Crítica de ‘Spare Parts’ (2015, Sean McNamara)

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Título original: Spare Parts (La Vida Robot)

Año: 2015 (Estados Unidos)

Duración: 83 min.

Director: Sean McNamara

Reparto: George Lopez, Jamie Lee Curtis, Carlos PenaVega, Marisa Tomei, Alexa PenaVega

Guión: Elissa Matsueda

Fotografía: Richard Wong

Música: Andrés Levin

Género: Intriga

Sinopsis: Una historia real sobre un grupo de estudiantes hispanos que forman un club de robótica bajo el liderazgo de su nuevo profesor Fredi. Sin experiencia, con 800 dólares, partes de coches usadas y un sueño, este heterogéneo grupo va contra el actual campeón de robótica, el MIT. En su viaje, aprenden no solo a construir un robot, sino a construir un lazo que durará toda la vida.

Crítica de ‘Spare Parts

por Lourdes Lulú Lou

“Los buenos, con sencillez, ganan de nuevo”

Este tipo de películas siempre son inspiradoras, sugestivas y leales en su mensaje, buenos sentimientos de compañerismo, emoción, esfuerzo y coraje son, entre otros, la salsa central de su banquete, esa valentía de superación de los reveses, agudeza ante las dificultades y talento de sobra sobre sus capacidades intelectuales.
Chicos marginados, sin papeles, que viven en continuo riesgo de deportación, en los que nadie cree, cuya vivencia de su día a hora ya es toda una complicada aventura, que no destacan, que no se les conoce, de los que no se espera nada, sólo que no se maten o pierdan en ese duro proceso de pasar por la adolescencia.
Un sueño, un impedimento, la necesidad extrema y la colaboración de un destino que une casualidades para juntar a este equipo; la amistad surge por si misma, se olvidan las diferencias, las carencias de unos las cubre el siguiente de la lista, colaboración, confianza y apoyo mutuo, más un encontrado profesor que sólo estaba de paso.
Una historia real, lo cual aumenta la importancia de la hazaña, extraída a partir de un artículo de la prensa, “la vida del robot”, basado en ese concurso de robótica submarina ganado por una secundaria de alumnos avispados, inteligentes y mañosos que sacaron toda su destreza, capacidad e ingenio para competir y ganar a prestigiosas universidades, sin apenas recursos pero, con mucha imaginación para salir del atolladero de no tener gran economía al abasto de sus manos.
Relato quijotesco de quien luchó contra molinos de viento, con su Sancho Panza y un rocinante destartalado que les llevara a buen puerto; juegan sus cartas, marcan posiciones y aceptan el reto de un intento, a todas luces ridículo para los ignorantes mirones, válido para los ilusionados involucrados que creen en sus posibilidades a falta de todo lo demás; busca rendir homenaje a los desconocidos héroes, dejar constancia de su logro en celuloide y que llegue su historia a más gente.
Siempre es interesante y motivador conocer este tipo de narraciones, donde humanos David vencen a un colosal Goliath imposible, en principio, de tumbar; trayectoria conocida, victoria asegurada, únicamente cambian los nombres, situación personal y género sobre el que se ejerce la maniobra; también son comunes los sentimientos que genera en la audiencia, apetencia, bienestar, admiración y empatía por sus protagonistas, más un dulce y afable sabor de boca al ganarse tu respeto, asombro y aprecio por ese más que merecido aplauso.
No ahonda en el drama de la inmigración, no hace leña de sus dolorosas situaciones individuales, se centra en el grupo y su gesta lograda, todo ello con simpatía, cordialidad, ternura y buen rollo de mezcolanza para retratar un ambiente alegre y sano a pesar de lo que les rodea; quiere gusta, es claro, quiere dejar de lado el morbo y la lágrima, es obvia su preferencia por el retrato final de conjunto, aparcando la amargura individual que apenas se menciona; es para descubrir, alabar y sorprenderse en esa exposición de las verdaderos rostros y sus posteriores desenlaces.
Emotiva, alegre, agradable, bonachona, un puro cliché de chavales, a pesar de su existencia real, mucho más gustosa; es cómoda, lineal, ligera y se consume sin problemas, distinta cosa es el recuerdo y calado emocional que deja pues, no supera la visión neutra, amena e indiferente, una vez su contado relato ha terminado.
Agallas y conocimiento al servicio de un entretenimiento llano, deportivo y fugaz. Para sesión descansada de sobremesa o como acompañamiento estándar tras una jornada pesada; no demanda mucho, ofrece encanto y gracia, a los pies del uso correcto y sabio de la razón.
Las ventajas de usar el intelecto, labrarse la posibilidad de un buen futuro por delante.

Tráiler de ‘Spare Parts’

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

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