Crítica de ‘Zero Motivation’ (2014, Talya Lavie)

Cartel de Zero Motivation

Título original: Zero Motivation

Año: 2014 (Israel)

Duración: 98 min.

Director: Talya Lavie

Reparto: Dana Ivgy, Nelly Tagar, Shani Klein, Heli Twito, Meytal Gal, Tamara Klingon, Yonit Tobi, Yuval Segal, Elad Scemama

Guion: Talya Lavie

Fotografía: Yaron Scharf

Música: Ran Bagno

Género: Comedia.

Sinopsis: Sigue el día a día de una unidad de soldados del ejército femenino israelí.

Crítica de ‘Zero Motivation

por Lourdes Lulu Lou

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“Insurrección y desobediencia, para combatir la desidia y alegrarse el día”

La sustituta, la virgen, la comandante; tres desquiciados personajes para alternas situaciones absurdas de vaguedad, desgana y desesperación de un escabroso día a día de la mujer en base militar israelí, que perfectamente podría adaptarse a las aventuras y tropiezos de dos traviesas amigas, hacia la directora, en un disciplinario colegio mayor.
Rutina archivadora, presente cafetero, afán de soldado papelera, emergencia de desahogo y retribución anímica, la que sea, en medio de una asfixiante burocracia diseñada para ceñir, saturar y medir los límites del aguante antes de ceder a la locura.
Compañeras inseparables de adhesión mutua, apoyo indispensable para la tortura de destino y el encierro mezquino de un trabajo rutinario, insignificante y ridículo que llega al extremo de la fanfarria más desproporcionada, cuya traición y deslealtad entre ellas pondrá a prueba su capacidad de odio, venganza y superación en una descabellada oficina, en medio de un caluroso y tórrido desierto, que vive de la disparatada insensatez de una estricta lógica que va a ninguna parte.
Un ácido guión, lleno de sentencias ingeniosas, escenas de necedad cómica en una linea de mando cuyos peones toman el poder de la rebeldía, el desorden y caos de provocar la guerra de los papeles triturados, y la competición de batir el récord del Candy Crush, versión adaptada.
Ironía, extravagancia e insensatez son los comandos de una peculiar visión sobre el alistamiento femenino para ayudar a salvar y ganar la guerra a su país; la patria te necesita para servir café, lavar y coser uniformes y vaciar la basura, todo ello obligado por ley y orgullo de contribuir a ganar un conflicto bélico que ni se ve, ni se siente ni percibe ¡ni por asomo ni por casualidad!; amor, sexo, celos, mentiras y engaños, susurros y habladurías, desamor y antipatía, solicitud de traslado, demanda de ascenso, petición de estancia, lástima, necesidad y desconcierto para una mordaz vorágine, de palabra ingeniosa y testarudez presencial, que resiste cual fuerte solitario por deseo de tocar las narices, opcional alternativa al aburrimiento que impregna sus vidas.
Talya Lavie escribe y dirige toda una sátira de cachondeo y burla concisa, entregada con punzantes gotas muy bien afiladas, de efecto sonoro y mortífero, agudo despropósito que se alimenta del desprecio y mofa que se infringe al exigido respeto de un superior, patético y caradura, que ofende con su actitud e insulta con sus exigencias y peticiones.
Logra tu sorpresa, tu eclipse inmediato, ese atrape gustoso de lo que no deja de ser desobediencia en las aulas con la consecuente sanción por indisciplina, charlotada indomable que permanece fiel a sus principios, sobrevivir al agotamiento y cansancio de una necia misión que no importa a nadie excepto a quien les usa para sumar puntos en su carrera.
Alocada, dicharachera, picante, hiriente…, degradación de una sagrada institución presentada con talento, habilidad y gracia, efectiva sorna que consigue tu atención, incredulidad, disfrute y sonrisa por la triste juerga montada.
No necesita extras ni adornos, el argumento y su desenvolvente guión tienen la fuerza y carisma suficiente para seducirte y convencerte de tu acierto al haberla escogido; producción pequeña para una historia modesta, de pleno efecto placentero y divertido en el espectador; continuos gags, a cual más irrespetuoso y desafiante, para una realidad remolona cuya ocurrencia y desmadre se debe al talento de sus diálogos, la desfachatez de sus circunstancias y la perspicacia de resolución, cual ejecutiva empresa con trabajadores perezosos, subversivos y sin causa alguna.
Cero motivación para unos alumnos que rompen y alteran la pactada armonía de la clase, peticiones de auxilio envueltas en gamberrismo indomable de quien se subleva, de quien se amansa y de quien , de todas formas, no halla su lugar pues resulta fuera de lugar; alcanza la desvergüenza, crítica y sarcasmo de un sagaz relato que motiva, alienta y no deja de ser un desbaratado menú, de peleón mantel, servido en acuchillada bandeja para cortar la impecable presencia e imagen de una milicia burlada en el corazón de su inútil y hermética administración guerrera.
Divertida en su insurrecta cabezonería, donde las piezas encajan de manera avispada y torpe, pero con eficiente mérito y logro, para placer de esa afortunada audiencia que la descubra y consuma; se uno de ellos y apuesta por estas desmotivadas funcionarias.

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Tráiler de ‘Zero Motivation

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

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