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‘Crazy Rich Asians’, bendita obscenidad ( Jon M. Chu, 2018) | A Buenas Horas

La neoyorquina Rachel Chu (Constance Wu) es invitada por su novio, Nick Young (Henry Golding), a la boda del mejor amigo de éste en Singapur. Emocionada por visitar Asia por primera vez, pero también nerviosa por conocer a su familia, Rachel se aventura a Singapour. Lo que no sabe es que Nick es el heredero de una de las familias más ricas del país. Adaptación del best seller de Kevin Kwan sobre tres familias ricas de China que se preparan para la boda del año.

‘Crazy Rich Asians’ es una de esas películas que hacían falta en Hollywood desde hacía ya demasiados años. Llegó como un huracán y arrasó a lo grande. La cinta es una fiesta de color, música, rasgos culturales, tópicos y todo lo que puedas encontrar entre medias.

¿Es una cinta de premio? Pues todo va a depender del premio que estés buscando. Obviamente no es una cinta para arrasar en los ansiados Oscars, pero si en las taquillas y cualquier día de la semana en casa.

Desde principio a fin es muy entretenida y divertida. Tiene, y además sabe usar, todas las fórmulas ganadoras de Hollywood. Unos personajes con los que encariñarte rápido, un guion básico y ya visto, pero nunca, nunca viejo, sobre todo si eres capaz de cambiar el color y tono de todo lo que le rodea.

Eso es lo que hacen en ‘Crazy Rich Asians’, una película americana que se viste de asiática con un glamour que ya quisieran otros. Véase, profesora de universidad hecha a sí misma, viviendo el sueño americano gracias al esfuerzo de su madre soltera e inmigrante. Una mujer con una atractiva personalidad que capta la atención de un apuesto muchimillonario, porque lo de multi se queda muy corto, del que por supuestísimo no sabe que es el heredero de herederos. Lo dicho, manida, pero no importa, nunca lo hace.

No importa, porque le pega un bofetón a la cultura americana y de paso otro a la asiática mientras las encumbra, y eso no se hace todos los días. Se ríe de ella misma en cada escena y fotograma pero siempre con estilo.

Mientras lo hace presenta unos escenarios de esos que te dejan boquiabierto y a los que solo el cine te permite entrar, porque yo no sé vosotros, pero a mi no me llega la cuenta del banco para pasear por esos lares.

Cómo se representa a la sociedad y a las familias de alta alcurnia (monetaria) es toda una declaración de intenciones de principio a fin, y es de agradecer que por una vez, esa alta alcurnia no sea caucásica. Los personajes están cuadrados a la perfección.

Hay un desfile de actrices brutal que aportan un enorme carisma y que presentan una variedad de matices y vidas actuales. Se trata a través de sus personajes el amor por una misma, el matrimonio, la infidelidad, el honor, la amistad y el sacrificio personal para salvaguardar a la familia.

Todas esas cosas se presentan, se luchan y se ponen en entredicho, y lo hacen mientras se desarrolla una historia romántica que termina como manda el canon que toda comedia romántica americana debe terminar. No te vas a arrepentir de pasar dos horas delante de tu televisión. Solo tienes que encender Netflix y dejarte llevar.

Tráiler

¿Pasa el corte?
Overall
2.8
  • Fotografía
  • Edición y montaje
  • Interpretaciones
  • Guion
  • Originalidad
  • Banda Sonora
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Puntos fuertes

  • Diseño de vestuario
  • Localizaciones
  • Su nivel de entretenimiento

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood y las series policíacas.

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