Crítica de ‘Los héroes del mal’ (2015, Zoe Berriatúa)

Cartel de Los héroes del mal

Título original: Los héroes del mal

Año: 2015 (España)

Duración: 98 min.

Director: Zoe Berriatúa

Reparto: Jorge Clemente, Emilio Palacios, Beatriz Medina, Macarena Gómez

Guion: Zoe Berriatúa

Fotografía: –

Música: –

Género: Drama.

Sinopsis: Tres adolescentes que sufren el maltrato y la humillación de sus compañeros en clase deciden unirse para vengarse. Sin embargo, lo que comienza como un acto de libertad en legítima defensa se convierte en una espiral de violencia de la cual no podrán escapar. ¿Qué se puede hacer contra un criminal menor de edad?

Crítica de ‘Los héroes del mal

por Lourdes Lulu Lou

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“Chíllame que te estoy viendo, quiéreme que te lo estoy suplicando.”

Esto es como ‘Star Wars’, eres del bien o te atrae más el mal, ese lado oscuro, de atractivo poder por esa ansiosa violencia que se deja fuera de control, dejada llevar por ese instinto animal que no entiende de normas sociales; diversión de un libre albedrío que elige desahogar su frustración y penas con la humillación y dolor del otro, valiente y atrevido acto, digno de los meritorios justicieros que lo llevan a cabo, que debe compensar y equilibrar esa injusticia de no ser feliz, ni llevar la vida que se desea.
Sólo que aquí el verdadero terror tiene que ver con la soledad, con esa angustia a ser el marginado, ese excluido que recibirá las vejaciones y golpes de toda la clase quien, haga lo que haga, por mucho que lo intente, es forzado al odio y resquemor de la furia, la maldad y la venganza de aquellos que le golpean, defraudan y mienten en sus falsas promesas de amor expresado.
Tres jóvenes a quienes une su aislamiento, forzado o voluntario, del resto de idiotas y catetos, de juerga en esa dejadez de tiempo perdido que se invierte en fantasear con esa ligera y pueril brutalidad que aplaque ese incesante ataque de agresiones, de las que son objeto y que parece no afloja, escarceos de una ideada agresividad puesta en práctica que ya marca diferencias entre ellos, distancia y miedo entre el placer de aquel que disfruta y el horror del otro que no participa, quien únicamente observa, como parte de esa patrulla de colegas inadaptados que se desquebraja entre lo merecido y lo correcto.
Porque el bien aburre, no motiva cuando eres la diana de continuas bofetadas y patadas en el trasero, vejaciones que cultivan esa locura de objetivo que se marca una cabeza, ya de por si diferente, extraviada y muy herida; porque se necesita amistad, porque se suplica querencia, porque el ahogo del abandono y el rechazo crea un monstruo incontrolable, de pensamientos atroces y de desquiciadora realidad presente que no conoce límites.
Alex de la Iglesia presenta, que no dirige “yo ya se que este año vais a ser todos buenos ¿a que si?”, incomprendidos a quienes reparten el cargo ya en su primer día y que unen fuerzas como base de consuelo, apoyo y diversión mutua durante un tiempo pues, el mal sigue entre ellos, fantasma oculto que va distorsionando la visión, dificultando la comunicación y perforando en el interior de un perturbado héroe que se enfrenta al mundo pues “yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, porque nadie me ha querido nunca a mi”.
“El mal sólo es un punto de vista” y Zoe Berriatúa lo enfoca como rebotada respuesta y arma defensiva de quien sufre vacío, desamparo y desprecio por no recibir el cariño, compañerismo y lealtad de quienes ama, extrema necesidad de afecto, ternura y abrazo de quien se mueve, entre esa fina línea de ser un diablo mezquino o un friki digno de lástima.
No es completa, deja muchos hilos sueltos y otros que ni siquiera enfoca, unas veces profunda en su mensaje y nivel de intensidad de las locuras a realizar, como contestación a tu adversario, otras veces débil y floja desviando el tema hacia anexos que hacen perder el valor a su gran y aturdida protagonista; se decanta por el artificio y la exageración poco creíble a la hora de definir el tapete, los jugadores y la partida, porque esquiva introducirse con valentía desnuda en esa maldad de la que hace gala, porque se tuerce para adquirir una mezcolanza arbitraria que ya ha perdido potencia y lógica, porque intenta volver a la senda pero ya es tarde, la atención del espectador desciende decibelios al comprobar que deambula por andar, habla por decir y cuelga un leve mensaje final, de incógnita no resuelta, “hay personas que merecen morir” que no se complementa, en su previo caminar, con un robusto guión de sentencias frías, radicales y extremas que exploten el verdadero fuego que allí se cuece.
Endeble, poco combativa, apenas transgresora, provoca pero no remata, insinúa pero no actúa con determinación y contundencia, la propia cinta es como los chavales que en ella toman forma, descuidada, perezosa y confundida; prueba de todo, dice sandeces, pasa el rato, llora, se aflige y auto inmola de culpa por no hacer nada o por hacer algo; la realidad es más pasmosa y cruel, feroz e interesante que este retrato de algo tan serio, indeseable y presente en las sociedades, llega a caramelo dulce para cumpleaños que todavía no es de mayoría de edad pues el argumento no obtiene madurez, consistencia y estabilidad, sólo dejes y retazos de lo que se pretende pero nunca llega a ser.
‘Los héroes del mal’…mejor dejarlo en aspiración a una vileza y perversión que no asusta ni escandaliza; entretiene para ocupar el espacio, sin coronar ni colmar dicho tiempo.

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Tráiler de ‘Los héroes del mal

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

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