Crítica de ‘El poder del perro’, la ensordecedora soledad (Jane Campion, 2021)

‘El poder del perro’ es una muestra más, y de mucha calidad, de cómo el Western es un género vivo que enamora a los espectadores sean del lugar que sean. Hay un cierto atractivo irremediable en este género. Ese que te atrapa con sus llanuras infinitas, sus ocres bañados de sol y unos personajes tan áridos como la tierra que pisan. Jane Campion se va hasta su hogar, Nueva Zelanda, para recrear una Montana de comienzos del siglo XX con un acierto y un gusto como al que solo ella nos tiene acostumbrados. Exprime la belleza del paisaje con planos tan largos y abrumadores que rápidamente nos hace conscientes de lo insignificante de nuestra presencia.

Montana, 1925. Los acaudalados hermanos Phil (Cumberbatch) y George Burbank (Plemons) son las dos caras de la misma moneda. Phil es impetuoso y cruel, mientras George es impasible y amable. Juntos son copropietarios de un enorme rancho donde tienen ganado. Cuando George se casa con una viuda del pueblo, Rose (Dunst), Phil comienza a despreciar a su nueva cuñada, que se instala en el rancho junto a su hijo, el sensible Peter (Smit-McPhee).

Es imposible no tener sentimientos encontrados con ‘El poder del perro’. Jane Campion vuelve a poner sobre la mesa personajes tan humanos que nos sentimos afligidos y consternados cuando al conocerlos no sabemos muy bien que pensar de ellos. Son personajes con los que nunca te llegas a sentir cómoda porque ni siquiera ellos lo están consigo mismos. Eso inunda la pantalla y nos salpica mientras nos damos un festín para los sentidos gracias a un apartado técnico que roza lo impecable.

Fotograma de 'El poder del perro'
Fotograma de ‘El poder del perro’

Desde el momento en que se presenta a los protagonistas, se masca la tragedia. Nada y todo te hace pensar así. Es más una sensación que te recorre la espalda, una presunción, que algo palpable a lo que poner nombre. Mucho tiene que ver, como ya hemos mencionado, el medio en el que está rodada, y por supuesto, una banda sonora que no te deja descansar ni un momento. En pocas ocasiones se construye de forma tan sutil en el espectador la incomodidad, el agobio psicológico y, nuevamente, esa idea, en el fondo de tu mente, de que algo trágico va a pasar.

Pero conforme corre el metraje nos damos cuenta de que esa tragedia es sencillamente la vida pasando, humanos colisionando los unos con los otros y el resultado de acciones individuales que modifican el destino de aquellos con quien comparten espacio vital. Jane Campion da una nueva vida a los personajes creados por Thomas Savage al sacarlos del papel y ponerlos en pantalla, y el resultado es uno de los mejores Cumberbatch y Dunst que hemos visto hasta la fecha, lo que no es decir precisamente poco.

Benedict Cumberbatch da vida a un hombre afligido por una tremenda soledad e incomprensión que transforma en crueldad e ironía en un intento por proteger su frágil estado emocional. Un personaje al que brillantemente nos enseña, la directora, a prejuzgar para luego dárnoslo a conocer y sacudir, así, nuestras convicciones y creencias sobre el, su pasado y sus motivaciones presentes. Por su parte, Kristen Dunst, una vez más lo entrega todo, se transforma y crea un personaje sobre el que recae la tensión dramática de toda la trama. Es a través de ella que se reparte esa sensación de desequilibrio continuo, de desasosiego e incertidumbre que como una plaga rápidamente se extiende a todos los personajes con los que interactúa y a los que afecta con su presencia.

Fotograma de 'El poder del perro'
Fotograma de ‘El poder del perro’

El reparto de apoyo no se queda atrás, llegando a eclipsar a las grandes estrellas. Jesse Plemons y Kodi Smit-McPhee son esas dos piezas centrales que mueven a los protagonistas. Sin ellos sus caminos no se habrían cruzado y su sino hubiera sido otro. Su presencia aporta entereza por parte de Plemons y espíritu combativo en Mc-Phee. No extrañan sus nominaciones a los Oscars, sería para poner el grito en el cielo si se hubieran quedado en el tintero.

Otro elemento de enorme presencia que merece ser mencionado es la casa en la que discurre gran parte de la acción. La edificación en mitad de la nada pone de relieve el poderío económico de una familia que ha trabajo duro para adquirir su prestigio y no se esconde en mostrarlo. Una casa de esas con encanto, pero más bien aterradoras. Parece tener vida propia y alimentarse de la vitalidad de sus moradores. Todos los elementos en ella están cuidados y nadie podría decir de ella que no encaja a la perfección en la trama.

Quizá por eso ‘El poder del perro’ es una de esas películas que embelesa. Todas sus piezas encajan bellamente y aportan sentido al conjunto. Desde la decoración en las paredes hasta el establo. Todo parece importar y eso acaba proporcionándole una esencia que se saborea a cada instante. Sin lugar a dudas una de esas joyas que no puedes dejar pasar, pues seguiremos hablando de ella cuando pase la temporada de premios.

Traíler de ‘El poder del perro’.

¿Nos encanta?
Overall
4.2
  • Fotografía
  • Edición y montaje
  • Banda Sonora
  • Interpretaciones
  • Originalidad
  • Guion
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A destacar

  • Una fotografía de esas que te hace pensar que vivimos en el planeta más bonito del universo.
  • Una cuidada localización y producción de escenarios.
  •  

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