‘Sharknado’ Enough Said!, The second one y Oh hell no!
La viralidad de lo ridículo

Sharknado Principal - MagaZinema

Los tiburones son esos animales convertidos en monstruos para los cuales el cine tiene siempre un hueco reservado, y así se llega a la idea de llevarlo más allá. ‘Sharknado’ surge como una película mala de TV que busca el entretenimiento del espectador sin pensar en nada más. Surge como una película de Serie B que no pretendía hacerse cine de culto, pero para la cual la viralidad y lo absurdo tenía diferentes planes.

El resultado es una saga; una franquicia propia acerca de tiburones que surgen de tornados, y de un par de héroes anónimos que intentan por todos los medios salvarse, y de paso al resto de la humanidad. Eso es ‘Sharknado’, y eso es lo que la gente espera de ‘Sharknado’.

Sharknado2 - MagaZinema

¿Qué ha traído de fresco ‘Sharknado’?

Siendo sinceros, películas estúpidas las hay en todos los lugares y sobre cualquier tema; pero ‘Sharknado’ da un paso más lejos, otorgando la imposibilidad y el poco gusto a la misma. Lo verdaderamente buscado por el público en una primera entrega, era satisfacer su curiosidad acerca de una trama que queda perfectamente definida con el propio título; pero la estupidez maravillosa que surgió de la misma y la ridiculización propia hicieron que una segunda entrega llegase casi por inercia. En definitiva: muertes absurdas, tiburones volando, sangre descontrolada y situaciones que rozan lo irrisorio en cuanto a veracidad; eso es lo que ‘Sharknado’ nos ofrece, y lo que tanto nos gusta.

¿Hasta dónde puede llegar esta viralidad?

El mayor temor que puede tener la franquicia en sí, es el hecho de “comerse” a sí misma, y terminar de hacer lo absurdo más absurdo aún. El producto es bueno por lo vitalicio en cuanto a posibilidades, y por la ingente cantidad de escenas que pueden crear para el entretenimiento más puro y para la carcajada común; pero a raíz de ello, puede terminar cayendo en una espiral de autodestrucción si no se lleva a una remodernización.

Una fuerza innegable de la cinta son sus dos protagonistas principales, y la manera de vender a estos que tienen desde la propia película. Tara ReidIan Ziering son la vitalidad en la pantalla que les hace ser el centro de la propia película, dejando de lado a unos tiburones lanzados a través de tornados (que tiene tela). La continuación de la pareja protagonista durante las tres entregas (por ahora) de ‘Sharknado’ hacen que la cinta goce de una continuidad necesaria, e incluso da el juego de marketing necesario para continuar más allá. Véase el juego desde SyFy por elegir el futuro del personaje interpretado por Tara Reid.

Ahora sí…vamos a ver que nos ha dejado cada una de las tres entregas:

‘Sharknado’ (Anthony C. Ferrante, 2013)

Sharknado1 - MagaZinema

Lo agradable de la primera de las entregas de ‘Sharknado’ estaba en la consecución de una verdadera idea: a alguien se le tuvo que ocurrir en su momento para llevarla a cabo. A partir de dicha idea, el público empezó a cerciorarse de lo que iba a ver, y de ahí que una película como esta, con agujeros enormes en trama y guión, haya acaparado una cantidad bastante grande de críticas positivas. SyFy se refugió en lo que mejor sabe hacer, y la cinta causó el impacto necesario como para que los comentarios delante del televisor diesen para llevar a cabo varias entregas más de un producto fresco y estúpido.

A pesar de que las películas de Serie B calan en cierto sector del público por bobaliconas y despreocupadas, en ‘Sharknado’ se ve cierto grado de complicidad y profesionalización, con las ganas de coger la idea original y hacerla propia y apta para que el resultado quede mejor que una simple cinta para olvidar. Tan mala y errónea que resulta maravillosa, y tan ridícula y descerebrada que lo único que tiene cabida es la propia diversión.

