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‘El practicante’ (Carles Torras, 2020) | Netflix

Hacía tiempo que no contábamos con la crítica doble en la revista. Pero lo cierto es que ‘El practicante’ no ha dejado indiferente a nadie y es una cinta, que con sus muchas luces y sombras va a dar mucho de que hablar en estas semanas posteriores a su estreno.

Un persuasivo Mario Casas en un film donde todo se hunde, por Carlos Antolin

‘El practicante’. Ángel (Mario Casas) trabaja como técnico en emergencias sanitarias a bordo de una ambulancia. Tras sufrir un grave accidente, su vida junto a Vane (Déborah François) empieza a desmoronarse. Obsesionado con la idea de que ella le es infiel, convertirá su vida en un infierno del que será difícil escapar.

Ángel trabaja como técnico en emergencias sanitarias a bordo de una ambulancia hasta que sufre un grave accidente. Incapaz de asumir la nueva realidad de la silla de ruedas, su vida junto a Vane empieza a desmoronarse. Obsesionado con la idea de que ella le es infiel, convertirá su vida en un infierno del que será difícil escapar, y, da rienda suelta a una siniestra venganza.

El debut de Carles Torras en la plataforma Netflix llega esta semana de la mano del irreconocible pero mejorable Mario Casas. Con una dirección casi invisible, Torras es incapaz de ir más allá del relato y de mostrar la verdadera inquietud y perversión del protagonista. Se queda a las puertas de una gran historia contada de forma primordial para detenerse en las tramas menos sustanciales e irrelevantes de una pesada primera parte.

Más que notable es el gran reto físico al que Casas ha tenido que someterse para poder retroalimentarse de la vida de Ángel, un maquiavélico minusválido con ansias de venganza. A pesar de su portentoso cambio, decae en varias escenas y se sale de las finas líneas de su personaje. Por su parte, la actriz Déborah François se encierra en su reservada protagonista hasta llegar a una segunda parte en la que verdaderamente brilla con su parálisis.

Una película que prometía mucho…

El guionista David Desola decepciona tras su éxito mundial con El hoyo, y es que, junto a su director se dejan tramas inconexas e insustanciales para el largometraje. Pese a que finalmente llegue a conquistar, no se posiciona en el top de su filmografía y mucho menos de Netflix. La oscura fotografía se ajusta bastante a la perversa mente del protagonista y juega muy a favor tanto para trama como para interpretación.

‘El practicante’ vuelve a ser otra más de las mediocres películas que alberga la plataforma de pago y es que parece que últimamente sólo acierte con las series. La agonía de encierra sobre las paredes de una casa en la que los departamentos más importantes se hunden mientras que Mario Casas sale indemne pero, sin salvar el film.



Tan oscura y sádica como predecible, por Miguel Pedraza

Una sinopsis personal y los spoilers justos para captar tu atención.

A una persona mala solo le pueden pasar malas cosas, pero a los que se le arriman, peores. Un conductor de ambulancias o técnico de emergencias sanitarias o paramédico para la cultura americana (del norte y del sur) sufre las consecuencias kármicas de sus inmorales y delictivas prácticas y se ve abocado a rehacer su infierno sobre una silla de ruedas y una relación que se disipa envuelta en los celos, el maltrato psicológico y la manipulación.

Pero las consecuencias kármicas son mitológicamente mayores y la venganza ha de ser terrible y despiadada. Oscura y sádica, pero al ser predecible se soporta, hay un giro de 180 grados en el guion que impide poder pensar en la redención o en perdón o simplemente en la redención de lo humano. Un engendro de mala leche que es como termina la “encinta”.

Este hombre va perfilando desde el principio que es un mal nacido, una mala persona donde se condensa el resentimiento y el mal. Egoísta y putrefacto, incompatible absolutamente con la profesión que ejercía de cuidador y salvador de vidas en peligro, vulnerables y en desamparo.

Pocos personajes, tópicos y atípico, los acentos de ellos y ella son peculiares y dan un contexto extraño, el personaje secundario mas trabajado guionisticamente es el abuelo del perro (Celso) un gran actor, también de acento peculiar.

