Crítica de ‘Una segunda madre’ (2015, Anna Muylaert)

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Título original: Que Horas Ela Volta?

Año: 2015 (Brasil)

Duración: 108 min.

Director: Anna Muylaert

Reparto: Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli, Michel Joelsas,Helena Albergaria

Guión: Anna Muylaert

Fotografía: Bárbara Alvarez

Música: Fabio Trummer, Vitor Araújo

Género: Drama.

Sinopsis: Val es una asistenta interna que se toma su trabajo muy en serio. Sirve a un adinerado matrimonio de São Paulo día y noche, y cuida a su hijo adolescente, al que ha criado desde su infancia y con el que tiene una relación muy especial. El orden de este hogar parece inquebrantable, hasta que un día llega desde su ciudad de origen la inteligente y ambiciosa hija de Val, Jessica, a la que había dejado al cuidado de unos familiares en el norte de Brasil trece años atrás. La presencia de la joven pone en peligro el balance de poder en la casa. Esta nueva situación pondrá en tela de juicio las lealtades de Val y le obligará a valorar lo que está dispuesta a perder.

Crítica de ‘Una segunda madre’

por Adrián Cantor

“Clases sociales y la emancipación económica desde el genero

En una economía de mercado, la gran mayoría de trabajadores depende de un salario que se incorpora como recurso para una subsistencia propia y de la familia. Se está en presencia de una multitud, hombres y mujeres, que en el devenir histórico han perdido su existencia objetiva en el proceso de creación de clase social donde se genera identidad económica otorgada por el valor de sacrificio en la construcción de cultura.

Esa construcción de cultura debe tener un soporte y solo existe mientras ese soporte sea permeado por sentimientos de amor a lo material o a un factor espiritual, pero ¿qué sucede cuando el soporte se ve truncado por la inexistencia del material tangible que genera ese amor, en el caso de los sentimientos y los padres el no criar ese soporte y de la carencia de compartir con el en físico-terrenal? En ese caso, la ropa, el alimento, los vestidos adquieren un valor innecesario agotando las personas en la dinámica del siempre producir.

El valor de cambio en el trabajo de Vel (protagonista de la historia) pierde importancia ante el tedio y el sufrimiento de la lejanía de su hija, no criarla mientras llena de amor, amistad y buena educación a un hijo ajeno pero propio por la crianza y su destino laboral, generar desazón y hacen el espíritu de ella incompleto.

De esta manera, ese poseer propiedad se convierte en poseer características infundadas en el amor y el respeto limitados por lo que vería Marx; “la sociedad en su conjunto se está dividiendo más y más en dos grandes campos hostiles, en dos grandes clases que enfrentan directamente una con la otra: la burguesía y el proletariado”… puesto que “en la medida que millones de familias viven bajo condiciones económicas de existencia que les distinguen por su modo de vivir, por sus intereses y por su cultura de otra clase, aquellas forman una clase”.

Estas dos clases que se enfrentan en esta historia donde carecen de la concepción clásica del bien y el mal del cine, es decir, no hay maldad, o buenos  malos, simplemente se originan unas relaciones producto de su propia construcción social, construcción cultural donde ni el que tiene los recursos económicos, ni Vel como empleada son personas malas, pero sí, funcionan bajo lógicas diferentes que desde el espectador genera el deseo de apoyar y estar con la empleada que sacrifica su vida y la de sus seres queridos por la de su hija que no ve en diez años y por su hijo ajeno que ha criado a costa de un pago de su madre biológica en uno de los países más desiguales del mundo, Brasil.

En este contexto de lucha de clases y enfrentamientos económicos, se desarrolla un empoderamiento de género, “el país ha cambiado” dirá la poseedora de los medios capitales, la jefe de la casa, y ese cambio comienza por una reestructuración mental evidente en la forma de concebir el mando y la autoridad entre la madre y la hija en relación con el patrón. Jessica hija de Vel, rechaza la condición que le quieren imponer de sirvienta o “menos persona” para generar una revolución en su madre.

La condición intelectual de Jessica, ante Val quien no logró tener esa oportunidad de indagar en libros es emancipadora y lleva a un análisis exhaustivo de cómo se originan esas dinámicas de producir, que terminan en una formación cultural que reafirma la generación de clases y el cambio de concebirlas desde la perspectiva de dos generaciones.

Está opresión laboral se transfigura cuando no hay un factor más poderoso que el material o la producción que lo controle, cuando no hay una persona que motive y llene de amor la vida, en ese caso, no hay más remedio que renunciar a la esclavitud para recomponer un camino perdido de años de ausencia maternal causadas por el destino y la impotencia de lo material.

Tráiler de ‘Una segunda madre

Adrián Cantor Rocha

Así como forma parte de la naturaleza, el amor que tiene a la guerra como medio, se erige sobre el odio mortal por la humanidad, se erige desde el cine.

1 Comment
  1. ¿Y por qué diablos habría que verla en versión original? Uno debe verla cómo quiera y disfrutarla como desee. Yo la vi doblada y me pareció que merece mucha más puntuación que la se ve en esta crítica.

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