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‘(Des)encanto’ tiene potencial (o no), es pronto para decidirlo

Matt Groening, el artífice de ‘Los Simpson’ y ‘Futurama’, acaba de estrenar en Netflix ‘(Des)encanto’, su nueva serie. Si con ‘Los Simpson’ creó una excelente sátira costumbrista de la sociedad estadounidense que poco a poco se ha ido desinflando, y con ‘Futurama’ hizo lo mismo pero en un entorno de ciencia ficción, con esta última quiere repetir la fórmula, aunque esta vez en un pasado medieval. La serie está protagonizada por Bean, la joven princesa de Dreamland (aquí, Utopía), que rechaza casarse por conveniencia, prefiere emborracharse y vivir desventuras con su enérgico acompañante elfo (llamado Elfo) y Luci, su demonio particular. En el camino, estos tres amigos atípicos se encontrarán con ogros, trolls, arpías, duendecillos, gigantes, elfos, grifos y demás seres. Está situada en un mundo de magia, maldiciones y conspiraciones en el que puede suceder cualquier cosa (la lógica de la animación, radicalmente opuesta a la real, es similar o igual a la de los sueños).

Es mejor no compararla con sus predecesoras, ‘Los Simpson’ y ‘Futurama’, aunque es complicado no hacerlo. Las expectativas tan altas puestas en esta serie seguramente provocarán la decepción de algunos. Es evidente que en ‘(Des)encanto’ todo resulta familiar, el código humorístico de Matt Groening, basado principalmente en la ironía e incorreción, es identificable. El creador no hace ningún giro a lo que nos tiene acostumbrados, a pesar de la libertad de Netflix.

El humor de las series de Matt Groening tiene la facilidad de llegar al gran público, pero sin que eso signifique dejar de lado el sello auténtico y distintivo de sus obras de autor. Esto se debe a la capacidad que tiene para crear series de su tiempo desde la sátira, el absurdo y la subversión con referencias culturales y políticas muy claras (‘Los Simpson’ nació con esta intención, pero el paso del tiempo le ha pasado factura). ‘(Des)encanto’ lo es. Vivimos en una época muy loca, sólo hay que echar un vistazo al presidente de Estados Unidos, al nazismo resucitando, al racismo, a la sociedad, etc. En algunos aspectos hemos vuelto a la Edad Media.

Los personajes tienen motivaciones, sueños, anhelos, metas, miedos, en definitiva, humanidad. La concepción de los personajes de Groening se aleja de la superficialidad. En este caso, si nos centramos en la protagonista de esta serie, encontramos un personaje atípico y contrario al prototipo de princesa Disney (si bien en los últimos años está cambiando). Bean, aparte de ser una alcohólica violenta aficionada a las apuestas de tabernas, es una joven que se siente inútil en el reino, está atrapada en una vida muy triste. Se niega a casarse con quien le ordena su padre, un rey egoísta, cruel y vanidoso que desea la inmortalidad. Quiere ser dueña de su propio destino para tener la libertad absoluta de hacer lo que quiera (el discurso feminista está claro en el personaje, que además es la primera protagonista femenina de una serie de Matt Groening). Recuerda a Lisa Simpson (su inteligencia no casa con el mundo que la rodea) o a Leela por su valentía. La acompañan dos personajes, con claras resonancias a las series anteriores. El demonio Lucy recuerda a Bender; y Elfo a Fry o, físicamente, a Bart.

Las creaciones de Groening suceden en mundos creados al detalle. ‘(Des)encanto’, con claras referencias a ‘Juego de Tronos’, es una alternativa mucho más ligera del mundo de la fantasía, lo indiscutible es que la ambientación medieval fantástica está lograda y creada con esmero (no es un simple decorado). Los fans más acérrimos, que se fijan en todo, se darán cuenta de los innumerables guiños, secretos escondidos y pistas que están tanto a simple vista como en segundo plano. El creador ha reconocido que no han hecho ninguna parodia directa, aunque sí hay guiños a películas de artes marciales como ‘The Raid 2’ y a dibujos animados clásicos de los años 30. También hay referencias más claras a Buster Keaton, los hermanos Fleischer, Italo Calvino, J.R.R Tolkien, Neil Gaiman, o a la exuberancia de las películas de Bollywood. Igualmente, hay cabida para homenajear desde Disney, pasando por Hansel y Gretel, ‘El mago de Oz’, hasta ‘El Exorcista’.  

Como ‘Futurama’, los capítulos son historias autoconclusivas con un objetivo itinerante y de exploración, aunque hay un hilo conductor narrativo en la primera temporada con un cambio de tono clarísimo en su tramo final. A medida que se va desarrollando la temporada, poco a poco descubriremos el universo de la serie con sus respectivas criaturas y lugares, que crearan situaciones cómicas distintivas de otras.

Es pronto para saber si la serie se convertirá en un nuevo clásico de animación, dependerá de su desarrollo en las próximas temporadas (en el caso de que las haya, que supongo que sí). Aunque no tiene la excelencia delirante de ‘Rick y Morty’, ‘Hora de Aventuras’, ‘BoJack Horseman’, ‘Más allá del Jardín’, ‘Gravity Falls’ o ‘Steven Universe’ (todas ellas, series de animación brillantes), por el momento, ‘(Des)encanto’ es una serie entretenida con unas escenas más acertadas que otras (las menos, con humor negro, me encantan), ambientado en un mundo fantástico y medieval, a partir del cual hace sarcasmo del estereotipado género fantástico. Puedes disfrutar de ella, tomándotela como un entretenimiento perfecto para el verano, ideal para ver en forma de maratón, o también quejarte de la evidente reiteración, porque en realidad (y no lo digo despectivamente) no hay nada nuevo bajo el sol.

Filólogo hispánico. Máster de Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana. Me encantan las series, el cine y la literatura.

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