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‘Criadas y Señoras’ (2011) | A buenas horas

Mississippi, años 60. Skeeter (Emma Stone) es una joven sureña que regresa de la universidad decidida a convertirse en escritora. Su llegada altera la vida de la ciudad e incluso la de sus amigos porque se ha propuesto entrevistar a las mujeres negras que se han pasado la vida al servicio de las grandes familias sufriendo todas las formas de discriminación racial.

Con un elenco de esos que quitan el hipo ‘Criadas y señoras’ deja una de las películas que una vez vistas se quedan para siempre contigo. Una película que siempre recordarás con cariño y una sonrisa.

Puede no ser una de esas películas memorables por impresionantes o espectaculares, pero sí lo es por intentar retratar la vida de mujeres, sus relaciones personales, sociales y por qué no decirlo, consigo mismas. Toda la cinta es una lucha, contra la marea socioeconómica que nos empuja siempre a todas, pero sobre todo es una lucha continua y constante contra los demonios propios.

Claramente la cinta se ve separada por dos clases y por el color de piel de cada una de las protagonistas. La sociedad de clases y lo complejo del cambio se ponen de manifiesto de una forma muy sutil, y a veces no tanto en cada una de las escenas. Quizá no impacte tanto como otras películas porque no centra su atención en el tema en cuestión, sino en sus personajes, quienes buscan sobrevivir y decidir sobre su propio destino.

Podemos encontrar empatía, lealtad, humildad y una resilencia de la que muchos disponen pero sobre la que pocos actúan. Lo mejor del largometraje, además de su cuidada puesta en escena es cada uno de sus personajes, que de forma individual luchan contra unos monstruos titánicos a los que muchas se han enfrentado o tendrán que enfrentar a lo largo de sus vidas.

Criadas

La trama mana de su historia. Son ellas el eje de la película y entorno a sus vivencias vamos deshilachando el resto de vivencias y experiencias.

Viola Davis da vida a Aibileen Clark, nuestra narradora y escritora, una mujer que ha tenido que soportar vejaciones de todo tipo por parte de la estructura patriarcal machista y supremacista de los años 60 en Estados Unidos. Relegada a persona de tercera clase sobrevive criando a los hijos e hijas de ese patriarcado que la maltrata y machaca a diario.

Lo hace dentro de una inmensa tristeza, tras enterrar a su hijo se limita a cuidar de extraños para los que ella es su centro de amor y atención, un amor que se diluye conforme el niño pasa a adolescente y entra a jugar en el mismo juego mezquino del que todos participamos.

El punto de apoyo y lo que sustenta a este personaje son los lazos con su comunidad, su fuerte creencia religiosa y la amistad que mantiene con Minny Jackson, la criada a la que da vida Octavia Spencer.

Minny Jackson es el personaje de personajes en esta película. La primera a la que recordarás será a ella. Todas las escenas con las que tendrás que reír aunque no quieras están protagonizadas por ella.

Es quien da vida a ese modelo de madre luchadora con carácter que con trabajo y muchas agallas supera cada una de las trabas que se encuentra en su camino. No tiene miedo a decir lo que piensa, sabiendo lo que eso conlleva, y es lista como para saber cuando callar y otorgar. Conoce sus fortalezas, disfruta de su trabajo y se enorgullece de él. Las escenas con las que verdaderamente su personaje empodera la película son aquellas en las que se enfrenta al sistema, ya sea con una señora que no la valora o con un marido que la maltrata.

Señoras

Encontramos un poco de todo entre sus protagonistas. Mujeres de todas las edades que viven en el mismo escalón social y que se enfrenta así mismo a los problemas de ser mujer dentro de una jerarquía social que las denosta, mientras les hace creer que son criadas en el respeto y la igualdad.

Una de las cosas que más me gusta de la cinta es cómo los personajes interactuan entre sí. El personaje al que da vida Emma Stone, Skeeter Phelan, es el eje principal de este grupo de mujeres. Es una joven inquieta y con estudios que sueña hacerse un hueco en el mundo laboral y ser escritora. Sus sueños obviamente chocan de lleno con lo que de ella se espera, que sea esposa y madre, por encima de todo. A lo largo de toda la película vemos como su personaje crece enormemente, busca y persigue su sueño, y mientras lo hace aprende que no necesita a un hombre a su lado para lograrlo, lo cual no quita que sienta y sufra durante todo ese aprendizaje.

Este personaje además nos permite ver lo muy lejos que llega el vínculo con aquellas personas que nos cuidan y quieren de pequeños. Su unión con la criada que trabajaba para la familia muestra que el color es solo una barrera creada por la estructura de poder.

Bryce Dallas Howard es quien da vida a Hilly Holbrook, el personaje antagónico de Emma Stone. Ese personaje que odias desde el momento en que posas ojos sobre él, pero que permite crear conversación entorno al egoísmo, la altanería y el no saber convivir en sociedad desde el mutuo respeto, sino desde la soberbia y el engreimiento. Es un personaje engullido por el patriarcado y a través de él reconocemos en lo que no queremos convertirnos.

Otros dos personajes que nos marcan y encantan en su crecimiento personal son los interpretados por Allison Janney, quien hace de Charlotte Phelan, la madre de Skeeter y Jessica Chastain, dando vida a Celia Foote.

La primera de ellas, una mujer criada en un ambiente estricto y bajo unas convenciones sociales claras, aprende y sufre de sus errores gracias a la voluntad de cambio e inconformismo de su hija. Es mostrada con todos sus defectos, en plena enfermedad y con toda su resilencia. Lo más destacable es el apoyo incondicional que finalmente muestra a su hija.

Por su parte, Jessica Chastain, realiza un papel brutal cuando da vida a Celia, una mujer que por no pertenecer a la casta queda relegada socialmente, obviada y relegada al ostracismo por sus iguales. Muestra las ganas de vivir y la fragilidad que todas sentimos en algún momento. Su personaje se enfrenta y pone de relieve un tema que queda tapado y olvidado en muchos casos como es la soledad a la que se enfrentan muchas mujeres que padecen abortos no deseados.

Todas estas mujeres se nutren entre ellas, sus vidas toman forman en base a sus vivencias comunes y personales y ese entramado es lo que conforma ‘Criadas y señoras’.

Una cinta en la que la mujer se presenta en todas sus facetas. Presenta las luces y sombras que la sociedad nos hace llevar. Hay sororidad, respeto y amor a la par que enfrentamiento y desdén entre mujeres. Es una película de la que aprender y sobre la que hablar. Porque recoge la lucha de clases, la necesidad de igualdad, las ganas de mejorar y llegar más lejos.

Pone en el punto de mira la presión que se ejerce sobre nosotras y que nosotras mismas hacemos perdurar. Se habla de matrimonio, de poder elegir, de ser o no ser madre y de las dificultades que pueden surgir entre medias.

‘Criadas y señoras’ es mucho más que una película con la que pasar el rato. Disfrútala acompañada de un buen debate posterior, porque puede estar basada en los años 60, pero todo lo que presenta y representa sigue vigente y vivo hoy, con sus luces y sus sombras.

¿Pasa el corte?
Overall
3.8
  • Originalidad
  • Guion
  • Interpretación
  • Fotografía
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje

Puntos fuertes

  • Reirás con sinceridad
  • El metraje vuela
  • Excelentes interpretaciones 
Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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