‘Dali and Cocky Prince’, una obra de arte (Hong Seok-gu, 2021)

Si llevas en Dramaland un tiempo te habrás dado cuenta de las muchas obras de arte que se muestran en ellos. Claro ejemplo es la bella arquitectura que se deja ver mientras se pasea por Seúl, la Isla de Jeju o Busán, y eso sin entrar en obras de ingeniería como puentes, esos que nos encantan por sus bellas escenas. Hay K-dramas como ‘Encounter‘ en los que la protagonista es amante de la pintura, y no paramos de ver obras de arte en forma de lienzo. En otras ocasiones nos adentramos en el mundo de la literatura y nos damos un baño de calidez e historias miles como en ‘Romance is a Bonus Book‘. En ‘Dali and cocky prince’, si eres de esas que podrían pasar horas paseando por un museo o galería de arte habrás encontrado la serie que estabas esperando.

No solo verás obras maestras comentadas con mucho acierto, así como guiños a las mismas. Aprenderás mucho, también, sobre movimientos pictóricos y corrientes artísticas, y por encima de todo, podrás ver como sus protagonistas se acercan al arte, independientemente de su trasfondo social y educativo, aprendiendo a través de ellos a valorar, aun mas si cabe, el poder que tiene el arte para transformar nuestras vidas, haciéndolas más completas una vez lo dejamos entrar en ellas.

Jin Moo Hak (Kim Min Jae) es el segundo hijo de una familia que dirige una empresa de franquicias de restaurantes Dondon F&B. Jin carece de educación, pero tiene una excelente capacidad para ganar dinero. Mientras tanto, Kim Dal Ri (Park Gyu Young) es investigadora visitante de una galería de arte. Ella es la única hija de una familia prestigiosa, puede hablar 7 idiomas diferentes y tiene gran personalidad, pero carece de muchas habilidades básicas para la supervivencia diarias. Jin Moo Hak y Kim Dal Ri se conocen sin saber los antecedentes del otro y desarrollan sentimientos el uno por el otro. Debido a la quiebra de una galería de arte, se reencuentran como hijo de una familia rica y sin educación e hija de una prestigiosa familia en necesidad de ayuda económica.

Una banda sonora que derrite y anima el alma a partes iguales

La banda sonora es alegre como pocas y le da al conjunto un espíritu de jovialidad e inocencia difíciles de describir, por eso, te la dejamos aquí, para que si te apetece sigas leyendo esta crítica (sin spoilers) acompañada de la mejor de las melodías. Cuando acabes de ver ‘Dali and Cocky Prince’ querrás bucear en sus letras y volver a escuchar su música en bucle. No nos extraña, son canciones que hablan de amor, calidez, segundas oportunidades y algún que otro anhelo. El acompañamiento perfecto para ponernos de buen humor.

Don't take it so hard
Like a strawberry scent that go away
Don't need to try to turn back his mind 
Time will be on your side

Aunque la banda sonora es uno de sus fuertes, no podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar la increíble mezcla de sonido que tiene este K-drama. sin los sonidos que acompañan a la perplejidad o situaciones cómicas o embarazosas de sus protagonistas no nos habríamos reído ni la mitad de lo que lo hacemos y eso nos recuerda lo importante que son los detalles y el buen uso de los recursos acústicos para introducirnos de lleno en la historia.

Nada es normativo aquí, déjate llevar

Cómo buena serie que habla de arte, ‘Dali and Cocky Prince’ es arriesgada y transgresora en todos sus aspectos. Si hablamos de color vemos como todo lo baña sin importar el momento. La paleta es vastísima y consigue encajar en cada situación con un cromatismo nada convencional que empieza en sus personajes y se irradia a su alrededor. Las ubicaciones son fascinantes por lo variadas y coloridas. Mientras los personajes pasean por Europa todo es una fantasía de color, como si estuviéramos en un Van Gogh donde todo es brillante y fascinante a un mismo tiempo, y una vez llegamos a Corea, descubrimos que ese brillo y tonalidades nada tenían que ver con el lugar, son los protagonistas los que lo arrastran, así, sin importar que estemos en un museo, un apartamento o en mitad de la calle, cada ubicación será reconocible.

El color ayuda como en pocas ocasiones. Somos capaces de percibir y establecer un humor y ambiente en la trama gracias a el, y cómo se encuentra acompañado de una fotografía sumamente cuidada que se encuadra en unos planos de cámara cercanos que nos da la sensación de estar continuamente imbuidos en la acción. Unas escenas que dejan momentos verdaderamente divertidos gracias a los encuentros y desencuentros de los protagonistas. Situaciones en su mayoría surrealistas y bastante dalinianas que te harán adicta a ella. No podrás dejar de ver ‘Dali and Cocky Prince’, y no ha hecho más que empezar.

Algo que tiene mucho peso en esta trama tan artística es la comida, no solo porque la gastronomía sea un arte en si misma, sino porque es la razón de ser de uno de sus protagonistas así como un fuerte vínculo con su pasado. Las comidas compartidas, creadas en compañía y la necesidad de cuidarse a través de ella son uno de los pilares fundamentales de la serie. Las estridencias y fuertes personalidades de ambos protagonistas se ven aplacadas cuando comparten una comida y en esto nos recuerda a ‘Chocolate‘ gratamente.

