Critica de ‘Sherlock: La novia abominable’ (TV) (Douglas Mackinnon, 2016)

Cartel de Goosebump

Título original: Sherlock: The Abominable Bride (TV)

Año: 2016 (Inglaterra)

Duración: 90 min.

Director: Douglas Mackinnon

Reparto: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Amanda Abbington, Mark Gatiss,Catherine McCormack, Rupert Graves

Guión: Steven Moffat, Mark Gatiss (Personajes: Arthur Conan Doyle)

Fotografía: Suzie Lavelle

Música: David Arnold, Michael Price

Género: Intriga. Sherlock Holmes. Siglo XIX. Fantasmas. Telefilm

 

Sinopsis ¡Bienvenidos al Sherlock de 1895! Para el detective más famoso del mundo y su mejor amigo, algunas cosas continúan igual: la amistad, la aventura y sobre todo… los asesinatos. ¿Por qué se sorprende Thomas Ricoletti de ver a su mujer con su vestido de boda? Porque apenas unas horas antes la vio morir… El fantasma de la señora Ricoletti ahora parece recorrer las calles con sed de venganza, y sólo Holmes y el doctor Watson pueden hacer frente a esta novia de ultratumba.

Crítica de ‘Sherlock: La novia abominable’ 

por Lourdes Lulu Lou

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“Hasta que la muerte nos separe, por segunda vez”; “sí, él siempre es así”

El escenario está listo, que se levante el telón y empiece la investigación; el juego está en marcha.
Y éste es exquisito, ágil, veloz, sutil, irónico, vivaz, dicharachero hasta la extenuación, quisquilloso hasta el entusiasmo, fanático hasta el contagio.
“La verdad es aburrida”, pero este Sherlock la presenta con estilo, gracia y una fascinante sugerencia que hace las delicias del oído y de la vista pues, no es sólo el magnífico y detallista guión que envuelve cada escena, personaje e intercambio de habla, es esa cálida y devota fotografía que abraza todas y cada una de las tomas creando un incesante espectáculo de placer, sabiduría, afecto e interés por dejarse llevar y que transmita, todo su arte y encaje, a un espíritu complaciente que aspira sin descanso, que saborea con degusto su textura y que únicamente concluye está ante un brillante trabajo, de producción inglesa para la televisión, a la que muchos parientes de la gran pantalla deberían envidiar, y de paso aprender.
“No hay fantasmas en este mundo, excepto los que nos hacemos a nosotros mismos”, y de estos hay de sobra para todo participante, sea víctima, familiar o el propio investigador del caso; un locuaz, avispado y exigente Holmes, que odia perder el tiempo y esperar a rezagados cuya inteligencia no está a la altura de las demandas y circunstancias.
Un absorbente Benedict Cumberbatch encarna a tan mítico personaje con soltura, seducción y una credibilidad hipnótica que se observa y respira a cada fotograma, más un sabio, leal y estable Watson -con más intervención e importancia, para disfrute del caso-, que representa la querencia, orden y estabilidad como único gran amigo y perfecto conocedor de tan ingenioso hombre, de talento exclusivo para la deducción y el uso puntiagudo de las palabras; Martin Freeman como colofón a tan pasional, sublime y adecuado andamiaje que eleva sus estructura con solvencia y fiabilidad, conforme avanza en materia y juega al ratón y el gato con su protagonista y con su enamorada concurrencia que no parpadea por no perder detalle pues, ya es difícil captar la completa sagacidad verbal expuesta y que sea devorada y consumida con su merecida y deseada intensidad.
“Nunca es la caída lo que te mata, es el aterrizaje” y Douglas Mackinnon ameniza sobre segura al apostar, con vertiginosa sorpresa de idas y vueltas, con tiempos alternos de un pasado y presente que cambian la fisonomía, lugar, esencia y razón cuerda de todos los integrantes, comparación sublime que te despierta del acomodo placentero de una época para trasladarte, azotarte, cuestionarte y volver de nuevo al túnel del tiempo.
Mordaz, potente, incisiva y delirante, es un honor su descubrimiento, un gusto su consumo, un acierto su visión, una alegría su recuerdo, divertida referencia de este ilustre detective que expone todos sus rasgos clásicos con genialidad original de apetitosa mezcolanza; un caos cómico, de tradicional empaquetado, que hace fácil la adopción y abrazo de este episodio de una serie con fans incondicionales y mucho respeto ganado a lo largo de los años.
Innecesario estar al tanto de la misma para catar y relamerse de este nuevo plato entregado, es lo ya conocido ofrecido con aguda perspicacia y contemplada astucia, donde los de siempre adquieren nueva consideración y mayor envergadura, para redondear a una locura de Sherlock Holmes que sufre más de lo intuido y necesita de ayuda más que sus secretos clientes.
Visita a este “viejoven” amigo, no te arrepentirás.

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Tráiler de ‘Sherlock: La novia abominable’ 

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

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