Crítica de ‘Una chica vuelve a casa sola de noche’
(2014, Ana Lily Amirpour)

Cartel de Una chica vuelve a casa sola por la noche

Título original: A Girl Walks Home Alone at Night

Año: 2014 (Estados Unidos)

Duración: 100 min.

Director: Ana Lily Amirpour

Reparto: Sheila Vand, Arash Marandi, Dominic Rains, Marshall Manesh

Guión: Ana Lily Amirpour

Fotografía: Lyle Vincent

Música: Johnny Jewel

Género: Terror. Drama. Comedia.

 

Sinopsis: Las historias de un chico con un padre drogadicto, de su camello, de una prostituta y de una chica vampira que vaga sola por la noche se entrecruzan en el pueblo de Bad City, donde las muertes se multiplican, pero donde el amor y la aceptación también puede surgir.

Crítica de ‘UNA CHICA VUELVE A CASA SOLA DE NOCHE’

por Diego Rufo

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“Vampiros con muy buen gusto pero con poca sangre”

    El cine vampírico, al igual que el cine de zombies, está viviendo una interesante revitalización en los últimos años que va desde su más absoluta infantilización con historias como ‘Crepúsculo’ hasta su parodia y actualización con ‘Lo que hacemos en la sombras’ (2014, Taika Cohen y Jemaine Clement) o ‘Sólo los amantes sobreviven’ (2014, Jim Jarmusch), una línea a la que se une esta opera prima de Ana Lily Amirpour (y primera producción cinematográfica de la revista ‘Vice’). En ella, las influencias de autores como el mencionado Jim Jarmuch son más que evidentes, pues no sólo recupera el blanco y negro que caracterizaba a las primeras películas del director americano, sino que también comparte con él un sentido del humor calmado y casi imperceptible que tan sólo se muestra a aquellos espectadores que sean capaces de empatizar con ese soterrado sentido del absurdo que encontramos habitualmente escondido en nuestra cotidianeidad y que se caracteriza por la aparición de inesperados elementos descontextualizados o por la inclusión de personajes prácticamente ajenos a la situación, siendo de todo ello el mejor ejemplo ese plano de la protagonista en patinete o el plano final en el coche en el que, a pesar del supuesto dramatismo de su contenido se introduce a un gato justo en el medio del plano, restando así gravedad a una escena que, sin ello, se caracterizaría por su carácter trágico y pretencioso.

    Este desconcertante uso de elementos cómicos y la innegable influencia de uno de los directores indie más aplaudidos y reconocibles no son sino una confirmación del interés de su directora por superponer la forma sobre el contenido, como bien demuestra la excelente y distante dirección de fotografía de Lyle Vincent, capaz de regalarnos algunos de los planos más bonitos de este año. Estos planos son, sin lugar a dudas, su mayor legado, pues, a pesar de la innegable originalidad en muchos aspectos, como es el hecho de rodar una película de vampiros iraní, la idea de presentarnos a su protagonista vampira como una justiciera o incluso su intento por introducir elementos del cine del oeste dentro de su historia, la película peca de mostrar demasiado sus costuras e intenciones, manteniendo así, debido a la sencillez del guión y al estatismo de sus planos, una frialdad que dificulta cualquier emoción o interés real en la historia, tal y como sí que conseguía, por ejemplo, la deliciosa ‘Déjame entrar’ (2008) de Thomas Alfredson. ‘Una chica vuelve sola a casa de noche’ resulta, por lo tanto, una obra tremendamente autoconsciente que expulsa en cierto modo al espectador medio, incapaz aquí de empatizar con sus personajes o situaciones, pero que conseguirá recuperar entre sus filas a todo aquél que esté dispuesto a deleitarse con el innegable valor estético de sus poderosísimas imágenes, con la atrevida brutalidad de sus ataques vampíricos (maravillosamente montados gracias a sus juegos de velocidades) y con la curiosidad de estar viendo una de las historias de vampiros más bizarras que hayan pasado por las pantallas de cine.

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Tráiler de ‘UNA CHICA VUELVE SOLA A CASA DE NOCHE’

Diego Rufo

Amante del cine desde que pisó por primera vez una sala de proyección con 3 años, lleva desde entonces dando vueltas en espiral alrededor de esta pasión a través de sus estudios en Filosofía, la organización de Cinefórums en la Universidad, y por supuesto, la constante formación a través de libros y, cómo no, de películas.

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