es donde subyace la emotividad latente a lo largo de toda la trama. Aunque ese lidiar con la pérdida de seres queridos no es la unica clave temática. No todo el mundo muere rodeado de circunstancias tranquilas o con el cariño de los suyos.

La venganza es otro eje sobre el que pivota en más de una ocasión la historia, y no es para menos, Jang Man Wol lleva más de un milenio esperando a que llegue el momento de cumplir su vengativo sueño, para así por fin poder desaparecer de la faz de la tierra.

Cruzar o no cruzar ese puente que vemos arriba va a depender de las acciones realizadas en vida y de que los dioses así lo hayan dispuesto. Es en las decisiones de esos seres todopoderosos donde el libre albedrío de los protagonistas se ve modificado, pasando a no ser tan libre como creían.

Vivos o muertos, todos tienen algo que aportar

La gran cantidad de historias que se cuentan y presentan en pantalla nos permite disfrutar de grandes interpretaciones. Esas tramas paralelas son infinitamente conmovedoras y se resuelven bellamente aunque de forma muy trágica.

En ningún momento les tiembla el pulso a las creadoras de ‘Hotel del Luna’. Sus fantasmas esconden secretos, son vengativos y rencorosos como el más humano de nosotros y eso hace que rápidamente nos enamoremos de cada uno de ellos.

Con todo y con eso, más de un sustillo te llevas, sobre todo al principio, cuando empiezas a ver fantasmas y recuerdas que estás solo con la lampara de sobremesa. El maquillaje y la caracterización son dignos de ser premiados. No escatiman en gastos en ese aspecto y lo agradecemos enormemente, porque de no ser así, habría caído en ese saco de series con potencial pero cutres, y para nada es el caso.

Una cosa que no podemos dejar pasar por alto es como se juega con esa multiplicidad de temáticas y tramas que mencionábamos al principio de la crítica. Puedes disfrutar, a un mismo tiempo, del desarrollo de una relación romántica mientras te lo pasas de lo lindo viendo como se las apañan para hacer que los clientes del hotel cumplan sus ultimas voluntades.

Lo hace dinámico y fácil de devorar gracias a sus toques irónicos y cómicos, que siempre dejan una idea de fondo sobre la que pensar. Por eso atrapa, porque cuenta con muchísima profundidad emocional y personal. Es adentrarse en una sociedad paralela que se preocupa de si misma y que contrasta con nuestro mundo y realidades.

Esos pequeños detalles que la hacen inolvidable

‘Hotel del Luna’ muestra un enorme aprecio por los detalles mas nimios. Todo está perfectamente calculado. La decoración de los espacios de rodaje es de completo ensueño. Hasta las matriculas de los coches son creadas de forma especial para darle ese toque de realismo al conjunto y arrancarte de paso una sonrisa.

El tono ecléctico y de una elegancia sobresaliente es lo que más capta nuestra atención. Los aposentos de Jang Man Wol es la casa que todos querríamos y que muy pocos nos atreveríamos a tener. Pero hay cuatro cosas que nos gustan mucho.

La primera de ellas es esos cochazos que se marcan en pantalla, que son un lujo al alcance de muy pocos y que ayudan a crear una dinámica muy divertida en la pareja protagónica. El segundo es esa pasada de pared en el despacho con los cuadros y fotografías de la protagonista tras el paso de los años en el hotel.

La tercera es el nivel de creatividad y fantasía a raudales. Desde el precioso árbol que es el alma de la serie hasta esos seres salvajes que encuentran la forma de colarse en la historia.

Y por supuesto, nos dejamos nuestro detalle favorito para el final. No es un objeto o una situación sino un personaje. Y es que en los primeros episodios lo vemos y se nos ilumina el rostro. Hablamos del actor infantil Kim Kang Hoon, que con solo 11 años ha participado en infinidad de kdramas, y además, todos ellos de una calidad excelente. Por poner algún ejemplo, ‘Mr. Sunshine’, ‘Romance is a Bonus Book’, y por supuesto ‘When the Camellia Blooms’, donde tiene una presencia enorme.

Una tragedia romántica de proporciones épicas

Una de las dinámicas protagónicas más divertidas de los kdramas que hemos disfrutado hasta la fecha se encuentra presente en la relación que mantienen Jang Man Wol y Goo Chan Sung. A ella se le da de lujo encender fuegos, crear el caos con sus acciones y Goo Chan Sung aprende a apagarlos y a lidiar con esa tendencia pirómana de la forma mas cómica posible.

Se ven forzados a trabajar juntos y pronto sus vidas están más ligadas de lo que hubieran pensado en un primer momento. Esa colisión de mundos y vidas pasadas aporta un romanticismo trágico como pocos a este guion. Aunque de no ser por las interpretaciones que nos dejan, habría pasado verdaderamente desapercibida porque es una trama compleja debido a los saltos temporales.

‘Hotel del Luna’ presenta un cierre realista teniendo en cuenta las circunstancias fantásticas que rodean a su trama. Habría sido muy sencillo sucumbir a lo que todos esperan, pero aguanta el tirón de forma madura y nos deja un final que te hará recordar la serie durante mucho tiempo.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
3.9
  • Originalidad
  • Interpretaciones
  • Guion
  • Forografía
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
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Puntos fuertes

  • Una historia atípica
  • Un vestuario de esos que fascinan

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Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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