Polis nefastos, no da tiempo a ver su poca capacidad deductiva o indagatoria y los perfiles de los malos son topicazos secos como un ripio que no aportan nada de color, en fin, una peli con pocos personajes donde el responsable del casting se ha salvado por Mario Casas y el viejo del perro.

La dirección artística me ha gustado por la vivienda y su decoración, incluso la música es tristemente tétrica por la obsolescencia y la simpleza del mensaje, no hay nada oculto “en la suave luz de aquel rincón” de la que destacan estas dos icónicas canciones:

«Con un sorbito de champan» de Los Brincos

Ni en los versos de la cancion de Edith Piaf de «L’hymne à l’amour«

Como es una entrega en tres actos bien definida, la primera, de presentación de los personajes está a la altura. Incluso el accidente es muy creíble, pero también predecible, con lo cual se le quita un  poco de morbo al tema. Si el camión hubiera impactado sin los prolegómenos hubiera sido lo suyo, ya que el accidente está muy bien recreado y conseguido desde el punto de vista de la realidad virtual interior de la ambulancia, faltando un poco de sangre para la ocasión, aspecto este que admiro en toda la película.

La recreación de las secuelas es buena, creíble y de admirar interpretativamente, incluso en el final, ella también lo borda en el mismo sentido, pero permítanme no cometer el pecado del spoiler y dejar las cosas así por ahora hasta que tengan la oportunidad de verla.

Hablando de los personajes debo decir que Mario Casas intenta emular a los grandes del cine con transformaciones en kilos y estos efectos que tanto gustan al gran público, pero donde está sublime es en su malvada energía. Es un auténtico delincuente y pecador, roba a los muertos ¿Quién es capaz de robarle a un muerto o a un herido? Hay que ser malnacido, o simplemente un psicópata para hacerlo y para no padecer vergüenza por ello ya que tiene cómplices para la ejecución y para la comercialización de lo sustraído.

En un segundo plano está todo el debate de una masculinidad ultra viril pero estéril, origen de la venganza, en la que yo veo hasta tres actos como en las partes del guion. Ángel es un macho bravío pero estéril (algo que le cuesta trabajo admitir y se empeña en negar) lo que desencadena una tormenta cuando, tras el accidente es estéril e impotente y por eso, ante esa inseguridad recela y su maldad se vuelve ante su objeto, no ya de deseo, sino de necesidad de ser y reproducirse.

La venganza del destino especula con una relación contra natura que se produce por la afinidad concebida por el como punto de conexión. Quien no iba a cabrearse con su chica y con su amigo en estas circunstancias.

Hemos pasado de un personaje psicópata a tres en un segundo, ni el amor que el montador de la película quiere mostrar es creíble, es una excusa para la rabia y da pie a la siguiente venganza, que no la última, ya que el final alberga otra doble que deben descubrir y saborear si les gusta ese tipo de cine negro de personajes irracionalmente creíbles que caracterizan desde hace décadas este tipo de cine español.

Por último, a considerar cinematográficamente, disfruté de la secuencia que constituye el nudo final de la película con una grabación y sobre todo con un montaje muy efectista, de duración perfecta, bajo mi punto de vista, ya que aguanta la angustia de la secuencia, no se regodea en ella y consigue unos planos y unas transiciones muy cinematográficas, buen trabajo de planificación.

La falta de sangre contrasta con la violencia extrema del apuñalamiento del viejo vecino, donde el director nos viene a reiterar lo mala persona que es este personaje, qué por otro lado, no tiene la disculpa de haber actuado así por ser un enfermo mental, se ve claramente que es un personaje siniestro, sin sentimientos, sin sentido de la culpa y extremadamente calculador, está anclado a una realidad que no le gusta, que no quiere y la cambia sin importarle las consecuencias.

En mi opinión, no cabe la duda de que no es un personaje enajenado, no lo es, es consciente de todo lo que hace, pero no sabe lo que le espera.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
3.5
  • Originalidad
  • Fotografía
  • Guion
  • Montaje y Edición
  • Banda sonora
  • Interpretaciones

Resumen

Lo mejor:
-el gran cambio físico de Mario Casas
– la llamativa fotografía
Lo peor:
– los giros de guion
– el poco provecho de la trama

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