Un romance cálido y precioso

Un malentendido desata el comienzo de una relación con la que ríes a carcajadas y que te mantiene en vilo en todo momento, de ella te quedas prendada casi sin darte cuenta. Una de esas historias de amor en la que los polos opuestos se atraen, aunque quizá a ti te pase como a mi, y en el fondo creas que Kim Dal Ri (Park Gyu Young) y Jin Moo Hak (Kim Min Jae) no son tan diferentes en el fondo. Ambos personajes son amables y afectuosos a su manera. Tienen un fuerte sentido de lo moral y éticamente correcto, aunque vienen de mundos tan distintos que no son capaces de no colisionar cuando se conocen.

De la mañana a la noche se convierten en amigos, algo que no les había pasado con nadie anteriormente y desde el momento en el que cruzan sus caminos sabes que vas a disfrutar enormemente de sus conversaciones y momentos épicos, que no son pocos.

Dal Ri es un pozo sin fondo en cuanto a conocimientos teóricos de arte se refiere. Es una persona ampliamente formada, cualquiera mataría por sus conocimientos y estudios. Una devoradora de libros nata, una de esas personas que se pierde cuando algo la atrapa. Por su parte, Jin Moo Hak, es un joven hecho a sí mismo, un trabajador nato que sabe muy bien el costo de la vida y lo duro que es empezar desde abajo, por ello es un ahorrador nato, obseso podríamos decir. Eso si, su personalidad te enamora y sus ganas de crecer se contagian. Sus conocimientos en arte son nulos y su ignorancia en todo lo relacionado a las bellas artes hará que Dal Ri se muera de la risa o se deje llevar por los mil demonios con más de una situación, aunque no será la única ya que a Jin Moo Hak le pasará exactamente lo mismo cuando se de cuenta las enormes carencias que la protagonista tiene en cuanto la vea enfrentarse a las tareas más básicas del día a día.

Una pérdida repentina lo cambiará todo en ‘Dali and Cocky Prince’. El dolor de los sentimientos no mostrados con palabras y saber que la oportunidad de despedirse ya no existe nos permitirán bucear en un mundo de sensaciones azuladas que contrastarán con los rosas y amarillos de dos personas que quieren dar lo mejor de si mismas mientras demuestran a los que están a su alrededor la gran resilencia que hay en ellos.

Esta serie habla de pérdida y dolor tanto como de superación. Lo hace poniendo a sus personajes en situaciones verdaderamente complejas cuando los hace navegar en un mundo de deudas y dificultades financieras. Con ello muestra que cuando te quedas solo la comodidad que conocías y aquello que dabas por sentado es mucho más volátil de lo que sabías reconocer. Se trata sin tapujos el precio del dinero, en todos sus espectros, y nos enseña que la buena fortuna no siempre estará ahí.

Dal Ri, una mujer de privilegio, ve como éste desaparece, pero su forma de percibir el mundo está tan arraigada en esa ‘facilidad’ que el choque será brutal y las lecciones de vida continuas. Con ella aprenderemos a valorar las pequeñas cosas y el verdadero precio de una vida de esfuerzo y trabajo. Esconderá sus sentimientos y vivirá con una fachada que no deja ver lo muy herida que está por dentro. Sobre ella recaerá la responsabilidad de dirigir el museo de su padre y cuidar de sus empleados, aprenderá que su seguridad financiera ahora depende en ella mientras se enfrenta a un mundo mucho más gris, dominado por el verde del dinero y la avaricia, en el que necesitará toda ayuda que pueda conseguir, reconociendo que, a veces, esa ayuda viene de donde menos lo esperas.

Dali and Cocky Prince’ es una declaración de intenciones, un golpe sobre la mesa que no se esconde cuando nos dice, a pleno pulmón, que el arte debe ser disfrutado por todos, sin importar su condición o clase social y para ello necesitamos poder acceder a él evitando que solo unos pocos afortunados lo escodan y priven al resto de creaciones que dan sentido a la condición humana. Este K-drama es mucho más de lo que parece a simple vista. Es una lección tras otra de valores, convivencia y ansias por aprender, ser valientes y cada día un poco mejores.

Tráiler de ‘Dali and Cocky Prince’

¿Nos encanta?
Overall
4.4
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Guion
  • Originalidad
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
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5 (1 vote)

Resumen

  • Un K-drama con el que aprender de arte, en todos los aspectos.
  • Una trama inteligente, atrevida y muy entretenida.
  • Personajes tridimensionales que no paran de crecer.
  • Una edición de sonido muy divertida y extravagante.

Otros K-dramas para seguir derritiéndose son:

Cuando florece mi amor’ (2020) A true love story

2 comentarios en “‘Dali and Cocky Prince’, una obra de arte (Hong Seok-gu, 2021)”

  1. Tu entusiasmo y buen hacer te contagia. Yo la dejé en el capítulo 2. No terminó de gustarme. Sí me reí mucho pero no terminó de convencerme para seguir. La tengo pero todavia en waiting list. Después de tu crítica me parece que continuaré …..

    1. Marta Pedraza

      Cómo siempre tus palabras me animan mucho a seguir escribiendo. Es un poco estridente en muchos aspectos, pero te puedo asegurar que se vuelve muy madura con el paso de los episodios.

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