‘En tercera persona’ (Paul Haggis, 2013)

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La última apuesta de Paul Haggis, ganador del Oscar por la película ‘Crash’, llega a los cines. ‘En tercera persona’ es un entramado de diferentes historias que convergen en nombre del amor y la pasión. Un caramelo para los fans de ‘Crash. Llega dos años después de su realización, aunque hay que mencionar que hasta el año 2014 no vería la luz en algunas grandes pantallas. Junto a España, Lituania y Brasil han sido los países a los que ha llegado más tarde esta obra de Haggis.

Lo más curioso y atractivo que tiene la película es el reparto coral que ha conseguido reunir: Liam Neeson, Maria Bello, Mila Kunis, Kim Basinger, Adrien Brody, Olivia Wilde y James Franco. Sin duda, ha sido un grupo actoral con mucha química, algo que es muy destacable, dado que en este tipo de historia es complicado que la química surja entre los protagonistas de cada historia pero ya hacerlo a nivel global es de agradecer.

Las interpretaciones protagónicas de cada segmento de historias son impecables. Destacar la labor de Liam Neeson y Olivia Wilde que consiguen atrapar al público en toda la película pero los que se llevan realmente el gato al agua son Mila Kunis y James Franco, sobre todo Kunis que demuestra que no es solamente una cara bonita, sino que es capaz de transformarse en una madre desastre y contrariada, pero mostrando esa lluvia de sentimientos negativos pero a la par puede verse ese intento de superación y de bondad que hay en ella.

Es bonita también el reflejo de la relación entre Adrien Brody y Maria Bello, un amor altruista pero que esconde razones personales por parte de los dos, una muestra de que nadie hace nada por nada, y que siempre hay un motivo que conlleva a ello, algo que incita a que las cosas sean realizadas de tal manera, pero no por qué sean maquiavélicos sino porque Haggis ha conseguido dotar de humanidad a sus personajes, no son ni buenos ni malos, son personas con sus defectos y sus virtudes, sus errores y sus logros.

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La desconfianza del ser humano y la decadencia de las relaciones puede verse en este film, cómo los sentimientos afloran hacia determinados lugares: el amor de una madre, el amor de una pareja, la culpabilidad de los errores del pasado, todo ello conlleva a la recepción de qué las personas van haciéndose menos receptivas, por el camino que llevan detrás pero en el fondo esperan que haya alguien que sea capaz de entenderlas, de quererlas y sobre todo de aceptarlas. La decadencia de las relaciones se muestra en cómo afrontamos las relaciones entre los demás, cómo actuamos y qué consecuencias trae en los demás, las personas no están aisladas sino que cada decisión influye de una manera u otra en el resto.

El guion realizado por Haggis es digno de mencionar, es complicado encajar las piezas de historias que no tienen absolutamente nada que ver y encontrar el origen de por qué deben unirse en determinado punto o cómo convergen. En un principio, incluso los elementos espaciales impiden que pueda efectuarse esta mezcla de historias pero a lo largo de la película podrá entenderse. Los personajes principales, como ya se ha mencionado, son personajes muy humanizados, algo admirable dado que no cae en el cliché del bueno buenísimo, ni el malo malísimo, la redención aquí se muestra como una preocupación humana verdadera. El cuidado de los personajes secundarios y el peso que tiene el film también se puede ver, no maquillan o decoran la historia sino que influyen en ella, un gran acierto.

Uno de los errores que no convierten esta película en un notable es la duración, las historias se hacen un tanto lentas y tediosas al principio del film, provocando que los espectadores se pregunten cuándo va a empezar la verdadera película, es verdad que luego coge un buen ritmo y va poco a poco haciéndose dinámica. El final del largometraje es uno de los puntos que consiguen materializar aquellos vacíos, que realmente no lo eran, del film y unir todas las piezas del puzzle para poder entender.

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Las transiciones entre historias es uno de los elementos mejor construidos y más atractivos del film, el montaje ha conseguido que se unan a la perfección, una especie de cacao espacio-temporal que no pierde coherencia o ritmo, sino que mantiene esa constancia sin que el espectador sea consciente, no chirrían los saltos, sino que dan que pensar para poder luego establecer el porqué de esos saltos. Además consigue unir elementos como el ruido de una puerta de una parte de la historia con el ruido de otra puerta con otra de las historias, dando esa unión interesante y perfecta.

El espacio fílmico y localizaciones han sido escogidas a la perfección, un escenario donde los actores han podido derrochar y aprovecharse de la magia, desorden, realidad, urbanismo, frialdad, sensaciones que cada ciudad tiene y como es representada. París pese a ser la ciudad del amor, se muestra urbana, fría, liosa pero con encanto. Nueva York se ve cómo una especie de laberinto social y agobiante, mientras que Italia se ve como un paraíso, con magia pero con secretos. Muy buen trabajo del director de fotografía.

En conclusión, ‘En tercera persona’ sigue la línea de ‘Crash’ pero no termina de encandilar al ser tan larga, sí que se puede ver su calidad actoral y argumentativa pero podría haber sido un peliculón si hubiera sido más corta. A veces menos es más, y las historias de por sí ya hablan solas. Recomendable para los amantes de lo romántico y de lo complejo.

Diego Da Costa

Comunicador audiovisual. Con ganas de comerme el mundo. Apasionado de la industria audiovisual y artística. El cine no es solamente un producto audiovisual sino que es una forma de transmitir cultura a las personas. Como decía Elizabeth Taylor "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".

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