Crítica de ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’ (Destin Cretton, 2021)

Adaptación cinematográfica del héroe creado por Steve Englehart y Jim Starlin en 1973, un personaje mitad chino, mitad americano, cuyo característico estilo de combate mezclaba kung-fu, nunchacos y armas de fuego. Shang-Chi (Simu Liu) es el hijo de un señor del crimen inmortal (Tony Leung), que ha rechazado el imperio de su padre por una vida más simple y menos asesina, estacionando autos para un lujoso hotel de San Francisco. Su viaje comenzará cuando su padre regrese a su vida arrebatándole el último regalo que le dejó su madre antes de morir.

¿Quién dijo que ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’ pertenece a las «películas menores» de Marvel? Una sala llena hasta la bandera (medidas COVID a rajatabla) no es fácil de ver en los tiempos que corren, y allí estábamos todos expectantes por lo que estaba por llegar, saliendo dos horas y cuarto después como niños chicos de contentos alabando que casi no habíamos notado correr los minutos y que hacía tiempo que Marvel no nos divertía tanto.

Marvel es Marvel, hay cosas que no se pueden arrebatar o pedir de más a qué ciertas cintas, y con ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’ no debería ser distinto. Vas a la sala de cine esperando ver un espectáculo visual, bastante fantástico por no decir algo loco y que además debe estar bien aderezado con una buena banda sonora y eso es lo que te encuentras, y lo haces en mayúsculas. Así que de menor, nada, disculpen.

No vamos a negar lo innegable. La cinta debería haber sabido fusionar y cohesionar los dos mundos en los que se mueve nuestro protagonista con mucha más fluidez y estilo de lo que lo hace, y ciertamente no lo consigue, pero no es fácil nunca fundir en uno solo el espíritu, folklore y magia oriental con el siglo XXI americano. Las trasgresiones de cámara y los cambios de plano de un ‘mundo’ a otro son bruscas, pero las perdonamos porque lo espectacular no deja de sucederse.

Visualmente una maravilla

Desde bosques de bambú infinitos a ciudades únicas como Macao o San Francisco son el telón de fondo de ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’. Unas ciudades que cautivan la mirada del espectador por su autenticidad y por cómo son mostradas en pantalla. El hecho de que Destin Cretton se haya tomado el tiempo de fijar planos sobre ellas dándoles la importancia que se merecen, llevaba sin pasar desde que conocimos Wakanda, y aquí Ta Lo, esa tierra mágica que acoge el poder de nuestros héroes, vuelve a fascinar con su nivel de detalle y verdes sin fronteras que te transportan a un estado de vida vibrante y calma difíciles de explicar con palabras.

No solo el color desborda y se usa de manera inteligente a lo largo de todo el film. Quizá lo más destacable es que aquí las peleas no son estratosféricas, pueden seguirse, el ritmo y la cadencia de los movimientos es concatenado de forma que nuestro ojo si puede seguirla al completo. Las escenas de artes marciales te transportan a otro tipo de cine que siempre nos ha cautivado por espiritual, bello y mortífero y aquí esa esencia no se pierde, se pone a cámara lenta, se adorna con delicados efectos especiales generándose así un baile perfectamente sincronizado para los sentidos.

Lo que Awkwafina toca se convierte en oro

Esto si que es una incorporación con mayúsculas a Marvel. El carisma y presencia que tiene Awkwafina no se puede actuar, sencillamente se tiene y luego ya interpretas el papel que toque. Un guion muy acertado, concretamente en su personaje, es clave para llevarnos por el largo metraje con sonrisas cómplices y carcajadas arrancadas de lo más profundo de nuestro estómago. Natalie Portman en su día nos enamoró con un personaje ‘normal’, también lo hizo Steven Rogers antes de convertirse en Capitán América, y es que cuando encuentras entre tanto supersoldado, asesino entrenado en los confines de la tierra o ser con poderes mágicos venido de otro universo a un personaje que bien podrías ser tu, no puedes más que sentirte identificado y caer rendido a sus pies.

Cuando Katy, el personaje interpretado por Awkwafina, maldice, maldice como lo harías tu. Cuando se sorprende por todo lo que pasa a su alrededor y suelta perlas por esa boquita, son las mismas que soltarías tu, y cuando se queda ojiplática, ya sea por ver a Simu Liu repartiendo con o sin camiseta, sabes que esa sería tu expresión facial y nadie podría representarte mejor que ella. Por todo ello, por lo honesto, algo rudo y a la par tierno de su personaje, rápidamente te dejas llevar, y a pesar del mucho fondo y lo densa que es la historia tras ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’, el tiempo vuela, porque descubres un nuevo mundo a su par, y esto te hace partícipe. Todo un acierto por parte del director, ya que, de no ser por ella, probablemente habrías desconectado más de una vez en los 132 minutos de metraje.

