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‘Big Little Lies’, ¿y ahora qué?

HBO nos regaló hace dos años algo excepcional, ‘Big Little Lies’, serie (aunque desde un principio se pensó como miniserie) que aborda infinitud de temas como la amistad, la confianza, la violencia, el abuso, la maternidad, la venganza, el machismo, la verdad, la mentira (y un largo etc.). Aunque, por encima de todos estos, destaca la apariencia, que los engloba a todos. Toda persona (del latín persōna ‘máscara de actor’) tiene una máscara que utiliza, en mayor o menor medida, para fingir de cara a los demás e incluso para sí mismo. Su opening, que de fondo tiene una preciosa canción de Michael Kiwanuka, es fiel reflejo de la temática de la serie (por ejemplo, esas olas golpeando las rocas muestran la violencia en su máximo apogeo y, al mismo tiempo, la necesidad de luchar ante las adversidades). Tuvo un cierre perfecto que hizo justicia a los siete episodios, siete grandes joyas con un elenco sublime. 

Cuando la cadena anunció que habría segunda temporada, gran parte de la audiencia puso el grito en el cielo (¿y ahora qué?). En lo personal, no tenía mucha fe en la nueva entrega, pensé que sería redundante e innecesaria (tenemos el caso de ‘The Handmaid’s Tale’ que ha caído en la repetición con su tercera temporada). Pero para mi sorpresa esta nueva tanda de episodios ha sido de una calidad notable. Incluir a Mary Louise (Meryl Streep) ha sido una decisión correcta, su personaje ha servido para continuar la desagradable trama de Perry, cuya sombra ha estado presente durante toda la segunda temporada. Se encarga de poner en duda la verdad de los hechos, idealizando constantemente a su hijo, que no considera un violador, negando vehementemente la veracidad del testimonio de la víctima o restando culpa al agresor.

El montaje y la música siguen siendo una maravilla. En relación a esto, todos pensábamos que de esta segunda parte se había encargado Andrea Arnold, pero no ha sido así. Hace poco, cuando la serie se encontraba en plena emisión, salió a la luz la noticia de que el trabajo de la directora había sido transformado en la sala de edición por los creadores originales, con lo cual, Arnold, sin saberlo (lo gravísimo de este asunto), perdió por completo el control creativo de la serie.  Y en realidad fue Jean-Marc Vallée, uno de los productores ejecutivos y director de la primera temporada, quien ha tenido la última palabra, unificando el estilo visual de las dos entregas. 

Es vergonzoso que haya sucedido esto (y de una cierta ironía macabra), ya que ‘Big Little Lies’, además de ser una de las series más aclamadas recientemente, se convirtió (antes incluso que ‘The Handmaid’s Tale’) en paradigma del feminismo y del movimiento MeToo por defender el trabajo de las mujeres en la industria y destacar el ideal de sororidad (algo que observamos en el apoteósico final de la primera temporada).  Por mucho que las ficciones evolucionen positivamente en términos sociales (o cualesquiera, poned el término que queráis), si la realidad no cambia para mejor, el intento ficcional no sirve absolutamente para nada. Es más, la sociedad se vuelve más hipócrita y deviene en un monstruo que se devora a sí mismo.  

Dejando de lado esta cuestión, que seguro seguirá causando revuelo, esta segunda temporada ya no se concibe como un relato de misterio del cual salían otros (no ha habido un crimen que resolver), sino que los primeros nuevos episodios suponen un barrido de ese final tan comentado, descolocando al espectador. Es decir, si en el último capítulo vimos la unión de las mujeres protagonistas por aquel crimen (aquel secreto), en la segunda temporada este lazo se deshace por distintas circunstancias, y las consecuencias las afrontarán por separado. Sin embargo, esto ofrece la posibilidad de profundizar en las tramas personales (los recuerdos al principio de todos los episodios van a repetirse, el pasado vuelve a aflorar después de la experiencia traumática) de cada una de las protagonistas, quienes lidian a su manera con sus problemas, con lo cual la gran cuestión (las consecuencias de la muerte de Perry y los abusos que cometió, qué sucederá con el crimen, los efectos de la gran mentira) queda como telón de fondo, suspendida en el ambiente, agazapada en la penumbra para surgir de un momento a otro, y así demostrar que la mentira puede ser una forma con la que proteger(se) −verbo fundamental en la serie− y un indispensable nexo de unión en la amistad. 

¿Pasa el corte?
Overall
4.2
  • Originalidad
  • Interpretación
  • Fotografía
  • Banda Sonora
  • Guion
  • Montaje
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¿Por qué ver 'Big Little Lies'?

  • Por los sublimes momentos de Laura Dern.
  • Por el protagonismo de los niños
Filólogo hispánico. Máster de Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana. Me encantan las series, el cine y la literatura.

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