‘Trash, ladrones de esperanza’ (Stephen Daldry, 2014)

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Llega a los cines ‘Trash, ladrones de esperanza’, una película que busca la lucha contra la corrupción y la pobreza vivida por el pueblo brasileño y mostrar como se intenta tapar con un dedo esta realidad. Basada en la novela homónima de Andy Mulligan.

Es difícil superar la huella que dejó ‘Ciudad de Dios’ en este tipo de género y ‘Trash, ladrones de esperanza’ no lo consigue. Con este film se vuelve a posicionar al espectador en un ambiente que resulta conocido pero del que poco se habla y se olvida en varias ocasiones. La manera en la que ha sido llevada a la pantalla en esta ocasión es demasiado políticamente correcta, se ve la intención de querer hablar sobre la problemática que se nos presenta pero sin arriesgar, sin mojarse.

El guion tiene partes muy buenas pero en algunos momentos no consigue encandilar al público, produciéndose un ritmo lento y casi estancado, sobre todo en la presentación de los personajes y de su forma de vida que recuerda a una especie de documental pero de ficción por lo que no termina de cuajar. Es cierto que podría haberse realizado en menos metraje pero aun así está bastante bien planteada y no deja vacíos argumentales. Se parte de una situación que desembocará, accidentalmente, en la acción principal que al final estará unida a la situación presentada al principio, por lo que se puede decir que cada cabo se va atando según va transcurriendo el film, dejando el final totalmente cerrado y centrando el foco en la importancia sobre el mensaje que quiere transmitir: la lucha contra la corrupción y la mejora de la vida de las clases menos favorables y la violación de los derechos humanos, esto es muy importante dado que tanto la dirección como la producción como el equipo técnico y artístico han sabido encauzar la película para su cometido y no resolviéndola de forma incoherente, incluso conciencia al espectador al finalizar el film, sin hacer spoiler se puede ver, nuevamente, que los que tienen menos son los que más dan.

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Las interpretaciones aquí son bastante importantes empezando por los protagonistas infantiles: Rickson Tevez, Eduardo Luis y Gabriel Weinstein, que nos ofrecen con naturalidad el peso del film. Se desarrolla su actuación de forma cruda pero sin perder la inocencia que envuelve a los niños, algo muy difícil de conseguir pero que en este caso se ha hecho. El problema surge que el planteamiento y profundización de sus personajes no está del todo definido y por lo tanto queda un poco en el aire la empatía con ellos, no se termina de conectar con sus personajes.

Rooney Mara junto con Martin Sheen son los actores con trayectoria que llevan el peso del ‘star system’ para este film. Rooney Mara da una actuación más que destacable de una joven monja voluntaria en una favela, pero se vuelve a ver el problema de la limitación de sus personajes sobre el papel. No es un personaje muy desarrollado y es muy secundario que en un momento dado se convierte en una pieza fundamental de la película pero no es imprescindible, no aporta peso pero no por su interpretación sino por la personalidad y presencia de su personaje, pudo ser mejorable, sobre todo porque Mara ya tiene acostumbrado tanto a crítica como a público con grandes papeles principales como Lisbeth Salander en ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ y más secundarios como Catherine en ‘Her’.

El personaje de Martin Sheen como el padre Juilliard es una muestra de que cuando se quiere se puede cuidar incluso los personajes que nos parecen más pequeños y en este caso se ha hecho, además de estar acompañado de una interpretación bastante favorable de Sheen. A diferencia del personaje de Rooney Mara, tiene una personalidad y un gancho en pantalla, es importante fijarse en el realismo que aporta al film y la contraposición que tiene su figura frente a la corrupción del Estado.

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Con respecto a la creación del espacio y del tiempo se ha realizado de forma bastante satisfactoria, se muestra una realidad que a veces parece olvidada que es la de las favelas pero en cierto modo se enseña de forma edulcorada, no se quiere impresionar al espectador y esto es algo contradictorio tratándose del tema que se narra en el film. ‘Ciudad de Dios’ es un ejemplo de que hay que arriesgar y ser capaz de intentar ser lo más fiel a la realidad que se pueda, incluso pudiendo herir la sensibilidad del público pero siempre se pueden utilizar recursos para no tener que mostrarlo de forma detallada sino de forma simbólica o metafórica, en esta película ha faltado eso, aunque hay escenas en las que si se muestra, no de forma explícita el horror que vive el pueblo brasileño que se encuentra en esa forma de vida y que no se salvan ni los niños.

En conclusión, una película que está bastante bien pero no termina de ser un peliculón. Consigue el cometido de concienciar y dar voz a aquellos que no la tienen o se les calla. También se ve la importancia de que se debe luchar y en la actualidad sobre todo con la facilidad del transporte de la información, gracias a las nuevas tecnologías. Un film que no es totalmente dura pero si tiene la crudeza y la esencia de la realidad que hay en las favelas. Recomendable.

Diego Da Costa

Comunicador audiovisual. Con ganas de comerme el mundo. Apasionado de la industria audiovisual y artística. El cine no es solamente un producto audiovisual sino que es una forma de transmitir cultura a las personas. Como decía Elizabeth Taylor "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".

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