Aunque Awkwafina no es la única que sorprende con su puesta en escena y calidad interpretativa. El reparto es brutal y solo con mencionar a Tony Leung Chiu-Wai y a Michelle Yeoh ya lo hemos dicho todo. Simu Liu y la que hace las veces de su hermana en esta película
Meng’er Zhang
, han llegado para quedarse
dando un golpe sobre la mesa con un trabajo serio, sobre todo en el apartado artístico, siendo este todas las escenas de artes marciales y peleas, que nada tienen que envidiarle a cualquiera que haya firmado un contrato con Marvel antes.

Tradición y folklore en Ta Lo + streaming en directo desde el bus

Si has conseguido escapar a Twitch o los directos de Instagram o cualquier otra plataforma vives en una realidad paralela. Si tampoco has oído hablar de la Deep Web ya has tenido que cavar profundo el hoyo. Las referencias culturales y tecnológicas son en ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’ continuas y acertadas, ya que ayudan a centrar la acción fantástica que estamos a punto de ver en una realidad que conocemos más que de sobra y que hace unas décadas era casi tan fantasiosa como el universo Marvel.

Y así de ese pleno siglo XXI la cinta salta a una segunda parte llena de mitología que se revela ante nuestros ojos como si estuviéramos entrando en Parque Jurásico, solo que en vez de ver Tyrannosaurus rex y Velociraptors vemos flamantes zorros de nueve colas que bien podrían devorarte como cualquier buen Tyrannosaurio, leones guardianes con aspecto monumental llamados ‘Shishi‘, fascinantes criaturas como los ‘Qilin‘, cuya primera referencia escrita data del siglo V a.C. Estas eran unas criaturas que hacían compañía a las deidades, Fenghuang, aves de fuego con más de 8000 años de tradición que simbolizan la suerte y la virtud y por supuesto como colofón final dragones de agua, pero de esos más parecidos a serpientes que a seres de alas gigantes que escupen fuego por la boca.

Todas ellas criaturas mitológicas que con suerte despertarán en occidente la curiosidad de los espectadores que quizá vayan un paso más allá y busquen información sobre estos seres que tanto han llamado su atención. ¡Ah! ¡Nos dejábamos al mejor! el precioso Dijiang, también conocido en la cinta como Morris, un ser peludo, cuyo rostro buscarás sin éxito y que pasará a ser tu concepto de mascota favorito.

Una historia de amor de esas que transcienden

‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’, es una historia de amor familiar, de esas que solo pueden comprenderse si se viven y de las que cada uno de nosotros tiene una, y que bien podría encasillarse en tragedia grecolatina, le preguntes a quien le preguntes. Padres sacrificándose por sus hijos, hijos luchando contra padres y sentimientos encontrados en cada mirada. Marvel no siempre nos permite indagar en cosas tan sencillas como estas, suelen estar más ocupados salvando el mundo, y también es cierto que no vamos a poner a Loki y Thor como ejemplo de familia disfuncional, porque entonces ganarían de calle y ellos no son los protagonistas de estas líneas.

Aquí hermanos se rencuentran, sanan heridas, conversan e intentan encontrar su lugar en el mundo, y mientras lo hacen buscan comprender cómo han llegado a donde han llegado y qué mueve a las personas que les rodean. Trata a los personajes primarios y secundarios como seres tridimensionales y les da la oportunidad de amar, perder y anhelar, como los seres humanos que son.

Yo iría al cine a verla

Sin duda ‘Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos’ merece ser vista en cines. La espectacularidad de su puesta en escena, su cuidada fotografía y baños de color sin parangón serían desperdiciados en una pantalla más pequeña. Si tienes la oportunidad, no te lo pienses y date el gusto de pasar más de dos horas encantado con lo que ves rodeado de mucha más gente disfrutando igual que tú. Es la magia del cine, que compartes emociones y sensaciones con extraños mientras viajas a otra realidad, y con esta cinta no quedarás defraudado

Tráiler

¿Nos encanta?
Overall
3.8
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Originalidad
  • Guion
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Puntos fuertes

  • La complicidad entre Simu Liu y Awkwafina.
  • La fuerte presencia de Meng’er Zhang y el trabajo delicado de Fala Chen.
  • La tremenda historia de amor enraizada en ella.

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