Crítica de ‘Oldboy’ (Park Chan-wook, 2003), de monstruos y hombres | A buenas horas

Oh Dae-su es un hombre de negocios coreano que un día es secuestrado y confinado durante años en una celda en la que sólo hay una televisión. Y, sin embargo, ignora por qué razón está allí… Segunda parte de la “trilogía de la venganza” de Park Chan-wook.

Ríe y el mundo reirá contigo, llora y llorarás solo

El Festival de Cannes del año 2004 acogió una de las mejores ediciones que se recuerdan, Wong Kar-wai, los hermanos Coen, Hirokazu Koreeda, Paolo Sorrentino… fueron algunos de los nombres que conformaron la sección oficial del certamen francés. El jurado, presidido por Quentin Tarantino, no lo tuvo nada fácil para determinar el palmarés de la edición, en particular una Palma de Oro que fue a parar a ‘Farenheit 9/11’ de Michael Moore en una de las decisiones más polémicas de la historia del festival. Parte de la crítica entendió que se trataba de un premio político, si bien esta afirmación fue negada por el jurado, ya que el propio Tarantino señaló que había sido una decisión basada únicamente en criterios artísticos. Sin embargo, hubo una película que consiguió encandilar especialmente al presidente del jurado, probablemente por ello fue galardonada con el Grand Prix, el segundo premio más prestigioso del certamen.

‘Oldboy’, basada en el manga homónimo de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi, fue ovacionada en el Festival y acogida con entusiasmo por la crítica. Park Chan-wook consiguió rodar un apasionante thriller con el que alcanzó su máximo como director, siendo la segunda película de su denominada ‘Trilogía de la venganza’. A pesar de no lograr la Palma de Oro, su éxito supuso un punto de inflexión en la historia del cine surcoreano, logrando que la cinematografía del país asiático comenzase a ser reconocida como una de las más ricas e interesantes del panorama internacional. Tan solo unos meses después, Kim Ki-duk triunfaría en el Festival de Venecia con ‘Hierro 3’ alzándose con el León de Plata, sin este año 2004 no se entenderían los recientes éxitos del audiovisual surcoreano, especialmente el de otra cinta que también pasó por el Festival de Cannes, ‘Parásitos’ (Bong Joon-ho, 2019), ganadora de la Palma de Oro y el Óscar a mejor película.

Me llamo… Oh Dae-su.

Fotograma de 'Oldboy'

La cinta comienza como un terremoto, un hombre a punto de caer de la azotea de un edificio mientras otro lo impide sujetándole de la corbata, el primer hombre se presenta visiblemente alterado, no por la posible caída sino por la actitud del segundo, que de una manera muy extraña le dice que quiere contarle toda su historia. Este inicio es la particular carta de presentación de Park Chan-wook, un adelanto de lo que el espectador va a presenciar, planos muy potentes visualmente, una historia para recordar y una banda sonora que acompaña a la perfección. En menos de un minuto, el cineasta coreano consigue atrapar al espectador para no soltarle hasta el final.

Por medio de un flashback, descubrimos que el extraño hombre se llama Oh Dae-su, su historia comienza en una comisaría de policía una noche lluviosa. El protagonista se encuentra detenido por pasarse de copas, mostrando una imagen muy decadente, totalmente alcoholizado y queriendo pelear con todo ser viviente. La primera impresión que causa en el espectador es de total rechazo. Cuando finalmente abandona la comisaría, es secuestrado en mitad de la noche.

El Monstruo.

Fotograma de 'Oldboy'
Fotograma de ‘Oldboy’

Mediante una voz en off, Dae-su narra los quince años que pasa encerrado sin más contacto con el exterior que una televisión. Durante el cautiverio, se aprecia su deterioro físico, la desesperación inicial pasa a una fase de resignación, en la que trata de descubrir quién puede ser su captor, tras comenzar a repasar su vida anterior comienza una fase de introspección, en la que se hace consciente de los muchos errores que cometió en el pasado, finalmente Dae-su encuentra algo que le motiva a seguir viviendo, la sed de venganza. El recurso de la voz en off es todo un acierto, pues consigue transmitir perfectamente la soledad de Dae-su.

Una vez liberado, la cinta vuelve a la azotea de la secuencia inicial, mostrando cómo el cautiverio ha convertido al protagonista en una persona totalmente deshumanizada, en sus propias palabras, en un monstruo. Con la ayuda de Mi-do, una joven que se siente intrigada por la personalidad de Dae-su, y Joo-hwan, su amigo de la infancia, inicia un sangriento viaje en busca de venganza y respuestas.

