Crítica de ‘Las sillas musicales’ (2015, Marie Belhomme)

Cartel de Las sillas musicales

Título original: Les chaises musicales

Año: 2015 (Francia)

Duración: 98 min.

Director: Marie Belhomme

Reparto: Isabelle Carré, Carmen Maura, Philippe Rebbot, Nina Meurisse, Laurent Quere,Arnaud Duléry, Emmanuelle Hiron

Guion: Marie Belhomme, Michel Leclerc

Fotografía: Pénélope Pourriat

Música: Alexis HK

Género: Comedia. Romance

Sinopsis: Perrine es una músico casi profesional. Vive sola y su trabajo consiste en animar fiestas de cumpleaños. En una de estas ocasiones empuja accidentalmente a un hombre provocando la posterior caída de éste a un vertedero. El hombre entra en coma, pero Perrine está dispuesta a todo para que el hombre se despierte. Paulatinamente, comienza a apoderarse de la vida del enfermo, de su trabajo, de su apartamento, de su perro…

Crítica de ‘Las sillas musicales

por Lourdes Lulu Lou

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“Butaca sin carisma. aliciente ni acomodo.”

No se si su intención era realizar un remake personalizado de ‘Mientras dormías’, de Sandra Bullock, y les ha salido esta garrulada o, desde el principio, esto era todo lo que se tenía en mente ¡sin más!
Porque, ya puede disfrazarse la protagonista, de tan inerte historia, de avestruz si quiere y cantar villancincos con el kikiriqui que ¡dará igual!, pues es difícil te despierte de una indiferencia de observación y pasividad de resultado que, llegados el momento, puede que seas tú quien acabe entrando en coma.
Dulce alma, torpe, introvertida y desesperada de cariño se tropieza con un cuerpo desfallecido al que acercarse e invadir su vida, oportunidad para conocer nuevos ambientes, encontrar trabajo, hacer amigos y tener vida propia, aunque sea la prestada por el desconocido.
Y la mejor, con diferencia, es Isabelle Carré, su frescura, inocencia, candor y naturalidad de andadura sin malicia, de modo que ¡imagina el sólido contenido del resto!, empezando por un guión endeble, niño e infantil que presenta personajes laxos, para decorar un relato que parece más bien la ingenua anécdota contada por la enfermera de turno de esa noche aciaga; sabes dónde irá, intuyes que no posee mucho material, ni grandes ocurrencias que aviven su relato flojo, superficial y escrito de carrerilla.
Marie Belhomme quiere promocionar la simpatía bonachona y empatía cariñosa hacia su perdida dama, en busca de hogar y familia que la acepte, pero lo único que logra es una mirada aburrida que continúa la sesión por desgana de levantarse de la butaca o de cambiar de canal, que sigue la norma no escrita, pero auto impuesta de si, ya que has empezado, terminala pues, puede que mejore conforme avanza, pensamiento último que ni siquiera se digna en surgir, visto lo visto.
Porque hay muy buena sintonía, querencia de gustar y agradar al público, de presentar una fábula blanda y suave de solitaria chica que, tras accidental acto de posible provocada muerte, halla su lugar y destino gracias a la buena fe de sus intenciones y pureza de sus sentimientos, sin otro motivo que la recuperación del falleciente para evitar la culpa y mal de conciencia; y he aquí que se inmiscuye en su vida, por forzada necesidad, y resulta ser el bello durmiente -¡es un hablar!- que espera ese beso, caricia o palabra -¡no podemos bajar más el ranking!- que lo haga despertar.
Carmen Maura como acompañante secundaria de una crónica de humor que no llega lejos, más bien se pierde en un escrito de buenas voluntades, cuya práctica es de dudosa efectividad realizada; no es un bodrio, tampoco agota ni desquicia su consumo, sólo es neutro ojeo que no aporta nada ni te inspira ninguna pasión, cuando ha finalizado estás tan pasiva y ausente como durante su velada; no vas a reír, no vas a emocionarte, no vas a desvelarte de intriga o curiosidad por ella; me remito al principio, al menos la comedia romántica norteamericana referida lograba mayor calor, gracia, estima y deseo de proseguir su desvelo que toda la cinta francesa aquí mencionada.
Cuento sin mucho arte, estímulo ni alimento cuya base es la modestia, bondad de un espíritu angelical que, sin mala praxis, la lía parda; pero, sabe enmendarlo gracias a un corazón, lleno de amor, que necesita destinatario.
Producción francesa pueril, afable y con claro tono pastel de agradar por doquier, que falla dado el escaso carácter de un argumento que vuela cual querubín en busca de sus alas, demasiado inmaculadas unas escenas cuya sinopsis apenas sobrevive la prueba del oído y sustento de un espectador, que no encuentra gran motivación ni apetencia en su interior.
‘Las sillas musicales’, sin asiento apetecible ni melodía nutritiva, la simpleza es un don halagador que, en ocasiones, es delicia pura que se acepta con enorme gratitud de esmerado resultado; en otras, ni siquiera es un recuerdo pues, antes de finalizar, ya te has olvidado de ella.

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Tráiler de ‘Las sillas musicales

Lourdes Lulu Lou

Lo importante sois vos y la película, yo mejor en segundo plano.

2 Comments
  1. Completamente desacuerdo con esta crítica. ‘Las sillas musicales’ es una ligera propuesta para el verano con ciertos tintes de realismo mágico y unos personajes amables. No se merece una nota tan baja. Está claro que la crítica tiene cierta malicia

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