Crítica de ‘Julieta’ (2016, Pedro Almodóvar)

Julieta - MagaZinema

Título original: Julieta

Año: 2016 (España)

Duración: 100 min.

Director: Pedro Almodóvar

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti,Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez, Joaquín Notario,Nathalie Poza, Mariam Bachir, Blanca Parés, Priscilla Delgado, Sara Jiménez,Tomás del Estal, Agustín Almodóvar, Bimba Bosé

Guión: Pedro Almodóvar

Fotografía: Jean-Claude Larrieu

Música: Alberto Iglesias

Género: Drama

Sinopsis: Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal, se encuentra por casualidad con Bea, una antigua amiga de su hija Antía, de la que no sabe nada desde hace años. Bea le cuenta que vio a Antía en el lago Como, en Italia, y que tiene 3 hijos. Aturdida por la noticia, Julieta cancela su viaje a Portugal, y decide escribir sobre su hija, desde el día en que conoció a su padre durante un viaje en tren. Adaptación de los relatos “Destino”, “Pronto” y “Silencio”, de la Premio Nobel de literatura canadiense Alice Munro. Una historia de mujeres sobre el dolor, la culpa y la pérdida.

Crítica de ‘Julieta’

por Lourdes Lulú Lou

“Antía, ¡qué aburrido es saber de tu vida!”

La culpa fue del cha cha cha, si, fue del cha cha cha…, porque no se entiende, si no es con ironía de consumo, el poder aguantar esta anodina tragedia de un Almodóvar descafeinado, que dejó atrás su época gloriosa de grandes ideas e impacto floreciente, y ahora se conforma con un destilado drama que no sube la bilirrubina, pues es un amor que (no) contamina, aunque si duerme a una audiencia que no puede creer que este trabajo lo firme el mismo autor que antaño elaboró propuestas sabrosas, firmes y penetrantes en su dolor, angustia y profundo sentimiento.
Ciertas características de él son eternas y siguen presentes; esos planos cortos, directos a unos marcados rostros que hablan expresivamente, sin necesidad alguna de palabra, donde cada fotograma es cuidado escrupulosamente en sus perfectos detalles para que cada una de las piezas de ese telar, magníficamente mimado, transmita con seguridad y confianza su participación y mandamiento en el logrado escenario.
Sólo que los diálogos no cautivan, no atrapan, no interesan, es cháchara curiosa, de conversación cotilla entre vecinas sin acicate, temblor, inquietud o desasosiego; todo es elegante estética, de gran calado y seducción para la mirada pero, si no hay enganche más allá de la fantástica foto y bella postal de encuadre…, como que la vista no es suficiente para nutrir el tiempo de su duración cuando los oídos toman vacaciones, por negada necesidad de mayor atención, y la mente no se siente eclipsada por tan desganado relato de una madre y su hija ausente.
“Tu ausencia llena por completo mi vida y la destruye”, recita una esforzada Emma Suárez -única que se salva y se recuerda de todo el tinglado- en su misión de conmover y emocionar, de esculpir y provocar tensión y misterio pero, no despierta ilusión, no abre deleite, no quema combustible, no provoca ni ese ínfimo incendio que te mantenga entusiasta a su escrito relato; es más, te cuestionas a ti misma, con esa inquisitiva pregunta ¿esto es todo el dramón?, que interroga y sentencia, clara y concisamente, el poco alimento nutritivo que aporta este guión seco, flojo, de mucha palabra hueca y vacía, sin estímulo, que se pronuncia pero no llega más lejos.
“Cada uno tiene lo que se merece”, en este caso se equivoca tan proverbial frase, en su categórico dictado, pues el público merece más y mejor; un interior más profundo y complicado, sólido y penetrante que no reluzca únicamente por su estilizada planta, sino que hable con contundencia y misterio de su trama y no parezca una sonámbula mujer, contando su amargura, a quien la escucha por respeto de estar sentada y callada en la sala, no por apego o disposición para ello.
Fraude narrativo por ser quien escribe y dirige la obra, desleal el manchego para con su expectante público, una continuación a menos que ya se confirmó en su anterior destrozo; intenta ser tan madura y reposada que pierde vigencia en lo que cuenta, y en lo que calla, afianzando esa indiferencia, frialdad e inverosimilitud que nunca motiva, que nunca logra transmitir nada.
Cero excitación, de tentación nula, para personajes planos y lineales, de formas tranquilas y sosegadas, donde el vidente no se queja de la sensibilidad escultural modelada sino, del inerte sustento al rodar la talla.
Ulises y los griegos estarían decepcionados con esta Julieta; su melodrama, de desdicha e infortunio, no da para una clase sugestiva. El alumno tiende a distraerse, no siente aprecio por lo que cuenta la profesora.
Pedro, te has vuelto muy clásico e insípido, ¡quién lo diría!

Tráiler de Julieta

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

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