Crítica de ‘Life’ (2015, Anton Corbijn)

Cartel de Life

Título original: Life

Año: 2015 (Reino Unido)

Duración: 111 min.

Director: Anton Corbijn

Reparto: Dane DeHaan, Robert Pattinson, Alessandra Mastronardi, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Kristen Hager, Kelly McCreary, Sara Waisglass, Kristian Bruun, Anton Corbijn, Anja Savcic, Michael Therriault

Guion: Luke Davies

Fotografía: Charlotte Bruus Christensen

Música: –

Género: Drama.

Sinopsis: La historia se centra en la amistad entre el fotógrafo Dennis Stock y el actor James Dean, que se inició cuando el primero fotografió al segundo para el número de Life de 1955.

Crítica de ‘Life

por Lourdes Lulu Lou

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“Life, portada de arenas movedizas que dejan a los personajes y a la audiencia varada”

“Tenemos que llegar a casa. Tenemos que llegar a casa de nuevo” Parece que nunca lo logró; el espectador tampoco.
Una serie de fotografías del mítico desaparecido James Dean inspiran el rodaje de esta película pero ¿susodicha referencia es de misma inspiración para ti?, ¿te aporta algo la cinta, amén de rememorar tan artísticas instantáneas?
“Es una rareza lo que quiero capturar. Algo muy puro” y sin duda el protagonista merece dicha etiqueta, perdido y sonámbulo discurre por las calles de su existencia sin saber muy bien qué hacer, dónde dirigirse y cómo jugar al juego hollywoodiense; tiene talento, eso es obvio, pero parece no lograr disfrutar del camino al éxito ni de su supuesta otorgada felicidad.
Personaje complicado, en el mejor de los casos, impredecible, caprichoso y volteado, el microfilme capturado pasa a la importancia de la posteridad por los trágicos hechos ocurridos a continuación, precipitado desenlace de una estrella emergente cuyos últimos testigos gráficos, en su añorado y seguro hogar, serán las imágenes tomadas por el presente fotógrafo; un joven iniciado en su profesión, con problemas familiares y compleja situación laboral, que desesperado se pega a un diamante en bruto para que permita extraer toda su belleza natural, aún sin conocer ni pulir.
Una estilosa ambientación permite el traslado a una época irrepetible de cómo ser estrella sin pretenderlo, el encanto, lujo y lúgubre seducción de la meca del cine y toda la basura y patrañas que en él habitan, escondrijo cuya portada es espectacular y atractiva gracias al esforzado trabajo de Robert Pattison, por fin actor, y un Dane DeHaan que le acompaña con templanza en ese duelo interpretativo de dos conocidos/breves amigos que compartieron un tiempo, por circunstancias adicionales, y obtuvieron más de lo esperado.
De todo ello, el espectador atraviesa por la fascinación de quien es motivo de retrato, por la incertidumbre de su proceder, por la curiosidad de su persona, por el desconcierto de quien anda a tumbos sin reflejar destino, ni nada sólido, y por la irremediable apagada ascendencia de inicio, que va cediendo en su interés y apetencia, a cambio de un ojeo de dos individuos cuya unión en cámara no instruye la querencia y sabor por los mismos.
Técnicamente es soberbia, Anton Corbijn realiza una loable cinta de un dorado tiempo que ha pasado a los anales de la historia pero, el relato que esconden dichas tomas no son de atención suprema ni de atractivo válido, excepto para fans del actor y de sus recuerdos que quisieran descubrir cómo se tomaron dichas secuencias y se desarrolló la relación entre ambos.
Dos desorientados de la vida, entrecruzados en Indiana, cada uno con su visión particular del otro, esquiva camaradería que se alimenta más de intereses mutuos que de grandes discursos, no es biopic de James Dean, no es biografía de Dennis Stock, como autor del último testigo familiar del pronto ídolo difunto, accidente de unión que les permite compartir un tiempo, ambos en ese estado lánguido y desfalleciente, esa moribunda actitud de la que cuesta moverse y hacerse responsable de lo que entraña; estética enamoradiza que envuelve esa pesadumbre y confusión que ambos conforman y que, por índole desgracia, también se traslada a la audiencia.
“Lo que te vaya a ocurrir a ti no sólo ocurre por accidente”, es programado en un tour de marioneta que debe interpretarse para estar en la élite, “espero que encuentres lo que estás buscando”, reconozco que no es mi caso, no ha habido suficiente motivación para aplaudir su deslumbrante exposición y performance y, al tiempo, admitir haber sido colmada con el encanto y predilección por ellos.
No hay inclinación ni apego sostenible que no vea disminuida su contribución conforme pasan los minutos, tu optimista disposición cede ante la ingravidez de dos seres extraviados en parada momentánea; puede que sea su mayor valor y mérito, ese hechizo que provoca la desconexión con un mundo que poco o nada importan pero.., también acaba por significar poco o nada para una receptiva sugestión, que empezó con entusiasmo, pero ha visto reducidas sus capacidades de disfrute y empatia.
Frialdad sin emoción ni desborde de sentimientos, contención afectiva que arde en un interior devastado que no se siente ni transmite, momento específico de la vida de un “rebelde sin causa” que fascinará a iconos e idólatras del actor, y amantes de sus curiosidades; aún admitiendo el magnífico trabajo de su director, así como del desenvuelto conjunto ofrecido, dista de ser respirada con profundidad y recordada con gustosa tristeza.
Sin magnetismo, sin pasión, sin esencia, sin vida; de una fotografía exquisita no se vive, no sin lamento en su conclusión definitiva.

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Tráiler de ‘Life

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

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