Aunque no sea mejor que una bestia, ¿no tengo derecho a vivir?

Fotograma de 'Oldboy'
Fotograma de ‘Oldboy’

El viaje de Oh Dae-su es muy intenso, el conflicto con su captor, ese otro monstruo llamado Lee Woo-jin, lleva al protagonista al límite como pocas veces se ha visto en la gran pantalla. Sin embargo, el enfrentamiento con el villano no es el único conflicto con el que tiene que lidiar el protagonista, ya que guarda otro muy grande consigo mismo. Los resquicios de humanidad que aún quedan en él, y que van resurgiendo a lo largo del metraje, luchan contra el monstruo en el que se ha convertido. La evolución de Dae-su le lleva a pensar que puede haber algo más allá de su venganza, de forma similar al combate entre el amor y el odio del que hablaba Harry Powell en ‘La Noche del Cazador’, lo que le diferencia del antagonista de la función, que parece muy cómodo en su papel de monstruo.

Otro aspecto que marca la película es la soledad en que viven todos los personajes, en lo que es una feroz crítica a la sociedad actual y su excesivo individualismo, el hecho que a Dae-su no le importe demasiado que el hombre de la azotea quiera quitarse la vida o que el protagonista vaya por la calle herido, totalmente ensangrentado, sin que nadie a su alrededor acuda en su ayuda, entre otras escenas, lo demuestra.

Teniendo en cuenta estos factores, se podría decir que interpretar a un personaje tan intenso y con tantos conflictos no es tarea sencilla, pero Choi Min-sik lo hace a la perfección, es uno de los puntos fuertes de la película y razón más que de sobra para revisionar la cinta una y otra vez, la imagen de Choi sosteniendo un martillo es ya historia del cine.

La fuerza visual de Park Chan-wook.

Fotograma de 'Oldboy'
Fotograma de ‘Oldboy’

Decía Cecil B. DeMille que una película debe empezar como un terremoto y de ahí debe ir hacia arriba. Park Chan-wook tuvo esta idea muy clara, empezando con el terremoto inicial, la cinta mantiene la tensión en todo momento, para finalizar con otro terremoto. Aunque el guión es muy bueno, gran parte de la culpa es del cineasta coreano, que supo mostrar todo su repertorio en materia visual, planos subjetivos, planos secuencia (magistral cierta escena de la cinta) y movimientos de cámara para dotar de mucho dinamismo al film.

Ya habíamos disfrutado del estilo visual del coreano en ‘Joint Security Area’ y ‘Sympathy for Mr. Vengeance’, pero en esta ocasión se encuentra especialmente inspirado a pesar de la dureza de ciertas imágenes, ya que la cinta muestra la violencia de forma muy explícita. La fuerza de determinadas secuencias es enorme, el poder visual que Park Chan-wook consigue dotar a la historia de Oh Dae-su es lo que ha convertido a ‘Oldboy’ en una obra de culto y es, sin duda, la mayor virtud de la película.

La cantidad de detalles que nos deja el cineasta coreano con sus imágenes son incontables, de forma que se hace fácil encontrar algo nuevo en cada revisionado, como pueden ser los referidos a la transformación física del protagonista (cicatrices o sus tatuajes, entre otros) o el uso de los colores para identificar a los diferentes personajes. Sin embargo, el aspecto visual no sería tanto sin la banda sonora de Jo Yeong-wook, que se convierte en el complemento perfecto a las imágenes creando por momentos una atmósfera de tensión única, temas como ‘The Last Waltz’ son simplemente maravillosos.

Conclusión.

Una película de culto y un grandísimo thriller que atrapa al espectador de principio a fin, con una gran labor de dirección, de interpretación y una maravillosa banda sonora. Además de ser la película que sirvió, para la mayoría en occidente, como puerta de entrada al cine surcoreano. Buen momento para revisionarla, o verla por vez primera, más teniendo en cuenta que volveremos a ver a Park Chan-wook en la presente edición del Festival de Cannes, que se celebra del 17 al 28 de mayo, con su nueva película, ‘Decision to Leave’. Quizá sea el momento de conseguir la Palma de Oro que no logró con ‘Oldboy’.

Tráiler de ‘Oldboy’.

Programa de ‘Bienvenidos a Dramaland’ sobre la película.

¿Nos encanta?
Overall
4.3
  • Originalidad
  • Fotografía
  • Montaje y edición
  • Música
  • Guion
  • Interpretaciones

‘A Taxi Driver: Los héroes de Gwangju’, periódicos en blanco (2017)

‘Yaksha: operaciones despiadadas’, espionaje como no has visto antes (2022)

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