¿El resultado? Una cinta de vergüenza ajena en cuanto a trama e interpretaciones; bizarra, mala hasta el hastío y con una consecución de planos que parecen sacados de archivos encontrados en los más profundo abismos del universo, pero ahí, en ese punto, es en el cual radica la magia de que sea tan divertida, entretenida y apasionante, y por el cual cojamos al señor SyFy para darle las gracias por haber creado semejante basura magnífica.

‘Sharknado 2: The second one’ (Anthony C. Ferrante, 2014)

Y a SyFy le salió la opción de volver a intentarlo tras semejante éxito con la primera entrega. ‘Sharknado 2: The second one’ es, de nuevo, todo lo que se podía esperar de ella, aunque más ennegrecida y con caminos menos cuidados que su antecesora. El cine paródico que proponen se pierde demasiadas veces en diálogos de quinceañeros y las típicas frases de cachondeo anteriores a un ataque, por lo que un guión que ya venía descuidado, se descuida aún más en pos de sangre a chorros y muertes interesantemente estúpidas.

Resulta ser la misma maquinaria que hizo de ‘Sharknado’ lo que es, pero engrasada y puesta a punto con un chasis algo más elegante recubriéndola. Se cuidan ciertos detalles que había perdidos, y se interioriza en la salvación de la humanidad a raíz de un héroe anónimo -aunque ya no lo sea tanto-.

La sola idea de ver tiburones que son escupidos por tormentas y caen con las bocas perfectamente alineadas hacia su objetivo no parecía dar para mucho, pero ahí está SyFy; ‘Sharknado’ en general, y el resto del público, pues mientras los tres quieran, seguirá existiendo.

Por Dios, amigos…¡tiburones volando!

‘Sharknado 3: Oh hell no!’ (Anthony C. Ferrante, 2015)

Sharknado7 - MagaZinema

David Hasselhoff ya lo avisó: “‘Sharknado 3’ será la peor película que jamás hayas visto”. Pues no hay nada más que añadir a tan sabias palabras. La cinta flojea en calidad en cuanto a las anteriores entregas, pues si bien se reparan viejos desaguisados que las anteriores dejaban abiertos, se nota que las ideas que puedan acaecer desde un tornado lanzador de tiburones se están acabando.

Las muertes siguen siendo tan grandes como en las precuelas, pero el olor a “autoinsulto” que conlleva consigo misma la están haciendo verse como un producto acabado y que no puede ir a más. Se referencia para consigo en cuanto tiene la más mínima oportunidad, y se queda prendada de su propia creación con escenas sacadas de cualquier plano de novato.

Pero sigue siendo aquello que nos encandiló hace dos años, y que nos ha mantenido con ganas de más, y de más conforme se anunciaban las posibles nuevas entregas. No se ve un final para tan apoteósico cine, y su magia reside en el hecho de saber que vas a ver algo malo, muy malo, pero que no podrías desear más.

Ha llegado a ser tanto en el mundo del cine, que personajes públicos desean aparecer. Reside aquí también una de las partes importantes por las cuales la tercera entrega ha cautivado una mayor atención: Mark Cuban -sublime, apoteósico y epiquísimo-, Ne-YoGeorge R. R. Martin son la gran prueba de ello.

Así que, y sin darle más vueltas al asunto, pueden sacar cuatro, cinco o incluso doce entradas, puesto que la gente se seguirá sentando en el sofá frente a la película para disfrutar de todo cuanto SyFy desee que vea, y si hay mayor número de tiburones, mejor. E, insisto, ¡Cuban for President!.

Jaime Garzía Iglesias

Diseño Gráfico, Editorial & Web. Redactor: Escribo peor de lo que leo, pero mejor de lo que creo, desde que descubrí que la poesía me poseía; y ya no hubo vuelta atrás. Descubrí el cine con la razón, y meriendo películas desde entonces. Vivo entre el café, la lluvia en la ventana; las guitarras del rock y las rimas del rap.

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